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domingo, abril 19, 2009

Cuando se alza el telón

Publico en exclusiva un texto de Teresa Dovalpage.
***

Mi relación con el Teatro Aguijón de Chicago empezó en 2006, cuando Rosario Vargas dirigió la puesta en escena de La hija de La Llorona. Aquélla fue la primera vez que vi un texto mío representado y el sabor de la experiencia me gustó tanto que me convertí en una adicta. Porque sin dudas es muy agradable que alguien venga y te diga: “Leí tu novela tal y me gustó como describes al personaje de Fulanito”. Pero es sin dudas más gratificante el ver a Fulanito, encarnado en un actor (aunque a lo mejor éste no tenga nada que ver con cómo te figuraste a Fulanito) diciendo las palabras que tú te imaginaste sentada frente al ordenador. Ésa es parte de la magia del teatro. Otra parte es estar entre el público cuando se alza el telón y sentir de primera mano el efecto de tus chistes (bueno, pujos a veces) o de tus parlamentos dramáticos en la gente que te rodea. Eso no tiene desperdicio, vaya.

Por tales razones, cuando Rosario Vargas me sugirió tomar el tema de “La muerte de un viajante” y adaptarlo a la realidad latina en Estados Unidos, di brincos de alegría. Willy Loman se encarnó en un cubano bautizado como Fidel, rebautizado como Philip. Un agente de bienes raíces que, al formarse el reciente despelote con las hipotecas, se encuentra arruinado y sin saber para dónde tomar. Y con miedo a caerse de nalgas, que el suelo está lleno de clavos. El título de la obra es Hasta que el mortgage nos separe, por el bilingüismo nuestro de cada día. Se presentará en mayo de este año en el Teatro Aguijón de Chicago.

De esta pieza salió El difunto Fidel, una novela corta que acaba de recibir el premio Rincón de la Victoria en Málaga. La novela comienza donde la obra (que tiene un final abierto, intencionalmente ambiguo) termina. No sé si me sentía en deuda con mis personajes por no haberlos tratado muy bien o si ellos, como los de Pirandello, habían decidido no dejar en paz a la autora hasta conseguir sus propósitos. En cualquier caso, aquí están. Me despido con una escenita de Hasta que el mortgage nos separe…

¡Y nos vemos en Chicago!

Acto I
Escena I
Un día cualquiera de octubre, 2008. La sala, amueblada con bastante elegancia, de una familia cubana en Miami. Sofá, mesa de centro, una butaca frente al televisor de pantalla ostentosamente grande. Sobre la butaca, un gato gordo y lanudo. Mesa de comedor con cuatro sillas. A la izquierda, una puerta que da a los cuartos; a la derecha, la de la cocina. Al fondo, un buró con una computadora.

Son las seis de la tarde. Entra Philip, impecablemente vestido con traje y corbata. En una mano trae un maletín y carpetas de Coldwell Banker y en la otra la correspondencia del día. Examina apresuradamente los sobres, abre uno, arruga el papel y se queda mirándolo aturdido.

Philip (para sí, con cara de preocupación): Otro más. Nada, que estamos reventaos...
Dalila (desde el interior de la cocina): ¿Eres tú, viejo?
(Philip guarda el papel en el bolsillo del pantalón, pero se da cuenta de que le abulta demasiado. Entonces lo esconde debajo del sofá, incorporándose justo en el momento en que entra su mujer a la sala. Dalila le da un beso maquinal y él le corresponde de igual manera).
Dalila: ¿Qué se te perdió por el piso?
Philip (disimulando): Nada, nada.
Dalila (con desconfianza): ¿Cómo que nada, si te sorprendí ahí agachado? ¿Qué te traes entre manos?
Philip: No me traigo nada. Lo que miraba es que todo está lleno de pelos. Como siempre. Esta casa parece una barbería por culpa del bicho ese (señala al gato).
Dalila: No empieces a meterte con Flo desde que llegas. (Va hasta la butaca y acaricia al gato): No haga caso, mi amor. Usted es aquí el pet number one.
Philip (levantando la voz): Un día me voy a encabronar, voy a agarrar al gato por la cola y lo voy a botar pal medio de la calle.
Dalila: Y detrás de él vas tú. ¿Cómo te cae?
Philip (suspira con alivio, pues gracias a la discusión su mujer se ha olvidado de lo que puede haber bajo el sofá): Ya, deja, deja eso.
Dalila (también olvidada del incidente): ¿Quieres café?
(Sin esperar respuesta va hacia la cocina. Philip entra a su cuarto. Un momento después llegan Bill y Kathy de la calle).
Kathy (continuando una conversación interrumpida antes de entrar): Bill, pierde el miedo. Piérdelo o no vas a tener tranquilidad nunca en tu vida. Aprende a defender tu derecho a ser quien eres.
Bill: Eso se dice fácil.
Kathy: Y se hace. Mírame a mí. ¿No tuve yo a mi hija por producción independiente y la estoy criando sola? Chico, lo tuyo es agua de borrajas al lado de mis problemas.
Bill: Pero tú eres distinta. Tú naciste en Cuba.
Kathy: ¿Y desde cuando ser cubano es una ventaja?
Bill (canta, imitando a Albita Rodríguez): “¿Qué culpa tengo yo de haber nacido en Cuba? ¿Qué culpa tengo yo de que mi sangre suba?”.
Kathy (riendo): ¿A qué viene eso ahora, mi hermano?
Bill: A que ustedes, los cubanos, tienen la sangre caliente. Son valentones, vaya.
Kathy: En ese caso considérate cubano honorario, chico. Al fin, es que tenemos los mismos genes, ¿no?
Bill: Mejor dejamos a los genes tranquilos que ya los míos me han dado bastantes líos.

