Transcribo un poema de Carlos Pintado, del libro Los nombres de la noche.
***
He tenido en un sueño las horas de la noche.
Sus altas horas siempre, sus ruinosos silencios,
sus ecos, sus penumbras, sus fatales contornos
he tenido. La noche ha hecho de mí su casa.
He soñado mi cuerpo como una sombra entrando
en otra sombra, cuerpo de mí o de la noche,
como un fuego en tinieblas despacio devorándome.
He soñado mi muerte como un país lejano,
como un anillo de oro hundiéndose en el agua.
Acaso el sueño acerca inevitablemente
Al muerto con su muerte, al vivo con su espejo.
Yo he sentido ese horror que ciega y me confunde
con la imagen del otro, sombra que en mí persiste,
animal de la noche rompiéndose en la noche.
lunes, febrero 09, 2009
domingo, febrero 08, 2009
El diablo está en los detalles
Leo con par de días de atraso —y con el buen humor que pide la noticia— que Amaury Pérez Vidal estrena novela. ¡Son dos!, como la canción de El general. Si no me creen, remítanse a Marilyn Bobes, que da cuenta de ello —en el periódico Granma— y se extiende en un comentario que tiene la rara virtud de ser anodino y laudatorio simultáneamente. Después de citar a Pérez Vidal, que en nota introductoria a su segundo libro advierte que «es mucho más fácil mezclar el aceite con el vinagre que la rima y la prosa» —sumido en la pereza dominical, me pregunto: ¿qué sabrá éste de la una o la otra?—, Bobes habla de los escritores que sí y de los que no y que si la sana envidia y el desafuero y los temas peliagudos y la mágica alquimia y, ante tanta puerilidad, termina por excusarse declarando que «ya habrá tiempo para críticas más rigurosas». Mi intención no es ensañarme con quien oficia de reseñadora del hijo de la célebre Consuelito Vidal. Y no comentaré la novela por razones de peso: no la he leído y no pienso hacerlo, pero quiero destacar un par de detalles que no dejan de ser interesantes. El más obvio: el hecho de que el diario que en la mañana de la investidura presidencial de Barack H. Obama dedicara parte prominente de su portada al plan de acopio de café en Guantánamo encuentre espacio en sus muy limitadas ocho páginas para publicar un texto que —en palabras de quien lo escribe— no se caracteriza por su rigor. No nos llamemos a engaño: no espero rigor en la prensa oficialista cubana. Simplemente me limito a señalar que quienes la escriben y la publican tampoco se lo plantean como meta. Ya sé que muchos hemos pasado el punto del asombro, pero eso no hace que la situación deba ser vista como algo “normal”.
Por otra parte, me apuro a ser el primero en traducir el título de la segunda novela de Pérez Vidal: Diez meses y veintinueve días. Para los no cubanos este lapso puede resultar irrelevante —como la obra del cantautor devenido novelista—, pero, para los naturales de la isla de los rehenes, dicha extensión de tiempo es el límite permisible para regresar a la isla a quienes han logrado agenciarse un viaje allende los mares. Si no regresan al undécimo mes, las autoridades de la isla declaran al viajero emigrante, desertor, exiliado, persona no grata o cualquiera que sea la terminología al uso, privándole así del derecho —que en nuestro caso es pesadilla— de regresar a Cuba. En vista de lo cual, para ediciones futuras de Diez meses y veintinueve días propongo un título más a tono con la temática del libro: El largo de la correa.
sábado, febrero 07, 2009
viernes, febrero 06, 2009
Estampas habaneras (XVI)
Elvis Presley en La Habana
Teresa Dovalpage
Acabo de leer (más bien devorar) un libro magnífico de Belkis Cuza Malé: Elvis, la tumba sin sosiego. Se trata de una investigación de la autora en torno a la figura de Elvis Presley. ¿Vive o está muerto?
Ustedes se preguntarán cuál es la relación de este tema con mi esquinita habanera… Pues muy sencilla: varios miembros de aquel grupo de la Llama Violeta (cuyo anonimato mantendré porque uno vive ahora en Hialeah y no sé si le gustará ser mencionado públicamente en este contexto) decidieron organizar una ceremonia en honor al Espíritu de Elvis. Por cierto, me llamó la atención que un “Elvis entertainer” a quien Belkis entrevista le diera precisamente este título a su espectáculo. Mis amigos, naturalmente, no tenían manera de saber que tal show había existido, pues ésa no era la clase de noticia que circulase fácilmente por la isla.
