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sábado, septiembre 06, 2008

Remedio

¿Quiere usted aprender a escribir y de paso curarse del miedo escénico?

Abra un blog.

Y firme con su nombre.
___
Foto: Ricardo QM.

Bestiario cubano (valga la redundancia)

Huyeron los tocororos,
un colibrí
murió de hambre
y enganchados a un alambre
tres jutías y dos loros
buscan comida (¡tesoros!).
Esto ocurre en Las Terrazas;
ya no quedan ni torcazas
en el Valle de Viñales;
ni comida ni animales:
¡el hambre cunde en las masas!

viernes, septiembre 05, 2008

El grupo de experimentación sonora

Manuel Sosa ha inventado el malolo, una variante de la décima que, en palabras de su creador, consiste en «los diez versos buscando una consonante única y difícil. Bastardía estilizada».

Acepto la invitación al experimento y añado mi aporte, el alexus: una variante de la décima cuyos versos riman en consonante única y esdrújula... e incluyen un verso en paréntesis y otro no. Infamia infinita. Aquí un ejemplo:

Disfruta la película
(pero no la matrícula),
se quita la cutícula
(que parece ridícula),
le duele la vesícula
(se partió la clavícula),
se adhiere a la cuadrícula
(y cuida su retícula),
su parte y su partícula
(y goza la canícula).

***
Y dice Jorge Salcedo:

Inspirado en el Malolo y el Alexus, el Saldeso Mofuñe es una décima autorreflexiva sobre el acto de escribir, con rima en consonante única, con eñe, un verso alterno entre paréntesis y sin ningún otro signo de puntuación. La composición se presta muy bien para los interrogatorios difíciles.

Ah, se me olvidó mencionar que los versos del Saldeso Mofuñe son heptasílabos. Pero los preceptistas lo notarán de cualquier modo…

Cuando la pluma empuñe
(o mi racimo esmuñe)
esta noche y acuñe
(nostalgia de Los Muñe)
el Saldeso Mofuñe
(no dora pero bruñe)
habrá quien refunfuñe
(hábito que engurruñe)
porque mi verso gruñe
(suerte que no te apuñe)

Kabiosile Enrique Jorrín

Transcribo un fragmento de Kabiosiles, del multi-talentoso Ramón Fernández-Larrea, a propósito de la presentación de dicho libro, hoy, 5 de septiembre, en el Club Cubano de Elizabeth (New Jersey).

***
Kabiosile Enrique Jorrín

No le cabían los dientes en la boca ni la música en el cuerpo. Tal vez por eso le vi siempre sonreír, y llevando el violín como el ciego su bastón y el perro al ciego, en los espejismos de la gran ciudad, y al pairo, las estrellas, ese brillo remoto que es el incendio de todas sus corazas.

Desde la muerte —esa ausencia injustificada, la inexplicable selección de un Dios colérico— le siento en mi distancia física con una dulce alegría que nunca comprendí viviendo en sus alrededores. Esa es su piedra de bondad: derrumba las distancias.

Su legado, que alzo y escondo, que saco a relucir contra los malos vientos, la desmemoria, la maldad de los hombres y las piedras del largo camino: una alegría que me hace pertenecer al cielo de una isla que no termina en la breve línea filosa del mar. Un país que se expande y me acompaña, con el compás jubiloso de su invento: el chachachá.

Ahora es fácil decir los límites de su textura humana, de un diciembre a otro diciembre, con 61 años de latir: 25 de diciembre de 1926, el inicio de su andadura, la fecha de su asombro contra el cielo de un pueblecito llamado Candelaria, allá en Pinar del Río, la provincia más occidental y olvidada, alejada de los caminos del son; y la despedida, el último mes del malhadado año de 1987, en la capital cubana, que usted había puesto a bailar como pocos, con aquel violín suyo que fuera techo del mundo, tabla de salvación, cetro y corona de su invento.

No fueron los aires de Candelaria, sitio sereno, sino la barriada de El Cerro en la capital, donde vivió Enrique Jorrín su infancia de modesto esplendor, lo que le fue metiendo en el cuerpo el ardor de la música. Cerca, con las mismas locas sinuosidades del humo de leves cigarrillos, subían al cielo las notas de encanto que le arrancaba al aire el mago Antonio Arcaño, y ellas le invitaron a completar ese desquicio del mundo. El Cerro, antiguos refugios de hacendados que fueron cubriéndose de la inexorable ceniza, y a donde subieron los negros más tarde a desgranar la música irrespetuosa, la música loca, la música de la lujuria total que ahuyentaba la muerte.

En esa amalgama de noche compacta aprendió el corazón de Enrique Jorrín los vuelos fieros del violín, y se graduó como hombre de pasión.

Entonces llegó la década del 40 y él era ya maestro joven, con ganas desaforadas de brindarle sus pedazos al mundo. Graduado del Conservatorio Municipal de La Habana emprendió su camino de condotiero en la Orquesta del Instituto Nacional de la Música, que dirigía, con armoniosa imaginación, esa lumbre que fuera González Mántici.

Y era entonces el danzón la hoguera más pausada, la prueba suprema, el ritmo de los cuerpos cadenciosos entre los torrentes desaforados del son oriental que había irrumpido con mil disfraces e ilimitados caminos. Enrique entró en el sacerdocio del danzón como violinista de la Orquesta Los Hermanos Contreras. Era 1941. Dos años y cien danzones más tarde ingresaría en la cripta más sublime del género, aquella fabulación no repetida nunca más que fuera la orquesta del maestro Arcaño, el mismo que le tendió la trampa sonora con su flauta hechicera. De ese modo le tomó el pulso a lo viejo para degustar la honda rebelión creadora en sus filas, cerca de Orestes López y su hermano Cachao, que engendraron las invisibles riendas de un hijo increíble del danzón: el mambo esplendoroso que luego pasearía Dámaso Pérez Prado sobre la faz de la tierra.

En esa fragua, su alma inquieta bordó las primeras preguntas. Y salió de ella con el absoluto irrespeto por la música que da el amor desmedido. Insatisfecho con lo ya realizado, con lo rotundo, con lo creado, hizo lo que siempre hacen los dioses con las luces del mundo: cambiarlas, modificarlas, reemplazarlas por el dictado venial de sus sangres impetuosas. Se había estrenado ya en la orquesta de Arcaño, que obligaba a sus músicos, en un reto tierno y fraternal, a demostrar que eran la maravilla. Con tales magos se atrevió a escribir danzones de feliz acogida: Hilda, Central Constancia, Liceo del Pilar.

Ya andaba su germen revuelto para asombrarnos. Cuando llegó a la Orquesta América, de Ninón Mondéjar —que más tarde quiso apuntarse un poco de gloria con su ritmo— iba cargado de otras ensoñaciones que le dictaron los tiempos. Era 1951 cuando lanzó el primero de sus impactos, y dos años más tarde, el mundo se rindió ante la evidencia de aquel ritmo menos endemoniado, de cadencia seductora en el que los cubanos volvíamos a ser los guapos de la pista. Un ritmo que nació desde los pies, cuando Enrique Jorrín observaba, desde su atalaya de nuevo Dios, las sensuales evoluciones de las parejas. El chachachá había nacido, con ese nombre que es onomatopeya, resumen de sonidos del movimiento, como una metáfora que desplazaría la luna hacia el brillo de la pista.

