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sábado, agosto 02, 2008

Plegaria a San Enrique y San Francisco


(a Francisco García y Enrique Del Risco)

Cuéntame el cuento de la buena pipa
desde Hatuey hasta Elián y Pérez Roque
y la génesis del birlibirloque…
Muéstrame pata, corazón y tripa

de ese pueblo tan culto que no sabe
(o no se acuerda de) los ingredientes
del buen ajiaco o la pasta de dientes
y que nunca jamás probó el casabe.

¿Qué pasó con las páginas perdidas
de aquel diario del hombre del busto?
Cuéntalo en broma, pero con aplomo:

los desembarcos y las despedidas,
la risa y luego el llanto del Gran Susto,
la leve historia de una isla de plomo.
***
Y dice Jorge Salcedo:

Déjame que te cuente de esa Leve
Historia y su veraz anecdotario,
del orgullo risueño y solitario
de Mabuya, que esconde el doble nueve.

Acércate a observar desde la acera
la innoble imbricación de tu destino:
la muerte misteriosa de un cochino
y una cochina muerte marinera.

Comparte con trompetas, milicianos,
alzados, trepadores, rasca-panzas,
agentes del azar y de las chanzas.

Toca las vértebras de los cubanos.
Comprueba como sangran sus tetillas.
Viven a plomo. Mueren de cosquillas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Dos santos de tu devoción...

Saludos
F.C.

Teresita Dovalpage dijo...

Merecido homenaje poetico a Leve historia de Cuba, tremendo libro!

Eufrates del Valle dijo...

No me canso de repetirlo: Binomio Afilado. Gracias Bustro y Salcedo.

(Salcedo, dale un chance a Bustro para que ponga en el correo el libro que me gane en esta esquina, por favor...)

Jorge Salcedo dijo...

Eufrates, el soneto es del Bustro. Aquí va el mío, para no perder la costumbre. Un libro excelente.

Déjame que te cuente de esa Leve
Historia y su veraz anecdotario,
del orgullo risueño y solitario
de Mabuya, que esconde el doble nueve.

Acércate a observar desde la acera
la innoble imbricación de tu destino:
la muerte misteriosa de un cochino
y una cochina muerte marinera.

Comparte con trompetas, milicianos,
alzados, trepadores, rasca-panzas,
agentes del azar y de las chanzas.

Toca las vértebras de los cubanos.
Comprueba como sangran sus tetillas.
Viven a plomo. Mueren de cosquillas.