La ceremonia en cuestión, como se infiere, consistía en ponerse en contacto con el espíritu del cantante. Y el lugar escogido fue ―¿cuál si no?― la recoleta Quinta de los Molinos. Aquí me gustaría encajarles una mentirita, pero como me he prometido a mí misma respetar “la verdad histórica” en mis esquinas, declaro honradamente que no participé en la ceremonia ―era secreta y sólo para iniciados―. Mi contribución consistió en traducir un par de canciones de El Rey de Rock, una de las cuales era “Hound Dog”.
Nunca supe qué pasó durante la invocación, pues los miembros del grupo solían ser bastante reservados en casos como éste. Pero unas semanas después, uno de los muchachos, que tenía aspiraciones musicales, participó en un concierto en la Casa de la Cultura de Carlos III. Allí cantó varios números (en inglés, desde luego) a la manera de Elvis Presley, con pelvis giratoria y demás condimentos.
Esto ocurrió por el noventa y dos o el noventa y tres, y todavía habrá quién lo recuerde. Para esa época las acusaciones de diversionismo ideológico contra quienes cantaban “en la lengua del enemigo” se habían aplacado un tanto. Si el concierto en cuestión hubiera ocurrido en los ochenta, supongo que las consecuencias habrían sido poco agradables para los intérpretes. O quizá el Espíritu de Elvis los protegió… ¿Quién sabe? Por el momento, los invito a disfrutar de Elvis, la tumba sin sosiego.
Teresa Dovalpage
Acabo de leer (más bien devorar) un libro magnífico de Belkis Cuza Malé: Elvis, la tumba sin sosiego. Se trata de una investigación de la autora en torno a la figura de Elvis Presley. ¿Vive o está muerto?
Ustedes se preguntarán cuál es la relación de este tema con mi esquinita habanera… Pues muy sencilla: varios miembros de aquel grupo de la Llama Violeta (cuyo anonimato mantendré porque uno vive ahora en Hialeah y no sé si le gustará ser mencionado públicamente en este contexto) decidieron organizar una ceremonia en honor al Espíritu de Elvis. Por cierto, me llamó la atención que un “Elvis entertainer” a quien Belkis entrevista le diera precisamente este título a su espectáculo. Mis amigos, naturalmente, no tenían manera de saber que tal show había existido, pues ésa no era la clase de noticia que circulase fácilmente por la isla.
La ceremonia en cuestión, como se infiere, consistía en ponerse en contacto con el espíritu del cantante. Y el lugar escogido fue ―¿cuál si no?― la recoleta Quinta de los Molinos. Aquí me gustaría encajarles una mentirita, pero como me he prometido a mí misma respetar “la verdad histórica” en mis esquinas, declaro honradamente que no participé en la ceremonia ―era secreta y sólo para iniciados―. Mi contribución consistió en traducir un par de canciones de El Rey de Rock, una de las cuales era “Hound Dog”.
Nunca supe qué pasó durante la invocación, pues los miembros del grupo solían ser bastante reservados en casos como éste. Pero unas semanas después, uno de los muchachos, que tenía aspiraciones musicales, participó en un concierto en la Casa de la Cultura de Carlos III. Allí cantó varios números (en inglés, desde luego) a la manera de Elvis Presley, con pelvis giratoria y demás condimentos.
Esto ocurrió por el noventa y dos o el noventa y tres, y todavía habrá quién lo recuerde. Para esa época las acusaciones de diversionismo ideológico contra quienes cantaban “en la lengua del enemigo” se habían aplacado un tanto. Si el concierto en cuestión hubiera ocurrido en los ochenta, supongo que las consecuencias habrían sido poco agradables para los intérpretes. O quizá el Espíritu de Elvis los protegió… ¿Quién sabe? Por el momento, los invito a disfrutar de Elvis, la tumba sin sosiego.
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jueves, febrero 05, 2009
Lo real horripilante
¿Hasta qué punto llega la represión en Cuba? Hasta niveles que, de no ser reales serían irrisorios, por increíbles. En este caso, lo desconsolador no es que al joven lo metan preso por vender cremitas de leche. Lo desconsolador es que lo han metido preso por sospechas de vender cremitas de leche.
H/T: Penúltimos días.
H/T: Penúltimos días.
