¡Este blog se mudó a http://belascoainyneptuno.com!

Espera unos segundos para redirigirte automáticamente al nuevo sitio. Si no funciona, visita
http://belascoainyneptuno.com.
De paso, actualiza la dirección en tu blogroll y en tus “favoritos”. ¡Gracias!

Mostrando entradas con la etiqueta Radamés Molina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Radamés Molina. Mostrar todas las entradas

domingo, enero 25, 2009

La historia

Transcribo un texto de El libro de las parodias, de Radamés Molina.
***

La historia

I






I I

La historia terminó hace unos instantes, todo se ha consumado. Esta página es su único testimonio y sólo ahora puede ser comprendida. Queda una incertidumbre: Quizás el tiempo que separa este párrafo del término de la historia es parte de la propia historia.

domingo, diciembre 14, 2008

Los dos laberintos

Transcribo un fragmento de El libro de las parodias, de Radamés Molina.
***
Teseo ha decapitado al Minotauro. El hilo de Ariadna teje una extensa red que conduce a numerosas salidas. En alguna, Penélope espera, Teseo que ha leído la Odisea y teme un enfrentamiento con los pretendientes, le pregunta en un susurro si éste es su verdadero hilo:

—Si no lo fuese —responde ella— no estaríamos en Itaca, y no serías Ulises.

lunes, diciembre 08, 2008

Soneto

Transcribo un texto de El libro de las parodias, de Radamés Molina.
***
Soneto

Los dos cuartetos son de construcción paralela; van seguidas cuatro exclamaciones, cada una ocupa dos versos. El primero y el quinto son bipartitos, construidos en quiasmo. El segundo verso presenta una serie, que por lo extenso de sus términos resulta una gradación. El tercero está adornado por una anáfora —aliterada— y una metáfora, mientras que en el cuarto encontramos una antítesis. Incluye el sexto una construcción paralela. En el octavo destacan dos metonimias antitéticas algo gastadas. El ornato de los versos noveno y décimo es en expresiones sinónimas, formando quiasmos las del verso décimo. En el undécimo actúa —además de la metáfora— el ornato de la aliteración, que continúa en los versos siguientes. En los últimos versos del soneto se enumeran todos los objetos indicados en los versos anteriores, en el mismo orden en que aparecieron antes.