Y con ellos, el candor de un doble sentido que hoy nos parece casi infantil, en el juego de un montuno que quiere decir más de lo que el cuerpo aguanta; o que pronuncia menos de lo que la mente pretende para el enlace. La engañadora puso una esquina habanera a girar sobre el mundo. Más tarde, todos quisieron atravesar la bahía por El túnel, que más que agujero subterráneo es un conducto en el tiempo, postal de aquella ciudad que luego cambió sus rostros de jubiloso pecado.

Ahora dicen los que saben que su invento tiene de todo. Hijo del danzón, desprendimiento de la elegante furia, y hasta una pizca del chotis madrileño.

Yo prefiero escucharle ahora en dos momentos de mi suerte: con la orquesta América en 1954, cuando las voces tenían el susto de la juventud, y luego, en grabaciones de 1986, con la voz del gran Tito Gómez poniendo en su punto la jauría de un mundo de esperanzas. Vuela el violín de Enrique y destellan sus dientes, como para que el barro de la muerte se distraiga.

Ahora mismo se pone mi sangre a alzar piedras de la memoria. Suena en la gris mañana de Barcelona esa pieza perfecta que se llama Nada para ti, que es como un leve guiño a todas las pasiones. Regresa Enrique por la Calzada del Cerro. Regresan mis padres a la pista. El cielo de La Habana arrastra los pies con una cadencia caliente.

Vuelvo a resucitar en Prado y Neptuno, mirando los cuerpos que ahora llevan la sed de su herencia total.

De la maleabilidad de los metales

Antillana se pronuncia
(con permiso y con licencia)
y con cierta ambivalencia
gime, critica y denuncia.
Algún obrero renuncia
—oh, qué palabrita, ¡obrero!—.
No le digan “compañero”,
ni lo obliguen a desfilar,
y no lo manden a templar
¡ni a su jefe ni al acero!

jueves, septiembre 04, 2008

Los cantores y las masas (cárnicas)

Dieron un concierto libre
(libre por lo de la entrada)
en la tierra mancillada,
con orquesta y sin calibre.
No pidieron Cubalibre
—que es un trago y un anhelo—
y mientras a ras de suelo
se daba
leña y porrazo
le cantaron al Parnaso
y a las bondades del cielo.

miércoles, septiembre 03, 2008

El regreso de Ramón

El próximo viernes 5 de septiembre, el escritor Ramón Fernández-Larrea presentará su libro Kabiosiles, en el Club Cubano de Elizabeth (New Jersey). Habrá comida (a)típica y tragos. El plato fuerte, no faltaba más, será el propio Fernández-Larrea.

Kabiosile —palabra yoruba de salutación al orisha Shangó, dios de la música, la guerra, el rayo y el trueno en la religión afrocubana— da título a este hermoso libro, donde Ramón Fernández-Larrea dibuja con lenguaje poético, retratos emocionales de músicos cubanos, que, en palabras del propio autor, “han conformado nuestra esencia sonora”.

Tipo cómico, profundo y sagaz, donde los haya, Ramón Fernández-Larrea —que además de buena gente es poeta, periodista, guionista de cine, radio y televisión— en estos momentos reside en Miami, donde trabaja como productor creativo del programa Esta noche tu night, que conduce Alexis Valdés en Megatv. Residió en Barcelona durante diez años, donde escribió, dirigió y condujo, entre los años 1999 y 2002, dos programas de radio en la emisora Radio Gladys Palmera: Memorias de la Habana, programa que convierte la música en historia y ésta última en poesía, y Al tanto, programa de actualidad musical. En el periódico digital Encuentro en la Red, mantuvo una columna de humor durante cinco años, en la que a través del género epistolar y con un lenguaje irónico y mordaz instaba a los personajes de la vida cultural, social y política cubana a que le respondieran todas las dudas que sus actuaciones en el desarrollo de esta pequeña nación, le habían suscitado. Ha sido laureado con premios de poesía nacionales e internacionales. Su primer libro, El pasado del cielo, consiguió el premio de poesía Julián del Casal, que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1985. Terneros que nunca mueran de rodillas obtuvo el premio Julio Tovar en Santa Cruz de Tenerife, España, en 1996. Ha sido publicado en Guadalajara, México, con su libro Cantar del tigre ciego, en el 2001. Sus libros más recientes Nunca canté en Broadway. Antología poética; Kabiosiles. Los músicos de Cuba, han sido editados ambos por la editorial Linkgua, en Barcelona, en los años 2004 y 2005, respectivamente.

Desfile en la Plaza de la Revolución (tomas aéreas y frontales)







Posible Himno Nacional cubano: “We Are the Dinosaurs” (Somos los dinosaurios).
____
Fotos: © Alexis Romay.

Especulaciones sobre Mónika, la guerrillera

Dejó atrás una peluca,
su bolso y una pistola
—una Colt— ¿y una victrola
y un disco de Papo Lucca?
Dejó un disparo en la nuca
de un tal Toto Quintanilla.
Huyó a Múnich o a Sevilla…
y en La Paz conoció el plomo.
¿Habrá muerto con aplomo,
soñando con la guerrilla?
***
H/T: Enrisco.

martes, septiembre 02, 2008

Vicio

Transcribo un soneto de Néstor Díaz de Villegas.
***

En contornos fatídicos el alba
rehusa decidirse a ser mi presa:
otros mundos me rondan la cabeza,
de tan desesperada, casi calva.

Rimadores que riman duraderos,
sin el veneno del amor no canto:
necesito valor y vertedero,
algo vulgar, algo violento y santo.

Un puñal que atraviese mis entrañas,
una muerte anunciada, un desengaño
—patíbulos y sexos y patrañas.

Sin lodo y sustos yo marchito y muero,
desciendo justo donde más me elevo:
una cúspide abierta en la montaña.

lunes, septiembre 01, 2008

Huracanes

A propósito del paso del huracán Gustav por la isla —que acabó con la quinta y con los mangos—, Zoé Valdes ha publicado sus memorias del ciclón Flora. Desde mi esquina le agradezco por escarbar estos recuerdos ciclónicos, que, a su vez, han despertado y revuelto los míos.

Ya casi había olvidado que, durante los temporales, las ventanas de mi edificio volaban como hojas al viento. Caían a la calle una tras otra, como si fueran parte de la lluvia misma. Recuerdo que una vez, mientras mi madre y yo “reforzábamos” el ventanal de la sala —parte de dicho refuerzo constituía en amarrarlo con soga a la puerta de entrada de la casa, que estaba al otro extremo de la habitación y abría hacia afuera (lo que hizo que al cabo de dos o tres huracanes la pobre puerta, de madera contrachapada, pareciera diseñada por el jorobado de Notre Dame)— encontramos que en lugar de tornillos, tenía tarugos de papel hechos con pedazos del periódico Granma encubiertos en cemento. No en balde todas las ventanas se ponían de acuerdo a la hora de hacerle la primera y última visita al asfalto.