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Manifiesto de Madrid
Reproduzco el Manifiesto de Madrid, documento que leeremos en la protesta del 1 de marzo en NY. Invito a los lectores de este blog a subscribirlo en el blog de Zoé Valdés, que en este momento está recogiendo firmas. El manifiesto puede ser firmado por cualquier ciudadado del mundo, cubano o no, dentro y fuera de Cuba.
***
MANIFIESTO DE MADRID.
Hace cincuenta años que Cuba padece una dictadura comunista, y en ese larguísimo periodo, que abarca tres generaciones, los cubanos sólo han conocido un gobierno: el de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Si no mediaran miles de fusilamientos, si no existiera tanta represión y terror, sólo ésa circunstancia sería suficiente para condenar sin paliativos cuanto allí sucede.
Los cubanos que logran exiliarse y los viajeros que visitan a Cuba, casi unánimemente dan cuenta de una nación destruida en el orden material y espiritual, congelada en el tiempo, en la que más de doscientos presos de conciencia purgan largas sentencias en unas cárceles terribles, mientras los demócratas de la oposición que piden elecciones libres y respeto por los derechos humanos sufren toda clase de vejámenes y atropellos.
Esta bochornosa situación debe terminar. Cuba no puede seguir siendo una anacrónica dictadura comunista en un mundo en el que esa opción desapareció bajo el peso de su propia crueldad y torpeza. Los cubanos tienen derecho a vivir en libertad y a recuperar el control de su destino como personas.
La nueva relación entre la comunidad internacional (principalmente de gobiernos de Iberoamérica) y el Gobierno de Raúl Castro está basada en una falsedad que se ha repetido periódicamente en estos 50 años por parte del régimen cubano. El mundo quiere que Cuba cambie, cree que su Gobierno tiene la voluntad de cambiar y ese Gobierno le hace creer al mundo que desea el cambio. Sin embargo, a partir de una observación elemental no solo en este último año, sino de toda su trayectoria, se aprecia que no existe y no han existido evidencias de cambios reales por parte del régimen cubano.
Este Manifiesto tiene dos claros destinatarios: al gobierno dictatorial cubano le exigimos que abra las cárceles, permita que los cubanos ejerzan sus derechos, expresen sin más dilación sus preferencias políticas, y le dé paso a la inevitable transición hacia la democracia, que sean los propios cubanos soberanamente los que decidan sobre su destino; a los gobiernos y pueblos libres del mundo, que denuncien vigorosamente los crímenes de esa tiranía, apoyen explícitamente a la oposición democrática cubana y demanden con energía la libertad de todos los cubanos.
En Madrid, a primero de febrero de 2009.
AIL (Asociación Iberoamericana por la Libertad) y AECT (Asociación Española Cuba en Transición)
***
MANIFIESTO DE MADRID.
Hace cincuenta años que Cuba padece una dictadura comunista, y en ese larguísimo periodo, que abarca tres generaciones, los cubanos sólo han conocido un gobierno: el de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Si no mediaran miles de fusilamientos, si no existiera tanta represión y terror, sólo ésa circunstancia sería suficiente para condenar sin paliativos cuanto allí sucede.
Los cubanos que logran exiliarse y los viajeros que visitan a Cuba, casi unánimemente dan cuenta de una nación destruida en el orden material y espiritual, congelada en el tiempo, en la que más de doscientos presos de conciencia purgan largas sentencias en unas cárceles terribles, mientras los demócratas de la oposición que piden elecciones libres y respeto por los derechos humanos sufren toda clase de vejámenes y atropellos.
Esta bochornosa situación debe terminar. Cuba no puede seguir siendo una anacrónica dictadura comunista en un mundo en el que esa opción desapareció bajo el peso de su propia crueldad y torpeza. Los cubanos tienen derecho a vivir en libertad y a recuperar el control de su destino como personas.
La nueva relación entre la comunidad internacional (principalmente de gobiernos de Iberoamérica) y el Gobierno de Raúl Castro está basada en una falsedad que se ha repetido periódicamente en estos 50 años por parte del régimen cubano. El mundo quiere que Cuba cambie, cree que su Gobierno tiene la voluntad de cambiar y ese Gobierno le hace creer al mundo que desea el cambio. Sin embargo, a partir de una observación elemental no solo en este último año, sino de toda su trayectoria, se aprecia que no existe y no han existido evidencias de cambios reales por parte del régimen cubano.
