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jueves, marzo 12, 2009

Texto en harapos

La semana pasada el siempre aguzado Manuel Sosa hacía notar que se le agotan las metáforas al compañero, en referencia a la sobrecogedora escasez de imágenes que agobia al Reflexionista en Jefe. Hoy, con cierto atraso, he leído un alucinante artículo de ese amante de dictaduras ajenas que es el diputado Jordi Miralles. Por lo visto, esta agudísima carencia de metáforas no es patrimonio del modelo de Adidas, sino que pica y se extiende entre los miembros de la izquierda de caviar más furibunda.

Donde el vetusto dictador, a principios de febrero de este año, dictaba: «Hay quienes se rasgan las vestiduras si se expresa cualquier opinión crítica sobre el importante personaje, aunque se haga con decencia y respeto (…)»; el señor Miralles, un mes más tarde, escribiría: «Tergiversan, se excitan y se rasgan las vestiduras si diputados de izquierdas van a manifestaciones que no son —a su entender— políticamente correctas (…)».

¡Vaya obsesión con la ropa vieja!

Mientras tanto, somos los lectores —y quienes tenemos un mínimo de sentido común o de decencia y quienes apreciamos la libertad por sobre todas las cosas y quienes en resumidas cuentas sabemos lo que es (sobre)vivir en Cuba— quienes nos rasgamos las vestiduras ante tanta idiotez desparramada.

La cacareada batalla de ideas es —sobre todas las cosas— la batalla de las imágenes. Y, como queda visto, a estos pobres diablos ya les van quedando muy pocas.

Esto, damas y caballeros, hay que celebrarlo.

miércoles, marzo 11, 2009

Carne de identidad

Anoche fuimos a cenar a una trattoria local. A la entrada, el camarero nos recibió con amabilidad extrema, nos escoltó hasta la mesa con sendos menús, me trajo una cerveza a falta de Gin & Tonic y —en el momento en que me levanté para ir al baño— le preguntó a mi esposa sobre nuestra procedencia, dado que parlamos el italiano con poco acento y mucho desparpajo. Mi esposa nos ahorró mi pasatiempo favorito, que practico en todas partes y en todas las lenguas. En inglés es mucho más divertido: la semana pasada, por ejemplo, un interlocutor pasajero que intentaba adivinar mi origen en un Starbucks cualquiera camino de cualquier parte me llamó libanés, luego, egipcio, luego, israelí. Para ponerle la tapa al pomo, dijo que quizá era del Caribe francófono o angloparlante y que a lo mejor había estudiado en Inglaterra. Ahí fue cuando mi esposa, entre risas, reveló el secreto.

No siempre ha sido así. En mi época de recién llegado a Nueva York, parecía tener un anuncio neón en la frente con la leyenda: «Soy cubano, ¡pregúnteme cualquier cosa!». Años más tarde, el cartel —con la paulatina asimilación— se fue disipando hasta desaparecer; pero entre uno y otro punto me han llamado desde peruano hasta marroquí, desde indio de Bombay hasta descendiente de tribus aborígenes norteamericanas. Un detalle notable: con el paso del tiempo ha desaparecido casi por completo mi “background hispano”. Por estos días hay gente que se asombra cuando —tras pasar revista al listado de países miembro de la ONU— descubre que soy de la isla.

Pero volvamos a la trattoria. Al regresar a la mesa, el camarero más carismático del mundo —muy para mi sorpresa— me dijo: «¡Cubano!». Este entusiasmo a ratos me pone suspicaz. Por lo general, va acompañado de: «¡Me encanta Fidel!», o alguna torpe variación sobre el tema, que hace que una comida que podría haber trascendido sin mayores altibajos se convierta en un intercambio —a veces sensato, a veces no tanto— de impresiones sobre la isla que se repite entre dos seres tan distintos como distantes: uno de los cuales no ha pisado jamás Cuba, mientras el otro se jacta de haberla recorrido desde uno a otro confín, delfín.

Le pregunté cómo había reconocido mi origen. Se señaló a la cara, como diciendo: «lo llevas escrito». No pude evitar una sonrisa. Acto seguido, mientras hacía un gesto con la mano —que luego usaría yo para indicar que el plato fuerte estaba delicioso— me dijo: «¡Chicas!».