Entonces quizá lo intuía, pero ahora sé que este edificio de ventanas voladoras era un poco un reflejo de la propia revolución cubana de aquellos tiempos. El nombre del edificio era "MINFAR 5" —también se le llamaba “el 26”, no por la efeméride sangrienta, sino por el número de pisos (aunque creo que sólo tenía 25)—. Estaba en la intersección de Connill y Panorama, en Nuevo Vedado, un enclave que albergaba edificios con similar nomenclatura: los MINFAR 1-4. Esta parte del vecindario era, a grosso modo, zona militar. Pero divago. Decía que dicho edificio —cuyos apartamentos eran asignados a oficiales del Ministerio de Fuerzas Armadas Revolucionarias; mi padrastro, de cuyo nombre no quiero acordarme, era por aquel entonces teniente coronel de dicho organismo— era una maqueta de la revolución cubana: la reproducía a escala.

Durante los ciclones y la consecuente lluvia de ventanas, en medio de los prolongados apagones generales y las leves sacudidas del inmueble (que se sentían sobre todo en los pisos superiores cuando arreciaban los vientos), en las interminables y lúgubres escaleras aparecían pintadas contrarrevolucionarias, pingas dibujadas por manos inexpertas, alusiones a que fulano era chivato o mengana, tortillera, declaraciones de amor adolescente: en resumen, el edificio era un solar vertical en el más puro estilo socialista.

La falta de luz incidía en la escasez de agua y, ambas, en el ánimo de los moradores. Por eso no era extraño varias veces al día ver unas bolsas de nylon que volaban, junto a los ventanales. Al caer al asfalto, explotaban en todo su esplendor, revelando así su escatológico contenido: la mierda voladora. Los ajustes de cuentas tampoco faltaban en tiempos de ciclón: a los más abnegados chivatos se les cazaba la pelea y se les tiraba huevos, papas, boniatos, yucas y demás viandas (todavía no habían pasado a su fase de extinción); alguna olla de presión se estrelló contra la acera, a escasos pies de un despiadado cederista; alguien fue llevado al hospital más de una vez al ser alcanzado por uno (o varios) de los proyectiles vengadores.

Los más jóvenes éramos siempre los sospechosos de la andanada de objetos que se les tiraba con saña a los mayores, no así de la mierda empaquetada, que solía ser descargada —uso la palabra a sabiendas— por los adultos, que tenían a su cuidado esta versión emergente de “halar la cadena”. Todo esto y más acontecía en un edificio donde uno de cada dos adultos era miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ese sostén incondicional de la dictadura. La planta insignia del edificio —de hecho, la planta nacional— debería haber sido la yagruma, con sus dos caras contrapuestas.

Cuando concluía la temporada ciclónica, se organizaban reuniones del CDR para condenar las pintadas clandestinas, se convocaba a trabajo voluntario para limpiar el edificio y sus alrededores (con bolsas de mierda incluidas) y en raras ocasiones aparecían los culpables de tales actos de subversión. Las cosas volvían a la normalidad. Se cubrían con lechada los escritos en la pared. Y todos volvían a su delirio revolucionario.

***
Foto: Carlos Alberto Santamaría

domingo, agosto 31, 2008

Al lector de blogs

Me extraña que no comentes,
lector que en sombras visitas,
que concuerdas o te irritas
y no dices lo que sientes.
No pretendo que lamentes
que no te uso de estandarte,

que tu voz no forma parte
de esta tribuna emergente.
Pero si esto está caliente:
¡habla, comenta, comparte!

viernes, agosto 29, 2008

Mugen las vacas, balan las ovejas

A propósito de la golpiza propinada anoche en el Protestódromo a quienes se manifestaron por la libertad de Gorki, le propuse a Jorge Salcedo (en su blog) que creáramos un cadáver exquisito. Yo puse el primer verso (que lo tomé prestado del propio Salcedo), él puso el segundo… y Tirofijo lo terminó. Ahí va.
***
Mugen las vacas, balan las ovejas
y los lobos atienden inquietudes,
como no tienen otras aptitudes...
sacan a relucir sus garras. Viejas

y amargas, conocidas, son las quejas
de los que no conocen de virtudes.
Unos chicos gritando y multitudes
de esbirros, a atacarlos como abejas,

el aguijón alistan y del pelo
tiran a Yoani Sánchez, sobre Ciro
Díaz, llueven los golpes. Sin respiro,

cuatro a uno, les pegan en el suelo
y el pueblo vuelve el rostro. En la tribuna
los miserables cantan a la luna.

Gente con swing

Zoé Valdés ha tenido la gentileza de otorgarle a Belascoaín y Neptuno el premio “Brillante Weblog”. Para mí es un gran honor que la escritora me tenga en tan alta estima. Soy lector asiduo de su obra —de la cual destaco entre mis predilectas de todos los tiempos y latitudes su novela La nada cotidiana—; soy lector asiduo de su blog, desde donde le canta las verdades al régimen de la isla. En otras palabras: hoy, que es un día triste para mí y para Cuba (que somos la misma cosa), el premio —su caudal simbólico— me ha levantado un poco el ánimo; que ya es mucho pedir.

Las bases del premio —que aparecen abajo— estipulan que el blog premiado debe elegir un mínimo de siete blogs y otorgarles el premio. No reiteraré los blogs elegidos por Zoé, que de lo contrario estarían en mi lista. Mis elecciones, en orden alfabético, son:

El abicú liberal
El blog de Enrisco
F16
Fogonero emergente
La finca de Sosa
Los lirios del jardín
Los Miquis de Miami (in memoriam)
Salcedo Diario

• Al recibir el premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo otorga y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.

• Elegir un mínimo de siete blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o su diseño, para otorgarles el premio a tu vez. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos en tu blog.

• Avisarles de que han sido premiados con el premio “Brillante Weblog”, incluyendo en el texto las Bases del concurso, para que continúen la red.

Una palabra

Quienes todavía se preguntan qué es la revolución cubana deben saber que su más estricta definición es bien sencilla: un sistema capaz de ponerse a temblar ante una palabra. La palabra en cuestión es lo de menos. Ha mutado y lo seguirá haciendo hasta que el edificio enclenque se venga abajo. Lo realmente significativo —pues constituye la constante— es el tembleque.

Hace poco más de un año, un grupo de jóvenes cubanos se lanzó a las calles a diseminar un anhelo tantas veces pospuesto: en pulseras blancas que colgaban de sus muñecas llevaban una palabra impresa en letras negras. La palabra en cuestión: cambio. Cuando el clamor silente comenzó a ganar atención y adeptos en la isla, ardió Troya. El gobierno intensificó las razias. El miedo plantó bandera. La represión hizo su agosto. Las pulseras de goma fueron prontamente sustituidas por esposas de metal; las calles, por calabozos; la esperanza, por desilusión; el pretendido cambio, por la inmovilidad acostumbrada.

