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domingo, agosto 24, 2008

El arte (marcial) de meter la pata

No podían concluir las Olimpiadas de Beijing 2008 sin que un miembro de la delegación deportiva cubana que participó en dichos Juegos actuara de manera consecuente con los principios que le inculcaran en su tierra natal.

El atleta en cuestión, Ángel Valodia Matos —cuyo nombre debería omitir, por dos motivos: 1) su actitud es sistémica; y 2) se ganó un merecido palco en el olvido—, competía contra el kazajo Arman Chilmanov por la presea de bronce en Taekwondo cuando —ante una decisión del referí que le era adversa— manifestó su desacuerdo con la única elocuencia que le es dada: asestándole una patada en la cabeza a Chakir Chelbat, el tercer hombre en el tatami.

Digo que el acto es sistémico por un simple motivo: esto es lo que pasa cuando a un arte marcial se le extirpa su filosofía de vida y se le transforma primero en deporte de contacto y luego, ay, en arma de lucha de la revolución.

Después del latigazo a la cara del referí, Matos quedó descalificado de por vida de participar en competencias organizadas por el órgano rector de este deporte, obedeciendo aquella ley básica del sentido común que establece que bajo ninguna excusa se puede patear al árbitro en la cabeza o parte alguna del cuerpo.

Al ver la imagen de la maguachi a la cara del estupefacto Chelbat, vaticiné que el equipo cubano no condenaría al pateador… y, en efecto, luego de la literal metida de pata, el entrenador de Matos —quien también recibió una prohibición de por vida en el deporte— no perdió tiempo en ofrecer disculpas porque su discípulo deshiciera con los pies lo que con los pies había hecho; todo lo contrario: se apuró en acusar al equipo kasajo de querer comprar la pelea. (He aquí una técnica manida del castrismo: la distracción. ¿Qué tiene que ver el ventilador con el asfalto? Incluso en el supuesto caso de que el equipo adversario hubiese ofrecido recompensa al caribeño por perder el combate, el árbitro es un ente aparte y queda exento del posible soborno. No sería él el merecedor de la patada redentora).

Si en días venideros la delegación cubana repudia la actitud de su atleta, esto constituirá un acto de vulgar hipocresía —a los que no es inmune el régimen—, ya que, en fin de cuentas, el taekwondoka hizo lo que es práctica común en la isla. Lo que vio el público de Beijing 2008 es, según los preceptos revolucionarios, un ejemplo de cómo se desarrolla un diálogo ideal: alguien desaprueba tus acciones: pégale una patada en la cabeza. Matos es el prototipo de aquello que César Reynel Aguilera en alguna parte llamara un “valiente con ventaja”. ¿Qué se hace ante un juez indefenso (que, por demás, no espera agresiones)? Aplicar fuerza bruta.

La hipérbole de Matos, no cabe duda, es la propia revolución cubana.

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Foto: AP.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Le pongo link a mi página, no lo había visto. ZV.

Anónimo dijo...

Cómo es justo y cierto lo que dices, fue una verdadera metida de pata lo que hizo ese cubano.

Saludos
F.C.

Constancio Baraguá ( alias Cuco) dijo...

Que metida de pata! una más!, Yeahh!!.
Es el "meter el pie" de siempre, a los "desubicados", como decíamos allá para decirlo con sarcasmo,
Qué bueno!, recordemos que una imagen vale más que mil palabras. Ya todo el mundo los está ubicando!...Willy!!.

Joaquín Estrada-Montalván dijo...

El mismo dia sacaron una nota desaprobando el "suceso", :

"Nota de la Dirección de la Delegación Cubana en Beijing

Angel Valodia Matos, del deporte de Taekwondo, combatía en las preliminares por el título olímpico. Ganaba en su pelea tres- dos cuando sufrió una lesión en un pie. Al aproximarse el médico y personal médico para auxiliarlo, el árbitro declaró vencedor al contendiente lo que disgustó a Valodia, quien agredió al árbitro. Cuando otro juez concurrió, tratando de zanjar la situación, lo agredió igualmente. Lo anterior constituye una violación del reglamento y una grave infracción de la ética y las normas deportivas, por lo que fue sancionado a la separación de por vida del deporte.

Independientemente de que hubiese sido injusta la decisión, nada justifica la agresión al árbitro"

recuerdo una vez que los del boxeo hicieron su show (sin llegar a pata rompe boca) y tambien fueron sancionados por los organismos internacionales, creo recordar que fue Alcides Sagarra el protagonista en aquella ocasion

seria interesante una compilacion de las reacciones "combativas" de las delegaciones deportivas cubanas , ante decisiones adeversas (justas o no)

saludos

Eufrates del Valle dijo...

Bueno... pero parece que por Belascoain y Neptuno no ha llegado todavia la Reflexion del Companero....

El companero no solo es el mismo la corte, sino tambien el bufon... y juez... y el padre de la criatura del pie marcial...

Isis dijo...

Bustro, magistral.