(Por cierto, Jorge Ferrer destacaba recientemente el hecho de que en primera plana de El País coincidieran en el mismo día dos Cubas: una, en la deplorable imagen de quien ha luchado a brazo partido por imponer su voluntad así en la tierra como en el exilio; la otra, en un despampanante trasero de mujer).

Para mi fortuna —y quizá para facilitar mi digestión futura—,
el camarero optó por la levedad en el intercambio; a diferencia de todos los “expertos en Cuba” que en situaciones similares argumentan en defensa del régimen, queriendo hacer alarde de conocer la historia de la isla con el simple hecho de mencionar a Batista, para luego desear que se los trague la tierra cuando les pregunto su nombre y no saben responder “Fulgencio”.

Lo cierto es que estas conversaciones de ahora para luego sobre Castro o sobre las chicas cubanas tienen algo en común: la trivialidad.

No saquen las pistolas, lectores, que no aún no termino.

Como lo pide la ocasión, me remito a Los italianos, de Luigi Barzini: «No todos los miembros del partido comunista quieren iniciar una revolución. La mayoría de ellos prefiere disfrutar el estatus de revolucionario en una asustadiza sociedad capitalista».

Aceptémoslo: a quienes defienden lo indefendible les importa un bledo la suerte o desgracia de nuestra nación. No están capacitados para dialogar pues ya han decidido a priori que tienen la razón y no hay argumento en el universo capaz de convencerlos de lo contrario. Más allá de redundar en los ya desmontados mitos de la educación y la salud, no les interesa admitir su ignorancia en el tema que (mal)tratan. Por muy profundo que sea el análisis que hagamos de la realidad cubana, no querrán oírlo, enfrascados como estarán en regresar a donde dan pie: las aguas turbias de los lugares comunes.

Hoy —que duermo cerca del mar— pienso que no quieren profundidad, pues no saben cómo nadar en ella.

martes, marzo 10, 2009

Cuba: ¿cuán linda es Cuba?

Un amigo me anuncia que ya «está abierta la convocatoria para el I Festival Pioneril de la Canción “Cuba, qué linda es Cuba”». En dicho Festival, a decir del periódico Juventud Rebelde —cuyo nombre más apropiado sería Senectud Taimada—, «los pioneros que participen (Moncadistas y José Martí) competirán con obras cubanas del repertorio patriótico, tradicional y de nuestra cancionística».

El incipiente festival toma su nombre de aquella empalagosa canción de Eduardo Saborit Pérez que tanto hizo —el compositor, su dichosa cantaleta— por trastocar a la nación en su tirano.

Es mi deseo que ésta, mi adaptación libre —en toda la extensión de la palabra— de “Cuba, qué linda es Cuba” —que aquí transcribo para deleite de pioneros Moncadistas y José Martí— vaya en aras de enriquecer el «repertorio patriótico, tradicional y de nuestra cancionística».

Cuba, qué horrible es Cuba

Oye, tú que dices que mi Cuba no es tan linda,
oye, tú que dices que lo mío no es tan bello,
yo te invito a que me invites por el mundo:
tantas ganas tengo de ver otro cielo,
una luna tan brillante, una doncella
que me haga olvidar el miedo y la patraña
y a Fidel, esa gran alimaña,
¡ojalá no nos deje ni una huella!

Estribillo:
Cuba, ¡qué horrible es Cuba!
Si tú te escapas, lo entenderás.
¡Qué horrible es Cuba!

Cuba, ¡qué horrible es Cuba!
Si te despiertas, ya lo verás.
¡Qué horrible es Cuba!

***
H/T: EHB.

lunes, marzo 09, 2009

Parte del día

Ocho horas de vuelo, una lectura minuciosa de Los apuñaladores y varios poemas de Borges, el repaso de un libro de ejercicios de ajedrez convoyado de una película que olvidé —entre bostezos— tan pronto subieron los créditos, el cansancio transatlántico y familiar que me acoge a cualquier lado del océano, este acceso limitado a internet y, cuando al fin encuentro un par de minutos para conectarme a la red de redes, dos mensajes de sendos amigos que me anuncian que los lectores de Belascoaín y Neptuno han encontrado en su lugar otra esquina notoria: la de Blanco y Trocadero.