En la noche del 28 de agosto de 2008 otra palabra hizo temblar al régimen de la isla. La acción telúrica comenzó cuando los integrantes del grupo de rock Porno Para Ricardo, sumados a Emilio Marill y la bloguera Yoani Sánchez —inmersos en el público asistente al concierto de Pablo Milanés en la “Tribuna Antiimperialista”— en una pausa entre canciones corearon tres veces el nombre del guitarrista líder del grupo: ¡Gorki!

La suerte estaba echada de antemano. Al iniciar el concierto, Pablo Milanés —quizá sin quererlo— hizo las veces de pitonisa al declarar: «Este es un concierto dedicado a la juventud cubana. Traemos sorpresas y la seguridad de que vamos a pasar una noche maravillosa, entre amigos». El mensaje venía en clave: «Traemos sorpresas y la Seguridad».

Los manifestantes tuvieron oportunidad de levantar una pancarta con el nombre del amigo que espera injusta condena acusado de “peligrosidad pre-delictiva” y dicha pancarta estuvo en el aire el tiempo suficiente como para que la vieran los inmutables artistas que, desde la tribuna, jugaban a los monos sabios. Si por los integrantes de Porno Para Ricardo, Emilio y Yoani hubiera sido, habrían gritado el nombre del recluso toda la noche, pero las fuerzas policiales y paramilitares se encargaron de recordarles —mediante los puños, los palos, las tonfas— que el uso de la palabra sólo le es permitido al gobierno revolucionario.

Una palabra. A Yoani le dieron con un pomo. Una palabra. Cuatro policías ensañándose con cada hombre que se manifestó a favor del rockero preso. Una palabra. Un régimen que boquea. Gorki. Y un castillo de naipes se desmorona.

jueves, agosto 28, 2008

Sangre, sudor y lágrimas

Reproduzco una carta abierta de Paquito D’Rivera a Danny Rivera, a propósito de un concierto que este último dará en Nueva York próximamente en solidaridad con los cinco espías cubanos que cumplen sentencia en Estados Unidos por delitos de espionaje.
***

Sangre, sudor y lágrimas

“Yo soy un trabajador./ Y mi trabajo es cantar. / Cantando me gano el pan/ con más o menos sudor”. A mí siempre me gustó esa canción y (casi) cualquier cosa que cantaba Danny Rivera, quien probablemente jamás se enteró de que a los comunistas nunca les hizo mucha gracia esa letra, pues para ellos, el arte NO es considerado trabajo. Tanto así, que la única vez que hablé brevemente con el Che Guevara y le dije que era músico, enseguida me preguntó que además de la musiquita, en qué trabajaba. Para mí el Che fue también una inspiración, pues desde aquel día comencé a elucubrar la forma de huir de aquella isla a como diera lugar.

Hoy, siempre que escucho la voz de Danny, me viene a la mente aquella primera vez que nos encontramos en (lo que iba quedando de) La Habana de fines de los años 60. En aquella época, los cubanos teníamos muy poca oportunidad de relacionarnos con gente del exterior. La escena nacional estaba compuesta más o menos por el circo soviético, algún cantautor “protesta" del Paraguay, el ballet de Uzbekistán, y un par de grupitos de música andina con vicuña y todo. De modo que entre balalaikas siberianas y zampoñas de Machu Pichu, nuestro horizonte sonoro era más aburrido que un discurso de Mao Tse Tung. Por esa razón, el trabajo con los extraordinarios artistas portorriqueños que vinieron con Danny Rivera, Lucesita Benítez, Alberto Carrión y el director musical Pedrito Rivera Toledo, fue para nosotros como una especie de idilio político-religioso con matices nutricionales: ellos cantándole su amor a la Revolución del Comediante en Jefe, y nosotros rogándole a Changó que no se fueran los boricuas pa’ seguir comiendo bueno en los hoteles turísticos de la Isla, vedados para los nativos no autorizados. Cuando aquello, salir de Cuba era aun mas difícil que hoy, y la comida la teníamos siempre en el pico del aura, ya que lo que nos daban en casa por la exigua libreta de racionamiento, hubiera matado de hambre a un gorrión. ¿Es eso a lo que aspiran ustedes para Puerto Rico? No me hagas reír, Danny. Y si no sabes (o no quieres saber) lo que es la libreta de racionamiento, espera no más, cuando triunfe el comunismo en tu tierra, cómo demonios te vas a llenar esa pancita marxisto-burguesa que has echao’ últimamente, con tres huevos a la semana, 2 alcapurrias de picadillo de soya y un cuarto de libra de habichuelas al mes.

Aún me acuerdo cuando a principios de los ochenta, Brenda y yo te recibimos con júbilo en nuestro apartamento de la 43 y novena avenida en Manhattan. Hay hasta una foto muy linda de ese encuentro en mi libro Mi vida saxual. “Ay, Paquito, aquello no es lo que yo creía”, me dijiste con amargura en aquella ocasión. Yo preferí evadir el tema, pero nunca entendí porque no le dijiste eso mismo al periodista Agustín Tamargo, cuando en 1994 los exiliados cubanos, acordándose de tus pasados elogios al barbudo te sabotearon aquella presentación en Miami. En aquel momento hasta te defendí, pero ahora entiendo cuánta razón tenían los exiliados. “La cabra tira al monte”, decía mi abuela, y hoy de nuevo estás ligado a una causa cayuca y perdida de antemano: salir en defensa de 5 espías que trabajaban para la dictadura más antigua (y ridícula) del planeta. La misma dictadura que mantuvo secuestrados a mi hijo y su madre por casi una década y tú no dijiste ni pío.

Ya veo que en el concierto de solidaridad con “The Cuban 5” —que es como llaman a esta banda de facinerosos— has involucrado a Víctor Víctor, a Danny Glover y a dos hijos de Chucho Valdés. El dominicano y tu tocayo gringo ya sabemos de la pata que cojean (¡la zurda!), pero me costaba creer que los Valdés hubieran heredado la musicalidad del abuelo junto con los errores del padre, pero afortunadamente, según ellos mismos, ya han cancelado su participación en la bufonada del día 13 de Septiembre en Hostos Community College. Lo mismo con Dave Valentín, quien me extrañaba fuera a poner en peligro su vieja relación con tantos cubanos exiliados por ponerse del lado de delincuentes que no dan más que pérdidas.

La verdad es que desde que Guillermo Álvarez Guedes produjera tu primer disco, has estado siempre ligado a los cubanos, así que si de veras deseas unirte a la causa de los prisioneros políticos, por qué mejor no te solidarizas con los 75 periodistas independientes condenados en Cuba a larguísimas e injustificadas penas por “propaganda enemiga”, las golpizas a Marta Beatriz Roque por su militancia en la organización de Derechos Humanos, la desproporcionada condena del médico negro Oscar Elias Biscet, por el solo hecho de disentir públicamente, o el reciente encarcelamiento del rockero Gorki Águila, acusado de “peligrosidad pre-delictiva”, ¡qué clase de disparate! Solo por protestar, Danny. Lo mismo que has hecho tú, Víctor Víctor y demás “turistas de revoluciones ajenas” toda su vida: protestar. Pero desde una diminuta celda, oscura y apestosa, en lugar del mullido asiento de una limusina o desde el escenario del Carnegie Hall o Bellas Artes.

