Entre los saldos positivos de la reciente manifestación frente a la guarida del monstruo, Enrisco mencionaba las nuevas conexiones que hicimos, ese reconocerse los unos en los otros, en la calle, codo a codo, siendo mucho más que un grupo que se enfrenta en una tarde fría a un régimen, que para la ocasión es un edificio sordo desde cuyas ventanas semi-abiertas las cámaras toman fotos a la velocidad de la mala idea.El domingo pasado tuve la dicha de compartir megáfono, acera y causa con la irremplazable Alina Brouwer, con ese encanto que son Niurkita Palomino y Ley Martínez —quienes vinieron desde Miami exclusivamente para la protesta—, con ese poeta ejemplar que es mi amigo Jorge Salcedo y su adorable esposa —quienes se aventuraron desde Boston—, con Bauta y su desopilante media naranja, con mi hermano Enrique del Risco, con los ex presos políticos que residen en el área, con el artista plástico Alejandro López —que se apareció, como pedía la ocasión, vestido de escudo nacional y encadenado—, con ese imprescindible que es Iván Acosta, con el gran Paquito D’Rivera y su vida saxual… La lista de gente grata se extiende y el formato del blog —y la orquesta, que ya empezó a tocar la musiquita— me impide mencionar a cuantos me estrecharon en un abrazo: gente que vino de Connecticut, de Pensilvania, de Newton; familiares de quienes fueran arrestados arbitrariamente y sentenciados de igual forma en la Primavera Negra del nefasto 2003. Gente linda, lo digo sin reparos.
De todas estas nuevas caras ya entrañables, destaco hoy a Carmen Pelaez, la creadora e intérprete de Rum & Coke —obra que tuvo una excelente acogida de crítica y público durante su puesta en escena—. En medio de la vorágine de la manifestación, del saxo soprano del Paq-Man cantándole las cuarenta al régimen, de las voces que clamaban por una Cuba libre y de ese pueblo enérgico y viril que hacía temblar a la injusticia desde el tramo de Lexington entre las calles 38 y 39, Carmen y yo tuvimos un par de minutos (a lo sumo) para hablar de cómo hacer nuestro mensaje más efectivo; tiempo suficiente para que Carmen mencionara el proyecto “Tus Derechos Humanos”, cuyo objetivo es tan sencillo como brillante y transparente: demostrar con una serie de ejemplos de la vida cotidiana en qué consisten los derechos humanos. A tal fin, los gestores han preparado un magnífico cuaderno —que pueden consultar aquí, en PDF— cuya circulación en la isla contribuiría tremendamente a informar al cubano de a pie de sus derechos conculcados a diario.
A quienes lean esta nota, les ruego que tengan la bondad de divulgar “Tus Derechos Humanos” en toda la blogosfera y, dentro de lo posible, en la Cuba que sufre, para la cual, ya lo dijo el Maestro, dedicamos la primera palabra.
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Foto: Carmen Pelaez.