Al parecer, los visitantes del blog —quién sabe por cuánto tiempo— sólo han tenido acceso a la columna de la derecha, pero en la izquierda, donde aparecen las entradas diarias, los ha recibido el silencio.

(Hago un aparte para felicitar a los muchachos de la UCI y demás brigadas cibernéticas de apoyo al régimen cubano por laborar horas extra. Les deseo de todo corazón ¡que Castro se los pague con un Moskovich!).

Las conclusiones del día son obvias: es sabido que los escritores —y los lectores— le tenemos pavor a la página en blanco. Pero los dictadores —y sus secuaces— temen mucho más a la página escrita.

¡Basta ya!

Foto: Alejandro López.

domingo, marzo 08, 2009

El Comandante hace una semblanza de Pichirilo

Pichirilo: periodista,
también expedicionario
del Granma —no del diario,
¡del yate!—; fue un vanguardista.
¡Pichirilo era un artista!
Te lo digo y lo reitero:
Raúl es un pendenciero,
¡me quiere robar la finca!
Aquí el que no baila, ¡brinca!
¡Mi hermano es un cizañero!
***
Foto: Generación Y.

sábado, marzo 07, 2009

Diálogo en el circo ambulante (también llamado “Feria del Libro”), en Ciego de Ávila

—Yo tengo una luz que irradia.
—¿Qué irradia? —¡Sabiduría!
¡La feria de la alegría!
—¿Se puede comprar
Livadia,
o aquel del Infante:
Arcadia
todas las noches? —¡Ni muerto!
Deja de soñar despierto
y contempla el panorama:
Abel Prieto en el programa…
—¡Yo no leo a ese mamerto!

viernes, marzo 06, 2009

Estampa mexicana (para variar)

Calle Tacuba, frente a la Plaza Manuel Tolsá
Teresa Dovalpage

Donde queda el Palacio de Minería, sede de la animadísima Feria del Libro... Allí llegué el viernes pasado después de recorrer con terror mal disimulado varias calles del centro. Porque algunas amistades (con excelentes intenciones, qué duda cabe) me habían atiborrado de recomendaciones parapelos antes de salir de Albuquerque. Desde “no cojas taxis en la calle que te hacen un secuestro express” hasta “agarra bien la cartera que te la arrebatan en un decir Jesús.” Así que andaba yo con la cartera abrazada como un bebé y en el coche de San Fernando, un ratico a pie y otro caminando.Pero me protegió la suerte, o los orishas, porque no tuve el más mínimo problema. Aunque eso sí, no pude evitar que se me asomara la oreja de guajira como cuando pasé por un local donde se leía “Café de Tacuba”, situado en la calle del mismo nombre. Yo, toda emocionada: “¡Ay, éste es el que se menciona en La culpa es de los tlaxcaltecas, de Elena Garro!”. Y la aclaración pertinente: “No, güerita, ese que usted dice es el Café Tacuba, que está en la calle Cinco de Mayo. Éste es el Café de Tacuba”. Vaya, cará.

Meteduras del delicado pie aparte, mis experiencias en la Ciudad de México no pudieron ser más agradables. Empezando con la “Lectura de narradoras latinoamericanas”, con Odette Alonso y Carla Quintanar, en la que endilgué mi cuentito “Visa poética para Chihuahua”, y siguiendo con una escapada al Sanborn’s de los azulejos, donde mandé a la luna a la dieta del South Beach y comí como una cochinita… pibil.


Volví a la feria, ya con la panza llena, para el lanzamiento de la novela Espejo de tres cuerpos de Odette Alonso, publicada por Quimera Ediciones. La autora, el editor Sergio Téllez-Pon y una servidora les servimos un aperitivo literario a los asistentes. El sábado fue la presentación de la antología Dos Orillas. Voces en la narrativa lésbica (Editorial Egales, Barcelona). De ahí nos fuimos en bolón para el departamento de Odette y Dora a seguir la pachanga. Y el domingo, ya con una pata en el avión, mi pana venezolana, la poeta Eleonora Requena, y yo nos lanzamos a la caza de artesanías antes de presentar mi ponencia sobre Eve Gil en la mesa redonda sobre Ensayistas latinoamericanas.

¿Qué más les cuento? Pues que me quedé con ganas de volver al DF. Pero con tiempo, eh. Les debo una visita a las pirámides y a la casa museo de Frida Kahlo. Ah, y al verdadero Café Tacuba, pues no faltaba más.