miércoles, marzo 04, 2009

Ni derecha ni izquierda: ¡derechos!

Entre los saldos positivos de la reciente manifestación frente a la guarida del monstruo, Enrisco mencionaba las nuevas conexiones que hicimos, ese reconocerse los unos en los otros, en la calle, codo a codo, siendo mucho más que un grupo que se enfrenta en una tarde fría a un régimen, que para la ocasión es un edificio sordo desde cuyas ventanas semi-abiertas las cámaras toman fotos a la velocidad de la mala idea.

El domingo pasado tuve la dicha de compartir megáfono, acera y causa con la irremplazable Alina Brouwer, con ese encanto que son
Niurkita Palomino y Ley Martínez —quienes vinieron desde Miami exclusivamente para la protesta—, con ese poeta ejemplar que es mi amigo Jorge Salcedo y su adorable esposa —quienes se aventuraron desde Boston—, con Bauta y su desopilante media naranja, con mi hermano Enrique del Risco, con los ex presos políticos que residen en el área, con el artista plástico Alejandro López —que se apareció, como pedía la ocasión, vestido de escudo nacional y encadenado—, con ese imprescindible que es Iván Acosta, con el gran Paquito D’Rivera y su vida saxual… La lista de gente grata se extiende y el formato del blog —y la orquesta, que ya empezó a tocar la musiquita— me impide mencionar a cuantos me estrecharon en un abrazo: gente que vino de Connecticut, de Pensilvania, de Newton; familiares de quienes fueran arrestados arbitrariamente y sentenciados de igual forma en la Primavera Negra del nefasto 2003. Gente linda, lo digo sin reparos.

De todas estas nuevas caras ya entrañables, destaco hoy a Carmen Pelaez, la creadora e intérprete de Rum & Coke —obra que tuvo una excelente acogida de crítica y público durante su puesta en escena—. En medio de la vorágine de la manifestación, del saxo soprano del Paq-Man cantándole las cuarenta al régimen, de las voces que clamaban por una Cuba libre y de ese pueblo enérgico y viril que hacía temblar a la injusticia desde el tramo de Lexington entre las calles 38 y 39, Carmen y yo tuvimos un par de minutos (a lo sumo) para hablar de cómo hacer nuestro mensaje más efectivo; tiempo suficiente para que Carmen mencionara el proyecto “Tus Derechos Humanos”, cuyo objetivo es tan sencillo como brillante y transparente: demostrar con una serie de ejemplos de la vida cotidiana en qué consisten los derechos humanos. A tal fin, los gestores han preparado un magnífico cuaderno —que pueden consultar aquí, en PDF— cuya circulación en la isla contribuiría tremendamente a informar al cubano de a pie de sus derechos conculcados a diario.

A quienes lean esta nota, les ruego que tengan la bondad de divulgar “Tus Derechos Humanos” en toda la blogosfera y, dentro de lo posible, en la Cuba que sufre, para la cual, ya lo dijo el Maestro, dedicamos la primera palabra.

