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martes, marzo 03, 2009

Paquito D’Rivera toca el Himno Nacional frente a la misión de Cuba ante la ONU



Por una Cuba con swing,
libre, diversa, pensante,
diversa en lo interesante,
menos resuelta que un ring.
Por una Cuba sin fin,
sin tanta pose ni maña,
sin el miedo y la patraña
y con un solo principio:
no ser el reino del ripio,
¡librarnos de la alimaña!

***
Clip: Fernando Villa Jr.

lunes, diciembre 22, 2008

Ecos y voces

Manuel Sosa —una de las voces más originales y agudas del éter nuestro que está en todas partes— escribió una nota en la que agradecía a los más asiduos comentaristas de su blog durante 2008, entre quienes me incluye. El detalle, para mí, es todo un lujo, pues Belascoaín y Neptuno surgió en gran medida inspirado por La Finca de Sosa. O sea, que estamos a veintinueve iguales.

A manera de agradecimiento, le dejé un cuarteto al que añadieron sendas estrofas Heriberto Hernández y Jorge Salcedo y que, para cerrar el círculo, concluí yo con el terceto final.

Si algo me gusta del bloggerato —el término es de Enrisco— es que se presta para estos ejercicios de escritura instantánea. Aquí transcribo el producto a seis manos, invitándoles a bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional:

Todo eco fue voz en su inocencia,
como toda doctrina fue invisible
y esta Finca cultiva lo imposible:
mantiene en jaque a la maledicencia.

Sin evadir la ríspida pendencia,
acá cultiva frutos lo inasible.
Ambrosía o guayaba, redimible
razón que en mieses torna la dolencia.

Agua que sube limpia hacia la tierra
y pende de un sabor o una memoria,
trasiego de lo oculto a lo perdido,

noble caudal que a la ignominia aterra,
parcela que anuncia nuestra victoria
sobre la eterna furia y el sonido.

viernes, agosto 29, 2008

Mugen las vacas, balan las ovejas

A propósito de la golpiza propinada anoche en el Protestódromo a quienes se manifestaron por la libertad de Gorki, le propuse a Jorge Salcedo (en su blog) que creáramos un cadáver exquisito. Yo puse el primer verso (que lo tomé prestado del propio Salcedo), él puso el segundo… y Tirofijo lo terminó. Ahí va.
***
Mugen las vacas, balan las ovejas
y los lobos atienden inquietudes,
como no tienen otras aptitudes...
sacan a relucir sus garras. Viejas

y amargas, conocidas, son las quejas
de los que no conocen de virtudes.
Unos chicos gritando y multitudes
de esbirros, a atacarlos como abejas,

el aguijón alistan y del pelo
tiran a Yoani Sánchez, sobre Ciro
Díaz, llueven los golpes. Sin respiro,

cuatro a uno, les pegan en el suelo
y el pueblo vuelve el rostro. En la tribuna
los miserables cantan a la luna.

jueves, agosto 14, 2008

Guateque ecuestre (lo que cuestre)

Inspirados en un motivo equino, Jorge Salcedo, Heriberto Hernández y yo estamos armando un Frankenstein. He aquí el resultado (hasta ahora):

Una vez nos robamos un caballo
que parecía un tren, un chicle, un piojo,
un perro, un acertijo y un despojo
o una yuca pasada por un guayo.

No galopaba al viento como un rayo
y mirándolo bien era un chipojo;
cambiaba de colores a su antojo,
nos sirvió de transporte y pararrayo.

Nos curó de los miedos de la infancia,
nos curó del pasado y del futuro,
pero nada nos dijo del presente,

aunque a juzgar por esa cosa rancia
que se asemeja a ratos al cianuro,
era menos caballo que serpiente.

sábado, julio 26, 2008

Aquí se construye un edificio de microbrigada

En vista de que la revolución cubana nació muerta ―aquel sangriento 26 de julio―, en Salcedo Diario le damos santo sepulcro de la mejor de las maneras: con un cadáver exquisito. Armamos el muñeco como sigue: un verso, Salcedo, otro, yo.
***
Este 26, ¡todos a la vaquería!

26 no, una sola, ésta es tu deuda:
la leche prometida no aparece,
la leche programada crece y crece
con tanta mala leche que me endeuda.

Láctea es la fe con que las masas leudas
en láctea perorata que envilece,
lácteas las reces, ¡pero no aparece
ni una res! ¡Ni los feudos me enfeudas!

Mamando marabú encontré a mi novia,
mis primas van por leche a los hoteles
y ordeñan puercos hasta la mañana.

Supera de una vez la lactofobia.
Las vacas rojinegras son peleles.
¡Que por fin llueva leche en Centro Habana!

miércoles, julio 16, 2008

Rumbo al Canon

A partir de un excelente texto de Manuel Sosa sobre las dimensiones y las lecturas del canon cubensis —que involucran, entre otras notables figuras, a Harold Bloom, Roberto González Echevarría, Manuel Díaz Martínez, Emilio Ichikawa, Duanel Díaz Infante—, Jorge Salcedo y yo —¿o somos uno los dos?— hemos vuelto a la siempre grata tarea de crear un cadáver exquisito, escribiendo, otra vez, versos alternos, inspirados en gran medida en una verdad salomónica expuesta por Sosa: «Muchos quisieran que el Canon fuese una guagua o un tren, y que pudiera regresar mañana a recogerlos, con sus matules a cuestas».

Con ustedes...
***

En el próximo canon nos veremos
si no va lleno y para en la parada,
si no hay confronta o si la madrugada
sosiega la ansiedad de irse a los remos.

En el próximo canon estaremos
traficando influencias, mermelada...
Al canon, con su puerta entrecerrada
por el molote, nos engancharemos.

Canon cubensis, llénanos de gracia,
asciéndenos —a Yale o Hialeah
y su alta y literaria aristocracia.

Cheva, tírame un cabo con Haroldo.
Recuérdale que escribo poesía:
Mi prima está desnuda bajo el toldo…