***
En la foto: Odette Alonso, Eleonora Requena, Carla Quintanar, Eve Gil y Teresa Dovalpage.

jueves, marzo 05, 2009

Sobre una lista que no es “smart” ni está “ready”

Leonardo Padura ha preparado para el diario británico The Guardian un listado de las que son, a su juicio, las diez novelas cubanas más importantes.

Noto no con poca alegría que d
icha lista, arbitraria como todas, incluye los Tres tristes tigres de Cabrera Infante, a pesar de que el comentario al respecto escamotea que el propio GCI —junto a Suzanne Jill Levine y Donald Gardner— es uno de los traductores al inglés de la obra. La selección incluye también ese documento maldito, hilarante e imprescindible que es Antes que anochezca, a pesar de que se trata de un libro de memorias.

Hasta ahí, santo y bueno. Pero veo que Cabrera Infante y Reinaldo Arenas aparecen en semejante lista acompañados de Lisandro Otero, ese terrible policía de la cultura, a quien difícilmente se podría acusar de escritor (por la abrumadora falta de evidencias).

Más atención para la próxima, compilador.

***
Para rematar: No paro de reír. El pie de la foto que convoya (con perdón) el artículo de Padura (y que publico abajo) reza: “una mirada más allá de los clichés… Dos músicos en el malecón de La Habana”. Sin comentarios.

Foto: Eamonn McCabe

Los viernes decadentes, con Alina Brouwer

La colmenita

A propósito de las sonadas destituciones en la cúpula del régimen cubano, el vetusto y enajenado convaleciente ha escrito que: «La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, (sic) despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno».

Para seguir a tono con las metáforas del Reflexionista en Jefe: su desfachatez equivale a la del oso que —luego de que con sus garras crueles y su desmedido gusto por el néctar que empalaga— ha destruido el panal y ha aterrorizado a todas las abejas obreras, se dedica a acusar a los zánganos de sabotaje.

Apuntes sobre el gardeo a presión

Si usted intenta visitar el blog Generación Y, de Yoani Sánchez, así como el resto de los blogs alojados en la plataforma “Desde Cuba”, se encontrará con una nota en varios idiomas que advierte que «la página no se encuentra disponible en estos momentos».

He aquí el verdadero bloqueo que sufren los cubanos:


H/T: Rosa.

Los pro (democracia) vs. los contra(tados)

Los seis primeros minutos del video muestran nuestra manifestación en pro de la democracia en Cuba. Los tres restantes se ocupan del grupito de despistados en la otra esquina.



H/T: Enrisco.

miércoles, marzo 04, 2009

Millones de palabras

El refrán reza que una imagen vale mil palabras. Entonces, las fotos que siguen —cortesía de Alejandro López— lo dicen todo.

También recomiendo encarecidamente los álbumes que han subido a las páginas de Flicker y Kodak Adabais y Aymara respectivamente.






Ni derecha ni izquierda: ¡derechos!

Entre los saldos positivos de la reciente manifestación frente a la guarida del monstruo, Enrisco mencionaba las nuevas conexiones que hicimos, ese reconocerse los unos en los otros, en la calle, codo a codo, siendo mucho más que un grupo que se enfrenta en una tarde fría a un régimen, que para la ocasión es un edificio sordo desde cuyas ventanas semi-abiertas las cámaras toman fotos a la velocidad de la mala idea.

El domingo pasado tuve la dicha de compartir megáfono, acera y causa con la irremplazable Alina Brouwer, con ese encanto que son
Niurkita Palomino y Ley Martínez —quienes vinieron desde Miami exclusivamente para la protesta—, con ese poeta ejemplar que es mi amigo Jorge Salcedo y su adorable esposa —quienes se aventuraron desde Boston—, con Bauta y su desopilante media naranja, con mi hermano Enrique del Risco, con los ex presos políticos que residen en el área, con el artista plástico Alejandro López —que se apareció, como pedía la ocasión, vestido de escudo nacional y encadenado—, con ese imprescindible que es Iván Acosta, con el gran Paquito D’Rivera y su vida saxual… La lista de gente grata se extiende y el formato del blog —y la orquesta, que ya empezó a tocar la musiquita— me impide mencionar a cuantos me estrecharon en un abrazo: gente que vino de Connecticut, de Pensilvania, de Newton; familiares de quienes fueran arrestados arbitrariamente y sentenciados de igual forma en la Primavera Negra del nefasto 2003. Gente linda, lo digo sin reparos.