***
Foto: Carmen Pelaez.

sábado, diciembre 13, 2008

“El rostro del cine cubano” habla del paraíso socialista

No nos podemos quejar
de las cosas que acontecen
y aunque algunas no merecen
nuestra obediencia sin par,
no nos podemos quejar,
que la crítica es mal vista
(¿dónde sale esta entrevista?),
la crítica destructiva.
¿Para qué gastar saliva?
A mí, el arte. ¡Soy artista!

martes, octubre 28, 2008

De la crítica (¿de las artes visuales?) llevada a sus más ridículas consecuencias

El popular cantante cubano —naturalizado italiano— Paulo FG estrena video clip y promociona su venidera gira por tierras del norte. Para matar el aburrimiento vespertino, escuché la canción, que no está ni mal ni bien, pero cuyo video hizo que me saltara una liebre. De tal suerte, invito a los lectores a que le echen un vistazo y respondan el siguiente cuestionario:

La obsesión con el juguito de naranja y el plato de frutas (que aparecen una y otra vez en el clip) es:

a) una provocación a los televidentes cubanos;
b) un acto de diversionismo ideológico (contra el sistema socialista y, peor aún, contra el sistema digestivo);
c) más que la pretendida mansión con su escalera acaracolada, la bella modelo, las ropas que quieren ser de marca, las gafas que limitan el acceso a los ojos del cantante, la cadena de oro que casi lo asfixia, la piscina con forma de ameba y hasta la existencia del video mismo… una muestra del casi inalcanzable status del susodicho;
d) todo lo anterior;
e) todo lo anterior y más.

jueves, octubre 23, 2008

Alicia Alonso declara, a propósito del ballet “Che”, que estrenará el Ballet Nacional de Cuba

Un ballet al Comandante
será difícil, sangriento,
como su espíritu cruento
de matón itinerante.
Un ballet espeluznante,
un ballet infame y fuerte,
un ballet de gracia inerte,
un ballet sin virtuosismo
que será más de lo mismo:
ballet sin patria y con muerte.

lunes, octubre 06, 2008

Programa del VII Congreso Anual del Centro Cultural Cubano de Nueva York

VII Congreso Anual del Centro Cultural Cubano de Nueva York
EL CINE CUBANO
Desde sus orígenes hasta el presente
Sábado 25 de octubre de 2008
New York Film Academy

100 East 17th St. (& Park Ave.), 3rd Floor, NYC

PROGRAMA

A.M.
8:30
INSCRIPCIÓN / DESAYUNO CONTINENTAL
9:00 PALABRAS DE BIENVENIDA
José Gil-Berlinches (Presidente, Centro Cultural Cubano de Nueva York)
9:05
DEDICATORIA IN MEMORIAM A NÉSTOR ALMENDROS
Palabras de Jorge Ulla, Cineasta
9:15
CONFERENCIA MAGISTRAL
Sin cine no hay país
Alejandro Ríos, Crítico de cine
10:30
El ICAIC Y EL CINE ALTERNATIVO
El cine cubano de los 60: el final de la libertad
Fausto Canel, Cineasta
El cine cubano después del 69: Memorias en desarrollo de una odisea fílmica
Magda Arrocha-Del Risco, Pace University
El cine y yo: Vivencias de aquí y de allá
Mario García Moya, Cinematógrafo
Imágenes y reflexiones sobre el cine alternativo en Cuba
Magdiel Aspillaga, Cineasta
Moderadora: Perla Rozencvaig, Columbia University

P.M.
12:00-1:45 ALMUERZO
2:00 CINEMA VERITÉ
Proyección de filmes de relevancia histórica en el cine cubano:

La Virgen de la Caridad (silente), de Ramón Peón
PM, de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal
Gente en la playa, de Néstor Almendros
Caffe Arábiga, de Nicolás Guillén Landrián
Model Town, de Laimir Fano
Un café exquisito, de Jorge Egustiza
Cándido (fragmento), de Iván Acosta
Gori: Mención obligatoria, de Jorge Moya
4:00 EXPOSICIÓN DE AFICHES DE PELÍCULAS CUBANAS
(Coauspiciada por CubaArt NY y Reynardus & Moya Advertising)
MERIENDA
Venta de libros, DVDs y CDs
4:30 CINE Y EXILIO
Las murallas que cercan al cineasta cubano en el exilio
Agustín Blázquez, Documentalista
El Súper y Rosa y el ajusticiador del canalla: del teatro a la pantalla
Iván Acosta, Cineasta
Una vida dedicada al cine