Yo entiendo que es duro renunciar a tus vacaciones gratis en Varadero y darle la espalda a la horda de marxistas de cafetín que han engrosado tu cuenta bancaria (no exactamente en pesos cubanos) durante tantos años, pero aunque sea te queda la opción de callarte la boca y no meterte en lo que no te importa. Calla, si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio, decían los antiguos árabes. Calla y canta, Danny, que tu trabajo es cantar, y ganarte el pan, con más o menos sudor… pero al menos respeta el sudor, las lágrimas y la sangre de los que sufren bajo la bota de quienes inconsciente e inexplicablemente, tú aún insistes en defender desde lejos.

Paquito D’Rivera
Agosto 26-2008

Kelvis responde a Ernesto sobre Gorki

Ernesto que no conozco
de nada, ¿no has entendido?
Mi correo has invadido
sin presentarte. (Soy hosco).
A Gorki sí lo conozco
e indagaré por su caso.
No me des ningún timbrazo.
¿Te quedan claras las cosas?
Acércate y si me rozas…
¡se armará el Maleconazo!
***

Y dice César Reynel Aguilera:

¡Desde afuera no se vale!
gritan los buenos castristas
pensando en Villa Marista
para tocar más timbales.

Niet tovarich, les decimos
los del exilio cobarde
sin percusiones ni alardes
y pensando en nuestros hijos.

Las gónadas son sagradas,
no se tocan, compañeros,
que a Cuba repoblaremos
al final de la jornada.

miércoles, agosto 27, 2008

La (ciencia) ficción, la realidad

En Minority Report —una de sus películas más susceptibles al olvido—, Steven Spielberg intentó seducir al público con una pregunta horripilante: «¿Qué harías si eres acusado de un crimen que no has cometido… todavía?». (El énfasis es mío).

Minority Report acontece en el año 2054, en Washington D.C., ciudad que vive un futuro predecible —con carros voladores y tecnología alucinante— donde los presuntos malhechores son atrapados antes de que puedan llevar a cabo los crímenes que se les imputarán. Basado en lo ilusorio, ridículo e improbable de la trama, la película fue clasificada como ciencia ficción y pasó por las taquillas de Estados Unidos sin muchas penas ni glorias.

En la Cuba de hoy, isla que vive un presente inconcebible —con carros que se echan a la mar y tecnología mesozoica—, Gorki Águila, compositor, músico y director de la banda Porno Para Ricardo, ha sido arrestado y espera en un calabozo de una estación de policía de La Habana el momento de pasar a disposición de los tribunales y ser enjuiciado por “peligrosidad pre-delictiva”, delito que conlleva una posible condena que oscila entre uno y cuatro años de prisión.

Incrédulos lectores: no tienen que releer el párrafo anterior. Repito su esencia: en breve, Gorki Águila se enfrentará a la justicia revolucionaria, acusado de crímenes que cometerá en el futuro.

Spielberg no ha inventado nada.

martes, agosto 26, 2008

La Reina de la Noche

Isis Wirth —también conocida como La Reina de la Noche— pronto llegará a Miami a presentar su libro Después de Giselle (Aduana Vieja, 2008).

El programa de las presentaciones es el siguiente:

-29 de agosto, 7:00 p.m., en la apertura del Festival Internacional de Ballet de Miami, Teatro Tower (1508 SW 8th ST, Miami 33135, teléfono: 305 643 8706), junto a Pedro Pablo Peña, director del Festival. (También presentará el documental “Dance of the Heart”, sobre el coreógrafo cubano Alberto Alonso).

-30 de agosto, 1:30 p.m., firma de libros en la Librería Universal (3090 SW 8th ST, Miami 33135, teléfono: 305 642 7878).

-31 de agosto, 4:00 p.m., Books and Books, Coral Gables (265 Aragon Avenue, Coral Gables, FL 33134, teléfono: 305 442 4408).

-2 de septiembre, 8:30 p.m., Movimiento Democracia (4545 NW 7th ST, Suite 14, Miami 33126).

Estará acompañada por el escritor cubano Santiago Martín.


¡No se la pierdan!

A El Imparcial Digital, en su primer año

Don Eufrates del Valle, caballero
de identidad parcial y enmascarada,
no le pierde ni el pie ni la pisada
a su San Nicolás del Peladero.

El tiempo que ha vivido entre los gringos
no cura su cubano desenfado:
cuando anda en SoHo, piensa en el Vedado;
desfila por La Habana los domingos

con las Damas de Blanco, ¡qué detalle!
No brinda tregua al régimen sangriento,
ni hay día feriado en su calendario.

Don Eufrates, que me hablas de mi calle,
y no das margen al aburrimiento,
hoy celebro, feliz, tu aniversario.
___
Caricatura: Alfredo Pong.

lunes, agosto 25, 2008

Pátina, escorzo, cincel

Una pátina que vuelve,
un deseo que palpita,
un cincel que resucita,
un escorzo que resuelve,
una túnica que absuelve,
un vestido que enmaraña...
Teje el bronce su patraña
y escultores y modelos
con sus dichas y sus duelos
dan vida al arte... que engaña.
___
Foto y
pie forzado: Jorge salcedo.

Castro I divaga sobre los resultados de los boxeadores cubanos en Beijing 2008.

Los nuestros sí combatieron
con dignidad, valentía.
Se batieron con porfía
y sin embargo perdieron.
Si piensan que nos jodieron
los árbitros y los jueces,
lo repetimos mil veces:
El embargo… ¿qué decía?
Ah, dignidad, valentía.
¡Lo repetimos mil veces!

domingo, agosto 24, 2008

El arte (marcial) de meter la pata

No podían concluir las Olimpiadas de Beijing 2008 sin que un miembro de la delegación deportiva cubana que participó en dichos Juegos actuara de manera consecuente con los principios que le inculcaran en su tierra natal.

El atleta en cuestión, Ángel Valodia Matos —cuyo nombre debería omitir, por dos motivos: 1) su actitud es sistémica; y 2) se ganó un merecido palco en el olvido—, competía contra el kazajo Arman Chilmanov por la presea de bronce en Taekwondo cuando —ante una decisión del referí que le era adversa— manifestó su desacuerdo con la única elocuencia que le es dada: asestándole una patada en la cabeza a Chakir Chelbat, el tercer hombre en el tatami.

Digo que el acto es sistémico por un simple motivo: esto es lo que pasa cuando a un arte marcial se le extirpa su filosofía de vida y se le transforma primero en deporte de contacto y luego, ay, en arma de lucha de la revolución.

