miércoles, marzo 25, 2009
Hablemos de pelota...
«Fue peor todavía cuando Matsuzaka dio una base por bolas y el jugador negro Jimmy Rollins, del equipo norteamericano (…)».
¿Y qué tiene que ver que Jimmy Rollins sea negro?
Parece que sus correctores de estilo —¿tendrá correctores de estilo este imbécil?— no notaron que se le salía el racista al Comandante.
H/T: Penúltimos días.
lunes, enero 19, 2009
Crónica deportiva cubana
***
En la cita olímpica mundial de tiranos y dictadores con más tiempo en el poder nuestro representante Castro I logró una valiosa medalla de bronce —fruto del entrenamiento y el esfuerzo dando “jan” a su empobrecido pueblo— por su marca de 50 años flat, rompiendo el récord latinoamericano de 31 al dominicano Rafaelito Trujillo, vigente desde 1961.
(Castro I sube al podio a recibir su medalla).
La medalla de plata correspondió a Luisito Catorce --que se reafirmó como monarca europeo--, por sus 54 años jodiéndole la vida a los demás. Al conocer de su triunfo, recorrió la pista saludando al público con pasos de ballet y soltando plumas al viento.
(Luisito Catorce, medalla de plata olímpica).
Como se esperaba, el oro para Ramsés II, por sus 66 años haciendo guerras e hijos, además de lanzar disidentes a los cocodrilos del Nilo. Su gran mérito se refuerza teniendo en cuenta que en su tiempo (1250 A.C) el promedio de vida era de 10 años, y alcanzó a vivir 90 para lograr su record mundial. Esto reafirma la tesis que el Poder Absoluto, además de corromper absolutamente, nos hace vivir una larga y sabrosona vida.
(Ramsés II, ganador absolutoviernes, octubre 17, 2008
Un ciclista español hace declaraciones a la prensa acerca de sus homólogos de la isla
Los cubanos se escondíanlas frutas en los bolsillos,
dentro de los calzoncillos
colaban cuantas podían,
las galletas las metían
en bolsas de cuero y mimbre,
nos maravilló la urdimbre
de estos ciclistas morenos
con bicicletas sin frenos
sin timón, llantas ni timbre.
lunes, agosto 25, 2008
domingo, agosto 24, 2008
El arte (marcial) de meter la pata
No podían concluir las Olimpiadas de Beijing 2008 sin que un miembro de la delegación deportiva cubana que participó en dichos Juegos actuara de manera consecuente con los principios que le inculcaran en su tierra natal. El atleta en cuestión, Ángel Valodia Matos —cuyo nombre debería omitir, por dos motivos: 1) su actitud es sistémica; y 2) se ganó un merecido palco en el olvido—, competía contra el kazajo Arman Chilmanov por la presea de bronce en Taekwondo cuando —ante una decisión del referí que le era adversa— manifestó su desacuerdo con la única elocuencia que le es dada: asestándole una patada en la cabeza a Chakir Chelbat, el tercer hombre en el tatami.
Digo que el acto es sistémico por un simple motivo: esto es lo que pasa cuando a un arte marcial se le extirpa su filosofía de vida y se le transforma primero en deporte de contacto y luego, ay, en arma de lucha de la revolución.
Después del latigazo a la cara del referí, Matos quedó descalificado de por vida de participar en competencias organizadas por el órgano rector de este deporte, obedeciendo aquella ley básica del sentido común que establece que bajo ninguna excusa se puede patear al árbitro en la cabeza o parte alguna del cuerpo.
Al ver la imagen de la maguachi a la cara del estupefacto Chelbat, vaticiné que el equipo cubano no condenaría al pateador… y, en efecto, luego de la literal metida de pata, el entrenador de Matos —quien también recibió una prohibición de por vida en el deporte— no perdió tiempo en ofrecer disculpas porque su discípulo deshiciera con los pies lo que con los pies había hecho; todo lo contrario: se apuró en acusar al equipo kasajo de querer comprar la pelea. (He aquí una técnica manida del castrismo: la distracción. ¿Qué tiene que ver el ventilador con el asfalto? Incluso en el supuesto caso de que el equipo adversario hubiese ofrecido recompensa al caribeño por perder el combate, el árbitro es un ente aparte y queda exento del posible soborno. No sería él el merecedor de la patada redentora).
Si en días venideros la delegación cubana repudia la actitud de su atleta, esto constituirá un acto de vulgar hipocresía —a los que no es inmune el régimen—, ya que, en fin de cuentas, el taekwondoka hizo lo que es práctica común en la isla. Lo que vio el público de Beijing 2008 es, según los preceptos revolucionarios, un ejemplo de cómo se desarrolla un diálogo ideal: alguien desaprueba tus acciones: pégale una patada en la cabeza. Matos es el prototipo de aquello que César Reynel Aguilera en alguna parte llamara un “valiente con ventaja”. ¿Qué se hace ante un juez indefenso (que, por demás, no espera agresiones)? Aplicar fuerza bruta.
La hipérbole de Matos, no cabe duda, es la propia revolución cubana.
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Foto: AP.
viernes, agosto 22, 2008
Dayron Robles, medalla de oro (Beijing 2008)
Le dedica al Comandantesus carreras y medallas
en los ciento diez con vallas.
(Jalar leva es importante).
Y a su terruño distante
que baña la misma luna:
a Guantánamo, su cuna,
y a su madre —que malvive
en la jaula del Caribe—
le regala su fortuna.
Le dedico esta victoria
al noble pueblo exiliado,
que ha luchado de este lado
y conserva la memoria.
También a Cristo, a la escoria,
quiero decir, a los presos,
y a los disidentes esos
que hablan de democracia.
Fidel es una desgracia.
Raúl, un quebranta-huesos.
***
Y dice Tirofijo:
Especulaciones
Deja al negrito tranquilo
que lo vas a desgraciar.
Ya lo quieren postular
presidente y ahora, al hilo,
tu dices que cogió un filo
y sin esperar ni un rato
echo a correr. Sería grato
verle a Miami llegar.
Si tú sigues va a parar
en la Cárcel de Boniato.
jueves, agosto 21, 2008
jueves, agosto 14, 2008
Mundos paralelos
Ahora que Michael Phelps bate récords a diestra y siniestra y Dara Torres le demuestra al mundo que el agua no entiende de edades, hay que hacer hincapié en la cara oculta de las Olimpiadas de Beijing 2008.