Gloria Piñeyro, Editora de cine
De Pedro Pan al bombo

L.E. Salas, Cineasta
Moderador: Andrés Hernández, Crítico de cine
6:00 HOMENAJE AUDIOVISUAL A MANOLO ALONSO
Manolo Alonso, pionero del cine cubano
Alejandra Espasande Bouza, Cineasta
6:30 CLAUSURA
Rumberas ardientes, de Alicia y Hugo Barroso
Revista musical, con las más destacadas estrellas de la farándula musical cubana.
8:00 RECEPCIÓN DE GALA
Buffet y vinos
Para asistir al Congreso “El Cine Cubano” y disfrutar de todas las comidas, bebidas, paneles, películas, exposición de arte y recepción de gala, debe llenar una planilla (no disponible en esta nota)* y enviar un cheque a nombre del Centro Cultural Cubano antes del 18 de octubre a:

P.O. Box 2608
Times Square Station
New York, NY 10036
Miembros CCC: $100 / Público en general: $125

* PARA MÁS INFORMACIÓN (sobre dónde encontrar la planilla, etc.), LLAME AL (212) 677-9377.

domingo, mayo 25, 2008

Después de Giselle

Me hago eco de la invitación que lanzara mi estimado Eufrates del Valle. A los dichosos que viven en Madrid y Barcelona: ¡buen provecho!

Presentación de Después de Giselle (Aduana Vieja, 2008), de Isis Wirth:
- 2 de junio, 19.00 horas:
Casa de América (Plaza de Cibeles, 2), Madrid, en la sala Cervantes.
Presentan: Isis Wirth, Raúl Rivero, Roger Salas, Fabio Murrieta.

- 4 de junio, 19.00 horas:
Palau de la Virreina (Rambla, 99), Barcelona, en la sala Espai 4.
Presentan: Isis Wirth, Ernesto Hernández Busto, Fabio Murrieta.

sábado, mayo 17, 2008

La noche de anoche

Salvando las distancias y los horrores, ¿qué tiene en común un espectáculo de variedades que comienza a las siete de la noche y se extiende hasta las dos de la madrugada con una dictadura próxima a cumplir medio siglo? Elemental, Watson. Que hay cosas que no deberían durar tanto.

Luego de casi una década por estos lares, es de suponer que ya sabría a qué atenerme en determinadas circunstancias. Pero cualquiera diría que anoche pagué la novatada. Y la pagué por llegar temprano. Y por crédulo. Salí rumbo al teatro (que hace las veces de salón de bailes o viceversa) luego de prolongar a conciencia y de mutuo acuerdo un café de media tarde con mi estimado Eufrates del Valle ―quien, a pesar de que tenía en planes asistir a la velada, en su inmensa sabiduría, decidió pasarse con ficha―. Ah, Eufrates, ¡enséñame cómo lo haces, Maestro!

Recién daban las cinco y llovía con una impertinencia propia de mayo. Al despedirme del previsor Eufrates, aún estaba al otro lado del túnel, en Nueva York, en medio de la hora pico. Iba rumbo al Holland Tunnel, antro que, una vez más, se regodeaba en su tráfico vespertino. (Los neoyorquinos deben haberlo bautizado Holland Tunnel porque en ocasiones es más fácil y rápido llegar a Holanda que a Nueva Jersey). Pero como había partido con la fresca, llegué al Schuetzen Park con tiempo para matar. (La metáfora no es gratuita. Durante la noche se me despertarían insólitos instintos homicidas).

Faltaba un cuarto para las siete cuando Enrisco, que tenía mi ticket, me llamó para alertarme que venía con unos quince minutos de atraso. Dichoso él. (Como me precio de conocer a mis amigos, le sumé quince minutos más a su optimismo). Las puertas abrirían a las siete en punto. Pero entre lo que el palo iba y venía, descansaba el hacha. Ya en el lobby se congregaba una multitud que pedía el último y que, en su bullicioso entusiasmo, me hizo salir a la intemperie, alegando mi proverbial alergia a las colas. Enrique no tardó mucho más de lo pronosticado. Ticket en mano, llegaba como quien va a una guerra o vuelve de ella. Saludo efusivo. Cacheo a la entrada. Resignados, pedimos que nos condujeran a la mesa reservada a Paquito D’Rivera y Armando López. Y una vez allí, de las 7:20pm a las 8:30pm, estuvimos hablando por señas; estudiando el panorama; bebiendo; él, un Jack Daniels; yo, una cerveza cualquiera. Hablábamos por señas pues el disc jockey tenía el volumen a límites jamás escuchados (valga la imagen, no el sonido). Las mesas temblaban. El público sufría en la espera. Enrique y yo nos turnábamos para ir hasta la mesa del torturador a pedirle que bajara los decibeles. El bárbaro, como la de Lima. Yo que me había ido de Cuba, entre otros motivos de infeliz mención, para no tener que volver a escuchar “Lady Laura”, ahora me veía forzado a tararearla en versión merengue, a todo lo que daban las bocinas. Cuéntame un cuento, Lady Laura. Y el cuento, a esa hora, habría sido de horror y misterio.