Este Manifiesto tiene dos claros destinatarios: al gobierno dictatorial cubano le exigimos que abra las cárceles, permita que los cubanos ejerzan sus derechos, expresen sin más dilación sus preferencias políticas, y le dé paso a la inevitable transición hacia la democracia, que sean los propios cubanos soberanamente los que decidan sobre su destino; a los gobiernos y pueblos libres del mundo, que denuncien vigorosamente los crímenes de esa tiranía, apoyen explícitamente a la oposición democrática cubana y demanden con energía la libertad de todos los cubanos.
En Madrid, a primero de febrero de 2009.
AIL (Asociación Iberoamericana por la Libertad) y AECT (Asociación Española Cuba en Transición)
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miércoles, febrero 04, 2009
Hombre nuevo vs. Hombre lobo
«Sólo puedes aspirar a intentar acercarte al personaje, nunca vas a serlo». Esta es una de tantas declaraciones que el actor puertorriqueño Benicio del Toro ha hecho respecto a su interpretación del papel del sanguinario Ernesto “Che” Guevara.
Ah, pero la justicia poética parece existir. Uno de los próximos personajes que interpretará Benicio del Toro para la pantalla grande no es otro que el del hombre lobo. Con una sonrisa que empieza en una oreja y termina en la otra, lo imagino declarando en un futuro, respecto a su papel de licántropo: «Sólo puedes aspirar a intentar acercarte al personaje, nunca vas a serlo».
Ah, pero la justicia poética parece existir. Uno de los próximos personajes que interpretará Benicio del Toro para la pantalla grande no es otro que el del hombre lobo. Con una sonrisa que empieza en una oreja y termina en la otra, lo imagino declarando en un futuro, respecto a su papel de licántropo: «Sólo puedes aspirar a intentar acercarte al personaje, nunca vas a serlo».
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Protesta en NY (Update #2)
Acabo de dejar un extenso comentario en el blog de Zoé Valdés, sobre la protesta del próximo domingo 1 de marzo. Su señalamiento me parece muy atinado y pienso que mi respuesta intenta evacuar las posibles dudas al respecto. Antes de seguir leyendo este post, tengan la bondad de remitirse a esta nota.
***
Estimada Zoé:
En primer lugar, permíteme agradecerte enormemente por difundir la convocatoria a la protesta en Nueva York. Tu apoyo es muy importante para mí, en el plano personal y como cubano digno. Esperaba contar con él y me alegra constatarlo.
Respecto a lo que señalas: entiendo que puede parecer ingenuo lo de la convocatoria, y no es para nada la intención. Estoy convencido de que la ingenuidad y la ignorancia han sido dos nutrientes básicos que han contribuido a que el régimen cubano aún no sea condenado unánimemente en todos los foros posibles como lo que es: una dictadura que suprime las libertades básicas ya no sólo de quienes viven en su territorio, sino incluso de quienes habitan allende los mares. (La sistemática violación del artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establece en su segundo acápite que «Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país», afecta lo mismo a los cubanos de la isla, que a los exiliados que a quienes se llaman emigrantes económicos).
Créeme que no hay nada de prurito a que no haya partidos políticos apoyando esta manifestación. Es simplemente un hecho. La protesta no ha sido convocada por ningún partido político ni organización no gubernamental. Yo, por poner el ejemplo más obvio, soy miembro de la Junta de Directores de Archivo Cuba (una ONG, no partidista) que se dedica a documentar “el costo en vidas del proceso político-histórico conocido como la Revolución Cubana”. Luego de leer las crónicas de las protestas en Madrid y Barcelona, pensé que sería fabuloso si pudiéramos los días primero de cada mes hacer un acto de protesta en una o varias ciudades distintas, mientras dure esa vergüenza que es la dictadura cubana. Y entonces lancé la convocatoria en un arranque de entusiasmo. En vistas de que fue sin consultar con la Junta de Archivo Cuba o con miembros de otras organizaciones no gubernamentales o partidos políticos, hice el llamado como individuo, ciudadano libre de un país libre. No quiere esto decir que no sean bienvenidos los políticos, provengan de cualquier partido, o las ONG, de cualquier índole. ¡En lo absoluto! Yo tampoco le veo ningún inconveniente ni ningún pecado en que haya políticos y sus respectivos partidos luchando por la libertad de Cuba, del lado nuestro, en las manifestaciones. De tal suerte, la convocatoria está abierta, sin excepción, a todos aquellos que quieran manifestarse contra medio siglo de totalitarismo. Por mi parte, intentaré aunar a personalidades de la cultura, la política y gente que tenga un peso específico en la cosa pública, para que el acto gane en notoriedad y tenga mayor cobertura mediática. Tan pronto se vayan sumando nombres de peso los iré dando a conocer en mi blog.
