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miércoles, abril 29, 2009

El vampiro

Transcribo un soneto de Efrén Rebolledo.
***

Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos
por tus cándidas formas como un río
y esparzo en su raudal, crespo y sombrío
las rosas encendidas de mis besos.

En tanto que descojo los espesos
anillos, siento el roce leve y frío
de tu mano y un largo calosfrío
me recorre y penetra hasta los huesos.

Tus pupilas caóticas y hurañas
destellan cuando escuchan el suspiro
que sale desgarrando las entrañas

y mientras yo agonizo, tú sedienta,
finges un negro y pertinaz vampiro
que de mi sangre ardiente se sustenta.

___
H/T: Roberto Bolaño.

jueves, octubre 23, 2008

Boceto para cuatro estaciones

Al principio fuimos curiosos y paganos.
Rastreamos en cada catedral
en busca de un tumulto de estatuas pretenciosas,
sacerdotes como momias de sangre congelada,
peregrinos dispersos entre la sed y la abundancia.

El segundo estadio fue salvaje.
Vivimos dentro de los zorros, el mar, las codornices.
Llegamos a tiempo para descubrir los juguetes,
las sábanas manchadas de semen y mujer fantasma,
las bifurcaciones de caminos y los pactos destrozados.

Aunque evitamos descendencia propia
nos llenaron de sobrinos erectos como menhires
(ángeles caídos, supimos más tarde).

Aprendimos a eyacular y a descender
de las colinas prohibidas. Nos impusieron
el ritual del nudo en la corbata
y la servilleta abierta en el regazo.

Esta muerte es producto del exceso.
Cualquier danza fértil
ayudará a profanar nuestro letargo.

viernes, octubre 17, 2008

Penélope

Entrada la noche, tejo fantasías;
invento mujeres de insomnio y de miedo.
Las amo, las pierdo, las dejo escondidas.
Súplica de rosa, conjunción del fuego.

Entrada la noche, tejo fantasías
y juego a esconderme de los malos tiempos:
del verso pausado, del verso violento,
del candil oscuro. Ráfaga de invierno.

Se fuga la noche. Su telón de estrellas
se esparce en azules y trinos de aves.
Así me sorprende otra vez la mañana,
jugando a la alquimia, destejiendo sueños.

Guardo mi armadura cuando llega el alba,
el héroe se esfuma, me deja en silencio.
Se cierra otro ciclo. Espero a la noche,
a que me sorprenda. Estaré tejiendo.

jueves, octubre 16, 2008

Elegía

Los amigos son objetos inservibles:
animales saciados de idas y regresos.
Se oxidan mientras bailan o mientras se devoran
y el polvo del ritual les sabe a cautiverio.

Conocen la textura de todas las ciudades.
Temen al parricidio lo mismo que al incesto.
Se muestran sobrios en casas enemigas,
ajenos, sospechosos y siniestros.

Nunca tienen obituarios ni tarifa.
Celebran los infartos, olvidan los cortejos,
orinan en los parques de cierta infancia ajena,
articulan monólogos de hierro.

Crecen en cada soledad desoladora.
Se transforman en árboles, en gatos, en espejos,
en acordes menores, en líneas espirales,
en banderolas tiesas, en pequeños pozos ciegos.

Se desdibujan, se evaporan y se funden,
son el cadáver exquisito del recuerdo.
Regresan siempre a sabotear los cumpleaños
cuando la memoria corrompe los almuerzos.

martes, octubre 14, 2008

Almíbar

Su piel tiene la forma de mis manos
y es una trampa cruel, un espejismo,
hallarme siempre a un paso de mí mismo
(tan cerca de su piel, de mis pantanos).

Cada acto de delirio me domina,
me ubica en mi esplendor y al fin me suelta.
Nunca puedo saber si estoy de vuelta
(si ya he marchado o vengo de la ruina).

Me he dejado arrastrar tan mansamente
por el ruido de frases practicadas
(motivos de placer y de disgusto),

que bebo, del sonido, lo silente,
en tazas de café descontinuadas
(con cielo rojo y azúcar a gusto).

***
Edimburgo (junio de 1999).

jueves, septiembre 25, 2008

Testimonio de los silentes

El festín terminó, pero nosotros
aun seguimos flotando en un nicho intermedio.

Fuimos gigantescas marionetas mutantes,
rompimos los cristales del vecino indefenso,
pellizcamos al tuerto, pisoteamos al loco,
escupimos al cielo con una rabia inédita,
bailamos del reflejo universal de cada charco.

Prohibimos el eco, si el eco era distinto.

Nos embriagó el mar:
sus decenas de muertos,
sus peces solidarios,
su calma relativa.

La textura de la sal nos invitó
a mantener la cabeza en los hombros,
la mentira acentuada,
el tubérculo en tierra.

Nos declaramos mudos, homofóbicos,
literatos modernos, asesinos del bien,
defensores de un millón y dos causas fantasmas,
estatuillas de cal, grandes héroes de seda.

No hay nada que temer.
Por lo pronto
vivimos en complicidad

con la métrica madura del silencio.

jueves, junio 05, 2008

Paranoia III

Estos regalos te vigilan el insomnio:
la postal de un pájaro volando al sur,
frascos de vitaminas, jabones,
botellas vacías, ceniceros,
un piano silente y solidario
y el ladrido oportuno de tu perro.

Regresas a la cama.
En cualquier latitud, mentir
sigue siendo un derecho absoluto.

El azar repite su rutina inigualable.

Y otros regalos te vigilan mientras duermes.

viernes, mayo 02, 2008

Techo de zinc y sol puerco

A propósito del Diario de Campaña, SG (¿Speedy González?) dejó este comentario en el post anterior. Se lee como un arte poética. Lo he disfrutado tanto que me parece justo compartirlo con el resto de los visitantes de mi esquina virtual. A SG: gracias.

***

Techo de zinc y sol puerco
y, resumiendo a Martí,
anécdotas del maní
y voluntarios del cerco.
Techo de zinc y sol puerco,
investigación y rima.
Abajo Cuba o encima,
de todos modos es Cuba.
Y no hay monte que no suba
Martí, que no lo redima.

jueves, mayo 01, 2008

Paranoia II

Profana el papel,
vende el aire,
posa ante el espejo incrédulo.

Tiene un puñal y una certeza,
el buen vecino.

Escribe como los dioses
que escriben
y como los dioses que lloran,
llora.

Sabe sonreír.
Lo hace todo a plazos.

domingo, marzo 09, 2008

Relecturas

En la segunda entrada de este blog, refería una aflicción que nos aqueja a muchos: el horror cotidiano de encontrar a Fidel Castro hasta en la sopa. En el poema que reproduzco abajo ―cortesía de Jorge Luis Borges―, no puedo evitar ver al octogenario dictador enfrascado en el intento de crear al Hombre Nuevo.

EL GOLEM

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de la Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo:
Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de la angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

domingo, marzo 02, 2008

Paranoia I

Unos nudillos se acercan a tu puerta.
Los miedos se alternan.
El hambre amiga proclama su delirio.

Cada palabra es una patria clandestina,
una mentira átona, uniforme,
un vicio innecesario que redunda.

Se escucha un disparo.
Amanece.

La tilde y la coma

Un cubano más libre.
Un cubano más, libre.
Un cubano, mas libre.