De todas estas nuevas caras ya entrañables, destaco hoy a Carmen Pelaez, la creadora e intérprete de Rum & Coke —obra que tuvo una excelente acogida de crítica y público durante su puesta en escena—. En medio de la vorágine de la manifestación, del saxo soprano del Paq-Man cantándole las cuarenta al régimen, de las voces que clamaban por una Cuba libre y de ese pueblo enérgico y viril que hacía temblar a la injusticia desde el tramo de Lexington entre las calles 38 y 39, Carmen y yo tuvimos un par de minutos (a lo sumo) para hablar de cómo hacer nuestro mensaje más efectivo; tiempo suficiente para que Carmen mencionara el proyecto “Tus Derechos Humanos”, cuyo objetivo es tan sencillo como brillante y transparente: demostrar con una serie de ejemplos de la vida cotidiana en qué consisten los derechos humanos. A tal fin, los gestores han preparado un magnífico cuaderno —que pueden consultar aquí, en PDF— cuya circulación en la isla contribuiría tremendamente a informar al cubano de a pie de sus derechos conculcados a diario.

A quienes lean esta nota, les ruego que tengan la bondad de divulgar “Tus Derechos Humanos” en toda la blogosfera y, dentro de lo posible, en la Cuba que sufre, para la cual, ya lo dijo el Maestro, dedicamos la primera palabra.

***
Foto: Carmen Pelaez.

martes, marzo 03, 2009

Paquito D’Rivera toca el Himno Nacional frente a la misión de Cuba ante la ONU



Por una Cuba con swing,
libre, diversa, pensante,
diversa en lo interesante,
menos resuelta que un ring.
Por una Cuba sin fin,
sin tanta pose ni maña,
sin el miedo y la patraña
y con un solo principio:
no ser el reino del ripio,
¡librarnos de la alimaña!

***
Clip: Fernando Villa Jr.

lunes, marzo 02, 2009

Jugamos con las blancas

El término es ajedrecístico. Indica que las piezas negras tienen la segunda jugada. Y —ya se sabe—, quien da primero, da doble. Durante medio siglo, el régimen cubano ha maniobrado con ventaja abrumadora, asestando siempre el primer golpe, obligando así a la oposición a actuar a la defensiva, a modificar su agenda en respuesta al accionar de esa eficiente maquinaria maquiavélica y represiva que es el castrismo. Sin embargo, ayer, en las calles de Nueva York, le arrebatamos la iniciativa.

Las agencias calculan entre decenas y un centenar y medio de manifestantes en pro de la democracia en Cuba. Ay, pero en su perenne obsesión con los números, benefician lo cuantitativo sobre lo cualitativo y, al hacerlo, se les escabulle lo esencial. (Sigo pensando que si hubiésemos sido cinco personas, igual habríamos representado a todos los cubanos que —por los motivos que fueren— no pudieron unírsenos en la Avenida Lexington y la calle 38).

A los cortos de vista les reitero que nuestra manifestación fue un éxito no por la cantidad de gente que logró aglutinar, sino por el hecho de que convivieron en un mismo espacio, reclamando los derechos de todos los cubanos —quienes sobreviven en la isla y quienes añoran su libertad desde el destierro— el ex preso político que purgó entre una y dos décadas en el gulag castrista hasta quien nunca le tiró una cáscara de mandarina a la claque imperante; desde quien se niega a tocar suelo patrio mientras exista un prisionero de conciencia en nuestra tierra hasta quien regresó hace un mes de un viaje de visita a la isla; desde el homosexual hasta quien hasta ayer no le habría estrechado la mano; desde el rockero hasta el guapo que no toma sopa; desde el poeta hasta quien apenas lee; desde el bloguero hasta quien difícilmente podría encender una computadora; desde el niño hasta la abuela; desde quien aplaude las ventajas del embargo hasta quien se las discute con sendos argumentos; desde el más demócrata hasta el más republicano; desde quien se opone al aborto hasta quien lo apoya; desde quien sabe que Obama es la solución a los problemas globales hasta quien desconfía del presidente pues éste se cree la última coca cola del desierto; desde el más religioso hasta quien no cree ni en lo que ve; desde quien está convencido de que el saldo total de la revolución es negativo hasta quien estima que hay proyectos rescatables; desde el refugiado político hasta el emigrante económico… Muchos de los manifestantes —sobre todo de mi generación— se me acercaron a decirme que jamás habrían asistido a una manifestación de no haber sido inclusiva. De tal suerte, la lista es larga, bella y diversa, tanto como el grupo que se congregó ayer frente a la misión de Cuba ante la ONU para exigirle al régimen de la isla que respete lo estipulado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual Cuba es país signatario.