Por lo demás, tomaré tu sugerencia de implicar a los Clinton, Barack Obama, McCain y ojalá que, como dices, éstos respondan con ganas de solidarizarse con los amantes de la libertad. Sí, es hora de que Obama y su gabinete se pongan clara y explícitamente del lado de la libertad de nuestro país.
Respecto a lo de que la manifestación carece de fondos es otra realidad. Como mencioné arriba: la convoqué yo, en un arranque de entusiasmo. Ergo, no hay otros fondos que no sean los propios. Sin embargo, me parece importante demostrar que no hacen falta fondos para congregar un centenar (o varios) frente a la misión cubana ante la ONU para manifestarse a favor del pueblo de Cuba y en contra de su gobierno.
Una vez más: ¡mil gracias por tu apoyo! Te mantendré muy al tanto de lo que acontezca en los preparativos.
Un abrazo,
Alexis Romay
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Estimada Zoé:
En primer lugar, permíteme agradecerte enormemente por difundir la convocatoria a la protesta en Nueva York. Tu apoyo es muy importante para mí, en el plano personal y como cubano digno. Esperaba contar con él y me alegra constatarlo.
Respecto a lo que señalas: entiendo que puede parecer ingenuo lo de la convocatoria, y no es para nada la intención. Estoy convencido de que la ingenuidad y la ignorancia han sido dos nutrientes básicos que han contribuido a que el régimen cubano aún no sea condenado unánimemente en todos los foros posibles como lo que es: una dictadura que suprime las libertades básicas ya no sólo de quienes viven en su territorio, sino incluso de quienes habitan allende los mares. (La sistemática violación del artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establece en su segundo acápite que «Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país», afecta lo mismo a los cubanos de la isla, que a los exiliados que a quienes se llaman emigrantes económicos).
Créeme que no hay nada de prurito a que no haya partidos políticos apoyando esta manifestación. Es simplemente un hecho. La protesta no ha sido convocada por ningún partido político ni organización no gubernamental. Yo, por poner el ejemplo más obvio, soy miembro de la Junta de Directores de Archivo Cuba (una ONG, no partidista) que se dedica a documentar “el costo en vidas del proceso político-histórico conocido como la Revolución Cubana”. Luego de leer las crónicas de las protestas en Madrid y Barcelona, pensé que sería fabuloso si pudiéramos los días primero de cada mes hacer un acto de protesta en una o varias ciudades distintas, mientras dure esa vergüenza que es la dictadura cubana. Y entonces lancé la convocatoria en un arranque de entusiasmo. En vistas de que fue sin consultar con la Junta de Archivo Cuba o con miembros de otras organizaciones no gubernamentales o partidos políticos, hice el llamado como individuo, ciudadano libre de un país libre. No quiere esto decir que no sean bienvenidos los políticos, provengan de cualquier partido, o las ONG, de cualquier índole. ¡En lo absoluto! Yo tampoco le veo ningún inconveniente ni ningún pecado en que haya políticos y sus respectivos partidos luchando por la libertad de Cuba, del lado nuestro, en las manifestaciones. De tal suerte, la convocatoria está abierta, sin excepción, a todos aquellos que quieran manifestarse contra medio siglo de totalitarismo. Por mi parte, intentaré aunar a personalidades de la cultura, la política y gente que tenga un peso específico en la cosa pública, para que el acto gane en notoriedad y tenga mayor cobertura mediática. Tan pronto se vayan sumando nombres de peso los iré dando a conocer en mi blog.
Por lo demás, tomaré tu sugerencia de implicar a los Clinton, Barack Obama, McCain y ojalá que, como dices, éstos respondan con ganas de solidarizarse con los amantes de la libertad. Sí, es hora de que Obama y su gabinete se pongan clara y explícitamente del lado de la libertad de nuestro país.
Respecto a lo de que la manifestación carece de fondos es otra realidad. Como mencioné arriba: la convoqué yo, en un arranque de entusiasmo. Ergo, no hay otros fondos que no sean los propios. Sin embargo, me parece importante demostrar que no hacen falta fondos para congregar un centenar (o varios) frente a la misión cubana ante la ONU para manifestarse a favor del pueblo de Cuba y en contra de su gobierno.