En vista de que la comida que ofrecían para picar (frita y deprimente) no estaba a la altura del momento histórico y a un paso de la sordera total, decidimos salir a comer a otra parte. Llamamos al resto del grupo para que se nos uniera en un restaurant de la 32 y Bergen. Salimos a pie, para no perder mi sitio en el parqueo, que estaba abarrotado. El chubasco nos perseguía como la Seguridad del Estado a los disidentes.

Al poco rato de llegar al restaurant, se nos sumaron, Paquito, Brenda Feliciano, Armando López, Frank Zimmerman, Martín Ruiz y Mayra (cuyo apellido desconozco). Gente buena. La comida fue grata, entre risas, bacalao con pan ―que comiera el Paco, quizá rememorando sus tiempos en Irakere― y los mil y un cuentos que intercalaran Frank y Armando. A las diez de la noche, luego de sendos flanes de coco para matar la jugada y sendas tazas de café cubano para alejar los demonios, salimos andando, que, dicen, es la mejor manera de quitar el frío.

Al llegar al Schuetzen Park, nos esperaba a la mesa David Oquendo y su esposa (cuyo nombre, entre la cerveza y la bulla, no escuché). Desde el escenario, “Azuquita” imitaba a Celia Cruz con mucha gracia y menos voz. En algún momento se le fue un gallo de Morón y lo disimuló muy bien. Pero cuando a éste le siguió el gallinero en vilo, paró de cantar (mientras la música seguía andando) y preguntó: «¿No se oye?». Hubo risas benignas. Hay gente que nace con carisma. Y esta señora me ganó con su inesperada salida de emergencia. (A quienes no hayan leído la novela: ¿a qué esperan, tiernas criaturas? Fin del comercial).

Poco antes de las once, Enrique colgó los guantes. Hasta el momento, el espectáculo ―palabra, en esta ocasión llana y aguda, con énfasis en las dos sílabas finales― era, cuando menos, lamentable. Pero diez minutos después de que el Henry hiciera mutis por el foro, llegó el plato fuerte. A decir verdad, lo de Alexis Valdés fue apoteósico. Entró a escena encarnando a su popular Cristinito. Y el teatro, a cupo lleno, se fue abajo. Reí desde que abrió con aquel: «¿cómo se dice toro gay en inglés? Repuesta: Gatorade» (que se pronuncia guei-toreid), hasta que abandoné el salón, a la una y media, con el Paq-Man y Brenda, de ilustre compañía.

Hay palabras cuya sola mención me provoca una incomodidad similar a la que siente cualquier escolar cuando la tiza de la maestra raya la pizarra. De esas palabras, destaco: actividad, mural, brigada. Este evento, de alguna manera, evocó esa olvidada trinidad.

A Alexis Valdés: gracias por rescatar lo rescatable. A los aquí aludidos: gracias por hacer más leve la tortura.

A los lectores: el lunes, cortesía de Jorge Gómez, colgaré fotos de la velada.

martes, mayo 13, 2008

A lo cubano

Aquí, los detalles.

jueves, abril 10, 2008

Tour de Force

Un excelente post de Manuel Sosa —titulado “Barniz sobre la UNEAC y otros apuntes georgianos”— me empujó a escribirle este soneto a la inmemorial Alicia Alonso. A Sosa: gracias por el pie forzado.

Tour de Force

Longeva bailarina ensimismada
por su propia figura pizpireta,
cuando en el aire lanza una pirueta
se va en blanco. (La pobre, no ve nada).

Su silueta se pierde en la memoria
de esa nación chillona y paranoica.
Alicia —desde la Era Mesozoica—
entra bailando al aro de la Historia.

La chusma diligente la reclama
—con eso sueña el pobre cisne ciego—.
Venerable a sus años infinitos,

martiriza al chofer y a la mucama,
deja a su partenaire fuera del juego...
que no está el horno para pastelitos.

miércoles, febrero 27, 2008

“El súper” regresa a Miami

Huelgan los comentarios. ¡Vayan a verla!