Después del latigazo a la cara del referí, Matos quedó descalificado de por vida de participar en competencias organizadas por el órgano rector de este deporte, obedeciendo aquella ley básica del sentido común que establece que bajo ninguna excusa se puede patear al árbitro en la cabeza o parte alguna del cuerpo.

Al ver la imagen de la maguachi a la cara del estupefacto Chelbat, vaticiné que el equipo cubano no condenaría al pateador… y, en efecto, luego de la literal metida de pata, el entrenador de Matos —quien también recibió una prohibición de por vida en el deporte— no perdió tiempo en ofrecer disculpas porque su discípulo deshiciera con los pies lo que con los pies había hecho; todo lo contrario: se apuró en acusar al equipo kasajo de querer comprar la pelea. (He aquí una técnica manida del castrismo: la distracción. ¿Qué tiene que ver el ventilador con el asfalto? Incluso en el supuesto caso de que el equipo adversario hubiese ofrecido recompensa al caribeño por perder el combate, el árbitro es un ente aparte y queda exento del posible soborno. No sería él el merecedor de la patada redentora).

Si en días venideros la delegación cubana repudia la actitud de su atleta, esto constituirá un acto de vulgar hipocresía —a los que no es inmune el régimen—, ya que, en fin de cuentas, el taekwondoka hizo lo que es práctica común en la isla. Lo que vio el público de Beijing 2008 es, según los preceptos revolucionarios, un ejemplo de cómo se desarrolla un diálogo ideal: alguien desaprueba tus acciones: pégale una patada en la cabeza. Matos es el prototipo de aquello que César Reynel Aguilera en alguna parte llamara un “valiente con ventaja”. ¿Qué se hace ante un juez indefenso (que, por demás, no espera agresiones)? Aplicar fuerza bruta.

La hipérbole de Matos, no cabe duda, es la propia revolución cubana.

___
Foto: AP.

sábado, agosto 23, 2008

Oda a la Jefa de Vigilancia de la Federación de Mujeres Cubanas

No te pintes de pepilla,
federada, porque tú eres
entre todas las mujeres
la súper guaricandilla.
Delatar te da cosquilla,
elucubrar te fascina
y te motiva la inquina…
pero en la Cuba futura
te pasarán s
u factura
la conciencia… y tu vecina.
***
Y dice Salcedo:

—Fefa, ¡mira tú a ete niño
la cosa que te ha ecribido!
Hale una carta al Partido
y repórtalo, cariño.
—No, mi vida, yo me giño
en eso. Pa’ qué cagarlo
ahora. A verificarlo
vendrán pronto y ¡ni permiso
ni visa le garantizo!
—Yo me voy pa’ Montecarlo.
***
Y dice
Yoana:

Solavaya con la Fefa,
chivatona y meretriz,
que se suene la nariz
¡pronto ya no será jefa!

viernes, agosto 22, 2008

Dayron Robles, medalla de oro (Beijing 2008)

Le dedica al Comandante
sus carreras y medallas
en los ciento diez con vallas.
(Jalar leva es importante).
Y a su terruño distante
que baña la misma luna:
a Guantánamo, su cuna,
y a su madre —que malvive
en la jaula del Caribe—
le regala su fortuna.
***
Dayron Robles llega a Miami

Le dedico esta victoria
al noble pueblo exiliado,
que ha luchado de este lado
y conserva la memoria.
También a Cristo, a la escoria,
quiero decir, a los presos,
y a los disidentes esos
que hablan de democracia.
Fidel es una desgracia.
Raúl, un quebranta-huesos.
***

Y dice Tirofijo:
Especulaciones

Deja al negrito tranquilo
que lo vas a desgraciar.
Ya lo quieren postular
presidente y ahora, al hilo,
tu dices que cogió un filo
y sin esperar ni un rato
echo a correr. Sería grato
verle a Miami llegar.
Si tú sigues va a parar
en la Cárcel de Boniato.

jueves, agosto 21, 2008

De cisnes y otros seres entrañables

El cisne que se pasea
en el lago —tan campante—
tiene
otro cisne delante
que por sus predios campea.
Hace del mundo su aldea,
napoleónica y divina.
«¿Es guerrera o bailarina?»,
preguntará el iniciado.
Las dos cosas: un dechado
de buen gusto. Piedra fina.

El Comandante amonesta a las “morenas del Caribe”

No las quiero de terceras;
mejor quédense en La China.
¿No les dio la gasolina?
¿Qué pasó a las delanteras?
Las pondré de jineteras
a currar por el Vedado,
y me tiene sin cuidado
si con bronce, en vez de oro
(que es el único tesoro)
regresan a mi condado.

110 metros con obstáculos

Ahora que el velocista
(más veloz que la gacela)
dejó a todos en su estela,
dio tubo y raya en la pista,
con sadismo de dentista
en la China se reprime
—La Habana también oprime—
a todo aquel que disiente.
¡Dayron para Presidente!
(No hay otra cosa que rime).

Los hermanos Castro debaten sobre el futuro del Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba

—Con el papel de Alabama
aquí imprimimos el Granma,
con rayos omega y gamma
y rezando porque Obama
o McCain o la mucama
de turno en la Casa Blanca
cultive una rosa... —¡Tranca!
No importa si es negro o viejo,
que siga nuestro consejo:
¡Sin bloqueo y zona franca!
***
Y dice Tirofijo:

Eso, poeta, de “tranca”,
me recuerda “el gran garrote”.
Sea de paso o de trote
quien llegue a la casa blanca,
hay sin duda, en forma franca,
y sin ninguna porfía,
que exigirle, antes del día
de la elección, que nos dé
una razón de por qué
no quita la tiranía.
***
Y dice CRA:

Papel clorado

La celulosa de caña
no aguanta tanta mentira.
Hace falta buena tira
de papel con su maraña
para imprimir tanta saña
de escribanos mal pagados.
Periodistas de carreta
que viven chupando teta
de un viejo culicagado.

miércoles, agosto 20, 2008

Comunicado del equipo cubano de béisbol al Pelotero en Jefe, luego de la derrota ante Corea (en Beijing 2008)

Con paciencia y con saliva,
con la pelota y el bate,
evitando el disparate,
con la frente bien altiva,
como gato boca arriba
que defiende su linaje,
lavaremos el ultraje,
(¡que nos devuelvan la gloria!):
donde hay
revés, hay victoria
y ese será el homenaje.

martes, agosto 19, 2008

Padre, aparta de mí este cáliz

Transcribo el prólogo de Salidas de emergencia. (Aquí pueden leer algunos comentarios y reseñas; aquí, una entrevista breve; aquí, una más extensa; aquí, la odisea editorial de la novela; y aquí, las primeras quince páginas de mi escalera de incendios).
***
Padre, aparta de mí este cáliz

La solución perfecta sería entrar al cuarto de su padre, echarle mano a la pistola y volarse la cabeza; aunque así estropearía la tradición de muerte natural en la familia y las alfombras persas que Enrique Martin, alias Pipo, había comprado en España en 1983 y que atesoraban colillas de cigarro, manchas de café, esperma de vela casera, pedazos de uñas mal cortadas y muy pocos recuerdos adolescentes.