Una vez más: ¡mil gracias por tu apoyo! Te mantendré muy al tanto de lo que acontezca en los preparativos.
Un abrazo,
Alexis Romay
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martes, febrero 03, 2009
Protesta en NY (Update #1)
Me han dejado boquiabierto. Desde que lancé —hace poco más de 24 horas— la convocatoria a la protesta en Nueva York, el próximo domingo 1 de marzo, frente a la misión cubana ante la ONU, he recibido un aluvión de mensajes de apoyo —ya sea mediante email, a través del muro (o el servicio de correo) de Facebook o en las páginas de comentarios de éste y los otros blogs que han tenido la gentileza de hacerse eco de la protesta—. Muchos simpatizantes me han escrito de disímiles latitudes, dando su apoyo moral, ya que les es imposible personarse en Nueva York para la fecha, pero el número de personas que quiere asistir a la manifestación crece por minutos. He intentado responder a todos individualmente, pero (oh, dicha) ¡comienzo a no dar abasto! Como no es mi intención pecar de descortés, les anuncio a todos los que quieran participar que, si no me alcanza el tiempo para responderles personalmente, los detalles de la protesta los iré poniendo aquí en el blog y en Facebook, en la medida en que los tenga.De antemano y para poner el parche antes del descosido, quiero aclarar que la protesta no cuenta con fondos de ningún tipo, no la convoca ninguna organización, ni está afiliada a ningún partido político. La convoqué yo —ciudadano de un país libre (cual solamente puede ser libre), inspirado por las manifestaciones en repudio a la dictadura castrista recientemente realizadas en Madrid y Barcelona, y las que se hicieron durante cuatro años, cada martes, desde el 2003, frente a la embajada cubana en París—, con el objetivo de congregar en una misma plaza a demócratas, republicanos, independientes, apolíticos, jóvenes, viejos, hombres, mujeres, niñas y niños, heterosexuales, homosexuales, cubanos, no cubanos y todas aquellas personas que quieran manifestarse pacíficamente contra el régimen despótico que por medio siglo ha desolado la otrora bella isla de Cuba.
Entre los futuros manifestantes del primero de marzo quizá no todos estemos de acuerdo en cuestiones ideológicas. Algunos serán más de derecha, otros, más de izquierda, otros, de centro. Y estas posiciones han de ser irrelevantes, pues tendremos en común algo que debe ser más fuerte que todas nuestras diferencias juntas: la certeza de que el régimen de la isla es una vergüenza y una afrenta a cada cubano que se llame libre. La dictadura cubana no es un problema político. Es un problema moral.
Todavía no hay una agenda concreta, pero supongo que las demandas serán las de siempre, las mismas que han pedido los miembros del “exilio histórico”, las mismas que deberían pedir los llamados “emigrantes económicos”: amnistía para todos los presos de conciencia; respeto a las libertades de expresión, asociación, prensa, religión; elecciones libres; y, no faltaba más, el fin del régimen represivo y totalitario que ha partido en dos a la nación, dejándole, para mayor escarnio, una estela de muerte que asciende a miles de víctimas. Obviamente, también se les gritarán sus cuatro cosas a los hermanos Castro. No hay nada que limpie los pulmones ni aclare tanto la garganta como un «¡Abajo Fidel!». Y, claro, se les llamará “asesinos”, “traidores”, “déspotas”, “dictadores” y otras verdades tristes e irrefutables.
Por lo pronto, agradezco inmensamente a todos los que se han dedicado a correr la voz, tanto en sus blogs, páginas de Facebook, cualquier otra plataforma de social networking, mediante sus redes de contactos a través de email, etc. Destaco a Maite Díaz, quien ha tenido la delicadeza de darnos el cartel (que figura en este post) para usarlo en la protesta.
Por lo pronto, agradezco inmensamente a todos los que se han dedicado a correr la voz, tanto en sus blogs, páginas de Facebook, cualquier otra plataforma de social networking, mediante sus redes de contactos a través de email, etc. Destaco a Maite Díaz, quien ha tenido la delicadeza de darnos el cartel (que figura en este post) para usarlo en la protesta.
(Continuará…).
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Protesto y vuelvo a protestar
Reproduzco una nota de Niurkita Palomino, a propósito de la convocatoria que he lanzado para protestar —frente a la misión cubana ante la ONU, en Nueva York— contra el medio siglo de dictadura castrista. (Gracias, Palomino).
