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miércoles, abril 30, 2008

Traductor, traidor (II)

Ayer escribí un post sobre la calidad de las traducciones al español de ciertos anuncios que se dejan ver a menudo por las calles de Nueva Jersey. En respuesta, un lector anónimo envió la siguiente nota:

«Desde mi esquina, donde a diario cometo este tipo de errores y cuando me oigo me asustan a mí mismo, ¿qué propone usted que puedo hacer para eliminarlos? ¿Qué puede hacer el resto de los mortales, no muy intelectuales, para disminuir la cantidad de “abrochate o boleto” en nuestro día a día?».

Su comentario reúne varias de las razones por las que eché a rodar Belascoaín y Neptuno. Por tanto, doy las gracias a este lector por brindarme una excusa para ahondar otro poco en el tema.

(Antes de seguir, hago un paréntesis: el “abrochate o boleto” que menciona el lector hace referencia a la traducción al español del muy efectivo Click It or Ticket; una campaña encaminada a hacer que los conductores usen el cinturón de seguridad, so pena de multa).

Estimado anónimo: en primer lugar, este tipo de pifia no es patrimonio del común de los mortales. Nadie que viva una vida bilingüe está exento de estos errores. Yo ―que me jacto de haber trabajado varios años como corrector de estilo―, dejo caer, con más frecuencia de lo que me gustaría admitir, unos disparates que no tienen precio. Admito que no les temo tanto a los errores más obvios ―pongamos por caso el “abrochate o boleto” del anuncio en los autobuses de NJ―. Los que me causan pavor son los más sutiles; esos que se cuelan por el hueco de una aguja: por ejemplo, hace un lustro, en un contexto cubano, traduje al español “rice pudding” como “pudín de arroz”. Si no se hace mucho caso a la frase y no se es muy quisquilloso, no hay problema. Excepto por el hecho de que en Cuba ―y el resto de los países hispanohablantes, creo― no se le dice a ese dulce “pudín de arroz”, sino “arroz con leche”... rima infantil que, después de mi pobre traducción, ya no se quiere casar con una viudita de la capital. El diablo está en Cuba. Y también en los detalles. L.Q.Q.D. (Lo que queda demostrado).

No creo que exista un método infalible para evitar estos errores. O, si existe, lo desconozco. Compartiré el mío, con la esperanza de que le ayude. Dicho método es simple, pero pide constancia. Consiste en (1) vigilar constantemente lo que se va a decir. A veces, implica hablar un poco más despacio. (Esto le ha venido muy bien a mi dicción: llegué de La Habana hablando en ráfagas; ahora hablo tiro a tiro). (2) Hacer todo lo posible por evitar el uso de voces inglesas al hablar en castellano... y viceversa. (3) Ante la duda, hacerse la siguiente pregunta: ¿cómo se diría esto en la isla?

He aquí mis herramientas. Por el momento, no se me ocurre más nada. O sí: abrir el foro: pedir la colaboración del resto de los lectores de este blog. Damas y caballeros: ¿cómo hacen «para disminuir la cantidad de “abrochate o boleto” en nuestro día a día?».

Yours truly,

11 comentarios:

Isis dijo...

Muy cierto, Bustrófedon. La "contaminación" lingüística es inevitable, es la vida en sí, o sea, la lengua.

Manuel Sosa dijo...

Abrir un blog es una respuesta. Obligarse a escribir y leer en castellano (esto es una laptop). Para quienes nos ganamos el sustento hablando Angliski casi todo el dia, llega un momento en que se olvidan ciertas cosas elementales. Pero la lengua, inevitablemente, cambia a su antojo, solita solita. Ya veremos. Abrazos.

Anónimo dijo...

Las lenguas no han dejado de mezclarse. No hay un "espacio puro". Establecerlo sería insostenible, como dicen en Cuba, ya que necesitaríamos un vigilante para cada persona, para cada frase nueva. La mayoría de la gente simplemente habla, no escribe; hablar es imitar. Si durante los siglos de ocupación "mora" en España hubiese existido la Academia, las casas no tendrían alero ni los mecánicos alicate. No somos vigilantes sino testigos. El caso de las traducciones bobas es otro caso. Sólo personas bilingües deberían traducir los comerciales en NJ.

Speedy González

Los Miquis de Miami dijo...

coincido con el maestro sosa. y a veces ni siquiera cuando vives en un país donde el "angliski" es norma. a mí me pasó en uno lationamericano donde las faltas de ortografía eran tan normales en cualquier letrero público, medio de comunicación o documento oficial, que a veces te llegabas a cuestionar palabras porque de tanto mirarlas mal, te confundías. no sé. no tengo solución. trato de no cometer disparates, de no meter mal el dedo cuando escribo. pero no me salvo.

Anónimo dijo...

Muchas gracias a alexis por la respuesta a mi pregunta de como evitar los errores del dia. en mi opinion, como amante de las lengua, tambien credo como sosa y los miquis que son cambio inevitables. el espanol que hablaron nuestros abuelos jamas lo hablaran nuestros hijos. tambien viendolo desde un punto de vista cotidiano me pregunto: cual es el motivo, el sentido de un idioma en si? no es la razon de la misma comunicar un mensaje, y si dicho mensaje, concepto, fue comunicado exitosamente no es eso suficiente sin tener que mirar la "palabreria". creo que si al final del dia 90% de la poblacion entendio el "abrochate o boleto", aunque desagradable para los que amamos la lengua en su manera correcta, la traduccion fue en si exitosa. como se diria en ingles : the point was taken. y no es en eso en si las lenguas? poder comunicarnos y punto.

Anónimo dijo...

donde dije credo = creo,error tecnico.

bustrófedon dijo...

Mil gracias, Isis, Sosa, Miquis y anónimo.

Speedy: llevas razón en tu comentario. Pero imagina por un momento, ah, un mundo sin alcachofas, sin alquiler y sin alcaldes.

Anónimo dijo...

A deshora, imagino un mundo sin mundo. Me gusta el blog.

Speedy González

Ernesto dijo...

Para buenos ejemplos de contaminación lingüística, lean el Nuevo Herald.

Martin Campeador dijo...

Don escritor; no hay que preocuparse por los traductores traidores ... por mas que nos duela a los que estamos lejos, en la tierra todavia se habla el espanol puro y castizo de siempre; si uno va a Hispanoamerica, se ven traducciones del ingles que bueno ... pero el espanol sigue igual. Por mas que no querramos aceptarlo, los nuestros no nos necesitan para mantener viva la lengua (nosotros los necesitamos mas a ellos) ...

bustrófedon dijo...

Speedy: Qué tranquilidad: un mundo sin mundo. Es como un hueco sin parte de adentro. (Esta imagen, creo, es de Enrisco).

Diste en el clavo, Ernesto.

Estimado Martin: Bienvenido por estos predios blogueriles. Me asalta una duda: ¿de veras se habla un español puro y castizo en nuestras tierras? Pregunto y miro mi atuendo: short y pulóver. Los traje de La Habana. Los vocablos, digo.