Enrique Martin había regresado de Europa con suficiente dinero para invertir en el confort de su hogar: en menos de dos meses saneó las filtraciones de los techos, repuso todos los equipos electrodomésticos y se aventuró en una reparación del carro —que incluía bajar y revisar el motor, sustituir los aros de los cilindros, balancear las gomas, calibrar las válvulas, afinar el acelerador y el clotch, corregir la dirección, los frenos, el sistema hidráulico y el eléctrico, ajustar las cuatro dichosas puertas y agregar en los gastos chapistería general, pintura y mano de obra—. Trece años en la penumbra de un garaje habían acabado con la lata y todo el mecanismo.

Entre las nuevas inversiones, el precio debió andar por encima de los veinte mil pesos cubanos. David no sabía la cifra exacta, pero no precisaba respuestas: la discreción exigida por su padre se correspondía con una necesaria mesada de veinticinco dólares.

Las lluvias de mayo habían caído pesadamente sobre el asfalto de La Habana y David Martin, que tenía la sensación de haberse quedado a la intemperie, no encontró otro remedio que tomar las cosas a la tremenda. Cuando algo le pesaba en la conciencia, se consolaba pensando que, como último recurso, siempre podría aprovechar el arma de fuego de su padre.

Así que, después de todo, Enrique Martin, alias Pipo, lo ayudaría a terminar con sus miserias.

lunes, agosto 18, 2008

La muerte de Castro referida por varios escritores cubanos, años después — o antes (VI)

Atletas en la tercera dimensión habanera

Ayer me senté a escribir un poco tarde, mi cuerpo chorreaba agua, sal, ganas de seguir dándole duro a la vida.

Me bañaron mis ayudantes porque soy medio exhibicionista y porque me gusta mantenerlos en jaque todo el día. El agua del tanque estaba tibia y la familia se daba sillón frente a la pantalla mientras esperaban, esperaban, esperaban, dizque “las Olimpiadas, brother, las Olimpiadas”.

Comí a gusto en la terraza, el mirador me ofrecía una maravillosa obra de Tomás Sánchez en penumbra (nunca lo he confesado en público, pero siempre me fascinaron
sus basureros); ésta es mi tierra al natural, completamente apagada, sin maquillajes ni fuegos artificiales.

De momento, llegó la luz, había una rotura simple en toda La Habana profunda.

Sonido: Suspiro colectivo, alivio al término del apagón general.

Corriendo fui a la televisión y encendí “mi aparatico secreto”.

En pantalla, las cámaras mostraban el estadio y los atletas, mis atletas, que competían en Beijing, tu Beijing.

Felipito me recordó aquellas cosas que hicimos para ponerlos en las competencias, parecía que los cubanos desde aquí les dictábamos o soplábamos al oído lo que sentíamos entonces. Pero es que ellos y nosotros estamos aquí y allá. Tremenda “bilocalidad”.

Eran los ochenta y nos enamoramos de competir, de ganar más medallas que los países del primer mundo, de nuestros atletas (los que regresaban) y de sus inolvidables declaraciones.

Se escuchó un murmullo general y cuando iban a comenzar los 110 metros con vallas se fue la luz, otra vez. El barrio se quejó, se desinfló al unísono.

Volví a la terraza, descalzo y en ropa interior, total, en esta senectud y en esta soledad de mi vida habanera, quién me puede adivinar, hay que ser autoreferente delirante para pensar que te espían en esta situación.

Los muchachos de mi escolta marchaban de un lado a otro del perímetro, qué casualidad. No hay que pensar mal, ellos no han sido penetrados ideológicamente.

¿Qué me quieren decir? ¿Qué significa eso de que mi escolta marche arriba y abajo, sin orden ni ton ni son, de aquí hasta la acera de enfrente?

Recordé las veces que Aldana intentó explicarme lo que era: la tercera dimensión, pero me negaba a entenderlo. Qué testarudo he sido. Ya lo entendí todo, me iluminé, canté a gritos: “La técnica es la técnica, porque sin técnica no hay técnica”, inflé los carrillos, me babeé un poco y luego me quedé rendido en el suelo de la terraza. Mirando al cielo rojizo pensé en las personas que se fueron para no tener que hacer infinidad de trucos para ver las transmisiones de los mundiales de fútbol; días y días instalando antenas que luego yo con un chasquido de mis magnos dedos confiscaría. ¿No quedaba nadie de ellos aquí? Quiero llamarlos para decirles que… ah sí, la llamo al Sevillano, no; Dashiell está de viaje, dando vistas de “su interior”.

Decidí dormirme, que picazón, que calor más rico hace en las sombras de este anochecer en el trópico. Los muchachos de la escolta practicaron la marcha hasta que se cansaron y en la madrugada me fui a la cama convencido de que ellos y mis atletas dicen la verdad: mi vida ha llegado a su fin, pero el deporte es inmortal.

***
Guiño al lector: “La muerte de Castro referida por varios escritores cubanos, años después — o antes” está basada en “La muerte de Trotsky referida por varios escritores cubanos, años después ― o antes”, del libro Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante. Los textos citados y/o parafraseados en “La muerte de Castro…” han sido usados sin permiso previo de sus autores.
El de hoy, pertenece a:

Torres, Campanilla. “Fito Páez en tercera dimensión habanera”. El Nuevo Herald. 16 de agosto de 2008.

sábado, agosto 16, 2008

Todo el mundo juega en el Circo Beat

Abril puede ser el mes más cruel, pero agosto es sin duda el más entretenido. Dan fe de ello las Olimpiadas de Beijing —que son eso, distracción— o la circunstancia de que, a este lado del Estrecho de la Florida, Fito Páez estrene álbum y postura ideológica respecto a Cuba. Ayer —dos días después del cumpleaños aciago—, a su paso por Miami, el cantautor argentino declaró que [su anterior entusiasmo y apoyo al régimen de la isla se debía a que] había llegado «a La Habana muy joven y con una extrema ingenuidad». En dicho texto, enfatizó que no es politólogo —gracias, Fito— y que prefiere no ser tendencioso a la hora de señalar buenos o malos, pues lo «que hay son muertos en el mar, familias rotas e historias quebradas». Esto último no dista mucho de la letra de su canción “Habana”, que incluyera en el disco Abre, hace ya casi una década. Por entonces decía: «Oh, la locura de los que se perdieron en el mar, / las vidas rotas por la sangre aquí y allá (…)» y, acto seguido —justo cuando uno se empezaba a emocionar—, soltaba: «No necesito de nada hoy, /sólo embriagarme en tu ron / y así perder la razón / y abrazarte una noche más». O sea, que entonces los muertos pesaban, pero no lo suficiente como para posponer una borrachera o admitir en público —como ahora hace— que el sistema cubano «estaría dentro de una dictadura». Quizá, como apunta Enrisco, entonces no había pasado el tiempo suficiente. (Esto de Fito Páez y su noción del correr del tiempo no deja de ser curioso. En pleno 2008 —a escasos meses de que los hermanos Castro hayan detentado el poder en la isla por medio siglo—, Páez habla de que «nadie puede calentar la silla más de 40 años». Lo que equivale a un tierno parafraseo a Carlos Gardel: que diez años no son nada.