El éxito de la manifestación radica, entre otras cosas, en que ayer le leímos la cartilla al régimen. Esto es literal. Le leímos los artículos —de la antedicha declaración— que el gobierno de la isla viola sistemáticamente. Y lo hicimos frente a su delegación ante la ONU, que es el organismo que auspicia dicha Carta Magna.

¿Cómo es posible congregar a grupo tan variopinto en una misma esquina? Las agencias —ocupadas en agenciarse— se entretuvieron en mirar al bosque y no vieron los árboles. La respuesta es sencilla: sólo se puede aunar estas voluntades si nos centramos en un anhelo común: soñando y haciendo en aras de crear una Cuba democrática, en la que ha de haber espacio para todos; reivindicando la noción de que los derechos humanos son universales y Cuba no puede ser la excepción de esta noble regla; exigiendo la liberación inmediata de los prisioneros de conciencia; dejando al margen toda la retórica divisoria que el régimen cubano ha sembrado en la vía pública para distraernos de lo que debe ser nuestro objetivo primordial: el derecho del pueblo cubano a vivir en libertad.

Ayer aprendí muchas cosas. Aprendí, por ejemplo, lo tóxica que puede ser esa palabreja que tanto daño ha hecho, sobre todo si va antecedida del prefijo “anti”. Dígase anticastro y dejarán de escucharnos al instante. Dígase anticastro y sólo nos darán cobertura los medios del exilio cubano. ¡Y aún así se pasarán con ficha! Hoy la manifestación ha sido portada de El Nuevo Herald. Ay, pero qué titular tan torpe la acompaña. Vuelve al lenguaje del pro y el anti castrismo.

Al estar a favor de la democracia y nuestras libertades, estoy implícitamente en contra de quienes sean los que las pisotean y las conculcan. Hoy y ya durante medio siglo, los que violan esos derechos son los hermanos Castro, asistidos por una minoría que detenta el poder y se ocupa de la penosa labor de perseguir y aterrorizar a los cubanos, que sólo quieren ejercitar derechos naturales e inalienables. Vivo convencido de que nuestros derechos son más importantes que el anticastrismo. Los derechos humanos le anteceden y seguirán existiendo cuando el tirano se retire por fin al infierno que le espera. Exijamos que él, que su régimen, los devuelva al pueblo cubano y ya veremos si se nos une o no la masa.

Me dicen que hubo una contramanifestación. Y respondo: ¿a quién le importa lo que una treintena de personas que no podría ubicar a Matanzas —ni sabría el significado de dicha palabra— piense sobre Cuba? A estos tontos útiles —no es insulto; no hay otra definición posible— también les asiste el derecho a manifestarse; si deciden usar tal derecho para apoyar a una dictadura decrépita y brutal, allá ellos con su conciencia. Ellos estaban en la esquina contraria —literal y figurativamente— para distraernos de nuestro mensaje. Pero no lo lograron.

Las imágenes de nuestra manifestación en pro de la democracia en Cuba le han dado la vuelta al mundo, luego de haber sido capturadas por Reuters y seleccionadas por Yahoo!, anoche, en su Top Stories Photos. Los demócratas cubanos, que siempre hemos sido tildados de “anti”, de “contra” y que nos han colgado todos los prefijos negativos imaginables, ayer nos dimos el gustazo de cambiar las reglas del juego. En los pies de foto de Yahoo! nuestra manifestación es referida como una manifestación “por” los cambios en Cuba. (“Cambio”, no lo olvidemos, es una palabra poderosa. Lo mismo lleva a un presidente a la Oficina Oval de la Casa Blanca que es capaz de hacer que varios jóvenes cubanos sean arrestados en la isla por usar una pulsera que la lleva impresa).

