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jueves, abril 03, 2008

E(pistola)rio

Luego de irse por las ramas como sólo él sabe, en la soporífera Carta de Fidel al VII Congreso de la UNEAC, el susodicho se destaca una vez más por practicar su regla de oro: “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. En esos lances, regala al respetable frases dignas de la antología universal del bostezo. Transcribo y comento las más curiosas:

«Las palabras bellas, necesarias como portadoras de ideas, no bastan; hacen falta meditaciones profundas».

El lector despierto notará que la frase anterior no es bella. Cabría añadir que tampoco es profunda.

Más adelante, luego de mencionar varios artefactos —de cuyo uso no se priva y entre los que se cuentan: «disco compacto, GPS y DVD, teléfono celular, fax, Internet, microonda, Facebook, cámara digital, correo electrónico», y un moderado etcétera— «que transformaron el mundo» —no escribe revolucionaron, pues sólo él tiene el copyright de la dichosa palabrita y sus disímiles derivados—, al referirse al uso de los mismos, dispara:

«Peor todavía: cada uno de ellos será sustituido por otro invento más efectivo y ya no puede siquiera garantizarse el secreto de lo que habla una pareja en el banco de un parque».

Llama la atención que quien sembró micrófonos ocultos a lo largo y ancho de la isla y pasó su vida obsesionado por enterarse de lo que se hablaba en cualquier banco de cualquier parque quiera a estas alturas garantizar la privacidad al pueblo que con tanto éxito y saña ha vigilado.

Va más allá. Sin sonrojarse, quien ha regido la vida en la isla y el máximo responsable de que ésta perdiera todo valor en sus confines, pregunta:

«¿Tiene algún sentido ese tipo de existencia que promete el imperialismo? ¿Quiénes rigen la vida de las personas?».

Después de anunciar que observa «al imperio y sus siniestros planes» y antes de regalar a la audiencia un fuerte abrazo —que, dadas las circunstancias, intuyo enclenque—, el Regidor en Jefe traza una vez más la línea entre el Bien y el Mal, modificando aquel dictum tristemente célebre —«dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada»— con el descafeinado: «todo lo que fortalezca éticamente a la revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo». (Por cierto, la ausencia de las mayúsculas de rigor en su nueva cita le pertenece por completo).

Sospecho que si hubo alguna manifestación unánime durante la lectura de la carta serían los cabeceos de los asistentes al Congreso.

2 comentarios:

y con alias. dijo...

Gracias por la traducción, pues esos bloques no me los puedo empujar. Perdí la capacidad para siempre.

saludos

Nacho dijo...

Esa carta es de 1968 o de 2008? Me parece que Fidel Castro no acaba de bajarse de la maquina del tiempo.
Si no fuese por lo patetico de sus planteamientos, me diera risa el hecho de que arremete contra la tecnologia cuando estoy seguro de que ninguno en su casa se priva de microondas, tostadoras y comida que poner en ellos, ah, sin dejar de mencionar la conexion a la web