En diciembre de 2007, Páez estuvo en La Habana —si mal no recuerdo, para participar en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano—. En ese momento, el músico no hizo alusión a la dictadura anfitriona del evento. El contexto no era quizá el más apropiado. Pero ahora en Miami, la ocasión la pintan calva.

Porque sé ser agradecido, le doy la bienvenida a su cambio de parecer, lo celebro escuchando un par de temas de Circo Beat y, acto seguido, me pregunto cuán lejos estará el momento de que el autor de “Un vestido y un amor” anuncie —en La Habana, no faltaba más— que sus declaraciones en Miami se debieron a que había llegado a esa ciudad ya entrado en años y con una extrema necesidad de vender su obra.
___
Foto: Reuters

viernes, agosto 15, 2008

Misceláneas

Dos amigas (dilectas y asiduas lectoras de este blog) me han enviado (sin saberlo) sendas colaboraciones.

Una me envía un podcast de “actualidad, música y salud” producido en Miami, así como la página web de Jerry Lawson, cantautor y (casi) compatriota, también del área. (Vayan a verlo, compren su música, ¡cooperen con el artista venezolano!). Los amantes de Juanes, Ricardo Arjona y el pop/rock (con su toquecito de Serrat y Sabina) se darán banquete garantizado.

La otra me regala el primer poema que le publicaran a César Vallejo (en “El minero ilustrado”, en Cerro de Pasco, Perú, el 6 de diciembre de 1911) y que transcribo aquí, respetando la ortografía original.
***
Soneto

El día toca a su fin. De la cumbre
de un enorme risco baja el rebaño
pastor garrido, que con pesadumbre
toca en su quena un yaraví de antaño.

El sol que lento cae, con su lumbre
dá un tinte de misterio y de tristeza
a un campo de solemne soledumbre.
La aura pasa suave. La noche empieza.

La choza pastoral está á la orilla
de un río de corriente silenciosa;
Hila en la puerta una india candorosa.

Después los labradores en cuadrilla
rendidos se recogen a la choza.
Dá las seis el reloj de la capilla.

jueves, agosto 14, 2008

Guateque ecuestre (lo que cuestre)

Inspirados en un motivo equino, Jorge Salcedo, Heriberto Hernández y yo estamos armando un Frankenstein. He aquí el resultado (hasta ahora):

Una vez nos robamos un caballo
que parecía un tren, un chicle, un piojo,
un perro, un acertijo y un despojo
o una yuca pasada por un guayo.

No galopaba al viento como un rayo
y mirándolo bien era un chipojo;
cambiaba de colores a su antojo,
nos sirvió de transporte y pararrayo.

Nos curó de los miedos de la infancia,
nos curó del pasado y del futuro,
pero nada nos dijo del presente,

aunque a juzgar por esa cosa rancia
que se asemeja a ratos al cianuro,
era menos caballo que serpiente.

Mundos paralelos

Ahora que Michael Phelps bate récords a diestra y siniestra y Dara Torres le demuestra al mundo que el agua no entiende de edades, hay que hacer hincapié en la cara oculta de las Olimpiadas de Beijing 2008.

El legado

Ochenta y dos: reflexiona
sobre el mundo y su destino
y pídele a tu intestino
que no te mande a la lona.
No por más seda la mona
se transmuta en otra cosa,
ni por vía intravenosa
se reparan tantos daños.
¿Qué nos dejan estos años?

Tu hedor y tu mala prosa

miércoles, agosto 13, 2008

Canción de cumpleaños

Te aborrecemos, Fidel, cada día,
pues arruinaste nuestra economía
y ensangrentaste nuestra geografía.
No cumplas más.
No cumplas más.
No cumplas más.
¡Eh!
(Aplausos).

martes, agosto 12, 2008

Moneda falsa

De Reuters me llega la noticia: el dueño de una tienda en España descubrió —mientras cuadraba la caja— una moneda de un euro que, en lugar de llevar la efigie del Rey Juan Carlos, muestra la cara del inmarcesible Homer Simpson.

Esta broma me hizo recordar un truco malsano que se estilaba en La Habana de los noventa: a los billetes de uno y cinco dólares se les dibujaba un cero detrás del número original. En el trueque, el papel moneda aumentaba diez veces su denominación. Estos billetes, por lo general, no eran usados en “diplotiendas” ni comercios estatales, pero se podían encontrar con descarada frecuencia en la feria del malecón y otros lugares gestionados por los —“hoy eres legal, mañana veremos”— vendedores por cuenta propia.

Inmerso en la paranoia monetaria de aquellos días, ideé una fórmula para detectar billetes cubanos falsos. Tomo por ejemplo el de diez pesos, con el inescrutable rostro de Máximo Gómez.

He aquí dos maneras de descifrar su autenticidad:
1
- Doble el billete en dos, luego, en cuatro; luego, si el papel lo permite, en ocho.
- Golpee el billete contra una mesa.
- Abra el billete.
- Si en el anverso los espejuelos del Generalísimo están intactos, el billete vale.
- Si en el reverso la Plaza de la Revolución está desierta, el billete vale.

2
- Tome el billete en su mano derecha, mientras mantiene ésta en el bolsillo de su pantalón.
- Entre a una tienda de recuperación de divisas, vulgo diplotienda o “shopping”.
- Compre un artículo cualquiera, siempre y cuando su valor no alcance los dos dígitos.
- Diríjase a la caja.
- Entréguele el billete a la persona al otro lado del mostrador.
- Si dicha persona no sufre un incontrolable ataque de risa, el billete vale.

lunes, agosto 11, 2008

Furia olímpica

Las esperanzas, en los saltadores.
La
negación de visa, a la italiana
y a quien quiera escaparse de La Habana,
unos grilletes y unos asesores

que les recordarán cada minuto
que en el equipo revolucionario
el sacrificio es bueno y es diario
y el desertor, peor que el escorbuto.

En busca de medallas, a La China,
va la delegación de los rehenes.
¡A conquistar la gloria del deporte!

Con sus preseas de oro (y calamina)
comprarán leche en polvo, trigo, trenes…

¡y aliviarán el hambre y el transporte!

domingo, agosto 10, 2008

Con espíritu deportivo

Ese terror olímpico que inspiras
en el lado interior de tu muralla
no me deja sentarme a la pantalla
a seguir el torneo (y tus mentiras).

¿A quién le importa un oro en el clavado,
el vuelo recto de una jabalina,
o el corredor de fondo que culmina
su infinito trayecto desmayado?

Oh, gran imperio donde el sol renace,
toda la gloria que hay en la Olimpiada
no justifica un ciberdisidente

ni un ciudadano de segunda clase
ni el Tíbet, ni la plaza masacrada,
ni el silencio ominoso de Occidente.