Quiero destacar un detalle importante dentro de la cobertura mediática que trasciende los medios de prensa del exilio cubano. También circulan dos imágenes de la contramanifestación. Pero, en los respectivos pies de foto, son ellos los que están en “contra”. En ese caso, en contra nuestra. Que queremos el cambio.

Yo, que soy ajedrecista empedernido, que miro al mundo como si fuera un tablero de sesenta y cuatro escaques, que me aprendí los fundamentos básicos de la Ruy López a los cinco o seis años, no puedo ocultar mi felicidad al constatar que ayer, en las calles de Nueva York y con las piezas blancas, empezamos a jugar la Apertura Cubana.
***
Alexis Romay
Nueva Jersey, 2 de marzo de 2009

Orlando

Transcribo un poema de Carlos Pintado, del libro Habitación a oscuras.
***


Orlando
-Virginia Woolf-

Como el terror es sólo un ejercicio,
solitario me pierdo noche adentro,
sueño un puente sombrío y en su centro
la tibia luz me ofrece un vano oficio.

Pero el terror no es más que un artificio,
de la luz y la sombra, acaso un juego,
tiniebla que se apaga como el fuego,
tiniebla que fatal me niega el juicio.

domingo, marzo 01, 2009

Protesta en NY (Update #16): Fotos de la manifestación







La contra-manifestación:

Fotos: cortesía de Jorge Salcedo.
***
Me voy a dormir con gratas sorpresas: las imágenes de la manifestación han sido seleccionadas por Yahoo! en su Top Stories Photos (fotos 85-88).

Aquí, imágenes de Reuters.

Protesta en Nueva York (detalles)

Este post permanecerá en esta posición hasta el domingo 1 de marzo, en aras de darle la mayor visibilidad posible a la protesta que realizaremos ese día en Manhattan, de 1-3PM, frente a la misión cubana ante la ONU (ubicada en 315 Lexington Avenue, esquina a la calle 38).

Los organizadores de la protesta invitamos a todos los blogs, medios de comunicación ―del mainstream y alternativos― y a cuanta persona se solidarice con el respeto de los derechos humanos a hacerse eco de esta manifestación en pro de la democracia en Cuba.

Quienes deseen ayudar en cuestiones logísticas, no tarden ni duden en escribirnos a protesta.en.ny@gmail.com. Quienes quieran manifestar su apoyo dejando un comentario en este post, sean bienvenidos. Para los residentes de Nueva York y Nueva Jersey, este llamado es personal.

Para más detalles:
Aquí pueden leer la “Declaración de Nueva York”.


A quienes les resulte imposible venir a la manifestación, aquí pueden añadir su firma, que llevaremos a la protesta. Será una presencia simbólica, pero plena de sentido.

Hay estaciones de radio y televisión que han mostrado interés en darnos cobertura EN VIVO durante la manifestación. Tan pronto vayamos confirmándolas, serán actualizadas aquí.

Aquí pueden leer una nota sobre el permiso ―que ya tenemos― para usar altoparlantes durante la protesta.

Aquí pueden ver (e imprimir) las caricaturas y suplementos del Guamá (cortesía de Arístide, Garrincha, Ley Martínez, Alen Lauzán…).

Aquí pueden imprimir volantes para distribuir entre amigos y desconocidos.

Aquí pueden ver un segmento del programa “María Elvira Live!” que fuera dedicado a divulgar la manifestación del 1 de marzo.

Aquí pueden leer el comunicado de prensa.

En los siguientes enlaces pueden encontrar los carteles para la protesta.

Versión web:
Por la democracia en Cuba (cortesía de Jorge Salcedo)
Cartel grande, en español
Cartel pequeño, en español
Cartel grande, en inglés
Cartel pequeño, en inglés
Versión en azul-verde, en español
Versión en azul-naranja, en español

Para imprimir (cortesía de Maite Díaz):
Los afiches en alta resolución (en formato PDF) estarán disponibles hasta el 1 de marzo en los siguientes enlaces:
CUBA ¡CAMBIO YA!
CUBA ¡CAMBIO YA! Libertad y democracia
CUBA ¡SÍ! CASTRO, NO
CUBA ¡SÍ! CASTRO, NO

Las actualizaciones del blog Belascoaín y Neptuno aparecerán debajo de este post.