Esta idea es de un amigo: él propone que sería bueno organizar la protesta en los primeros días cada mes, alternando las ciudades, mientras haya presos políticos y de conciencia en Cuba. Esta causa no es sólo de ellos, esta causa es de cada cubano que ame la libertad.
Hay muchos valientes dentro de nuestro archipiélago que merecen nuestro apoyo, que deben saber que no están solos. Muchos de ellos prefirieron no salir de allá y luchar por una Cuba libre y digna para todos los cubanos.
¿Se imaginan el efecto que esto causaría? No importa si pensamos diferente en cuanto a las vías de llevar la democracia a Cuba. Si compartes nuestro deseo de verla libre, sin verdugos, como la soñó Martí. Si deseas que los cubanos de adentro gocen de lo que gozamos nosotros. Entonces haznos la media. Se lo debemos a ellos, nos lo debemos a nosotros.
¿Qué les parece? ¿Se suman a nuestra convocatoria?
A ver si se embullan y hacen una en Miami.
***
ESTO VA DIRIGIDO A LOS CUBANOS DE MI GENERACIÓN; LOS NACIDOS DESPUÉS DEL 1959 Y PARA TODOS LOS QUE NOS QUIERAN ACOMPAÑAR
Esta idea es de un amigo: él propone que sería bueno organizar la protesta en los primeros días cada mes, alternando las ciudades, mientras haya presos políticos y de conciencia en Cuba. Esta causa no es sólo de ellos, esta causa es de cada cubano que ame la libertad.
Hay muchos valientes dentro de nuestro archipiélago que merecen nuestro apoyo, que deben saber que no están solos. Muchos de ellos prefirieron no salir de allá y luchar por una Cuba libre y digna para todos los cubanos.
¿Se imaginan el efecto que esto causaría? No importa si pensamos diferente en cuanto a las vías de llevar la democracia a Cuba. Si compartes nuestro deseo de verla libre, sin verdugos, como la soñó Martí. Si deseas que los cubanos de adentro gocen de lo que gozamos nosotros. Entonces haznos la media. Se lo debemos a ellos, nos lo debemos a nosotros.
¿Qué les parece? ¿Se suman a nuestra convocatoria?
lunes, febrero 02, 2009
Protestas pasadas y futuras
Las crónicas de las manifestaciones en contra de la dictadura castrista que nos regalan Jorge Ferrer, Zoé Valdés, Ernesto Hernández Busto y Juan Abreu me han llenado de un orgullo que hace que se me agolpen las palabras mientras redacto esta nota apresurada. También me han incitado e inspirado a organizar una protesta —a la cual convoco aquí y ahora— para el próximo domingo, 1 de marzo, frente a la misión de Cuba ante la ONU, en Nueva York. Los interesados no duden ni tarden en ponerse en contacto conmigo. A finales de esta semana tendré listo un “comité organizador” y daré más detalles de la protesta en la medida en que los tenga, aunque quizá me reservaré alguna sorpresa por aquello de que “hay cosas que para lograrlas, han de andar ocultas”.
Mientras tanto, los dejo con esta “Crónica de una protesta anunciada”, que escribí en marzo de 2005 y que fuera publicada en La Nueva Cuba. Ya sé que no está bien reciclar escritos. Pero no pude evitarlo.
***
En un día marcado por las bajas temperaturas y las protestas multitudinarias contra la guerra en Irak, una manifestación más modesta tuvo lugar en la ciudad de Nueva York. Desde el mediodía y hasta las cuatro de la tarde del 18 de marzo, varias docenas de manifestantes se dieron cita en Manhattan, en la esquina de la calle 38 y la Avenida Lexington, frente a la Misión de Cuba ante la ONU, para protestar contra la ola represiva desatada por el gobierno de la isla, hace tres años, en la que más de 70 opositores pacíficos fueron arrestados y condenados, en juicios-relámpago, carentes de garantías procesales, a penas de entre seis y 28 años de prisión.
Ex prisioneros políticos del régimen de Fidel Castro junto a activistas de derechos humanos de todas las tendencias ideológicas se congregaron para unirse en un reclamo común: demandar la libertad incondicional de todos los prisioneros políticos cubanos, cifra que en este momento asciende a más de trescientas personas.
La protesta, como era de esperar, puso una vez más de manifiesto las diferencias irreconciliables entre quienes adoran al régimen de Fidel Castro y quienes lo detestan. El panorama a ambos lados de la Avenida Lexington era todo un estudio en contrastes: en la acera oeste, los manifestantes ondeaban banderas cubanas —y alguna que otra bandera venezolana, con el caballo galopando hacia la derecha—, a la par que coreaban consignas en contra de la política represiva del gobierno de la isla y mostraban carteles con los rostros de los prisioneros políticos cubanos.
En medio de esta efervescencia, en la acera este, la Misión de Cuba ante la ONU, un aburrido edificio de ladrillos marrones, permaneció casi a cal y canto durante toda la protesta, con la excepción de sus ventanas del segundo piso, desde las que unos ruidosos altoparlantes trataban de apagar las voces de los congregados, al reproducir, a todo volumen, canciones de músicos y orquestas que respaldan al gobierno de la isla.
Es necesario que esta imagen de la “diplomacia cubana” se conozca: seres que cuando no tienen la oportunidad de pegarles a los manifestantes, intentan ahogar su reclamo valiéndose de la guitarra desafinada de Silvio Rodríguez o de las canciones más folclóricas de los Van Van.
Mientras se gasta el lujo de exhibir una inmadurez rayana en lo cómico, no sorprende, por predecible, la actitud de los denominados “diplomáticos cubanos”: recuerda al chiquillo impertinente que se tapa los oídos y empieza a dar gritos con tal de no escuchar que no tiene la razón.
Si en el reciente Clásico de Béisbol, la novena cubana —por orientaciones “de arriba”— amenazó con abandonar el torneo producto de la combinación de dos palabras (abajo, Fidel) en un cartel a ojos vista, en esta protesta neoyorquina, los representantes de la dictadura ante la ONU dieron testimonio de la obcecada voluntad de su gobierno de no escuchar criterios adversos. La conexión entre ambas respuestas es sencilla: tanto el equipo nacional de pelota en Puerto Rico como los diplomáticos en Nueva York siguieron al pie de la letra el modus operandi del régimen, cuya divisa es: “my way or the highway” —en inglés—, “a Pepe Cojones” —en cubano—.
Por estas tierras, todavía los admiradores del Comandante recuerdan un detalle significativo de su temprana estadía en Nueva York, a principios de la década del sesenta: Fidel Castro viajó a La Gran Manzana con sus gallinas. Esto es literal. Cuentan que el objetivo de este aviario era servir de alimento al pichón de dictador, que temía ser envenenado. Desde entonces ha llovido mucho, pero el tipo no ha perdido la costumbre. Siempre ha sido así: un viajero precavido. Se lleva sus gallinas al Bronx. Se lleva su censura a Puerto Rico. Se lleva sus bocinas a Manhattan.
Mientras tanto, los dejo con esta “Crónica de una protesta anunciada”, que escribí en marzo de 2005 y que fuera publicada en La Nueva Cuba. Ya sé que no está bien reciclar escritos. Pero no pude evitarlo.
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En un día marcado por las bajas temperaturas y las protestas multitudinarias contra la guerra en Irak, una manifestación más modesta tuvo lugar en la ciudad de Nueva York. Desde el mediodía y hasta las cuatro de la tarde del 18 de marzo, varias docenas de manifestantes se dieron cita en Manhattan, en la esquina de la calle 38 y la Avenida Lexington, frente a la Misión de Cuba ante la ONU, para protestar contra la ola represiva desatada por el gobierno de la isla, hace tres años, en la que más de 70 opositores pacíficos fueron arrestados y condenados, en juicios-relámpago, carentes de garantías procesales, a penas de entre seis y 28 años de prisión.
Ex prisioneros políticos del régimen de Fidel Castro junto a activistas de derechos humanos de todas las tendencias ideológicas se congregaron para unirse en un reclamo común: demandar la libertad incondicional de todos los prisioneros políticos cubanos, cifra que en este momento asciende a más de trescientas personas.
La protesta, como era de esperar, puso una vez más de manifiesto las diferencias irreconciliables entre quienes adoran al régimen de Fidel Castro y quienes lo detestan. El panorama a ambos lados de la Avenida Lexington era todo un estudio en contrastes: en la acera oeste, los manifestantes ondeaban banderas cubanas —y alguna que otra bandera venezolana, con el caballo galopando hacia la derecha—, a la par que coreaban consignas en contra de la política represiva del gobierno de la isla y mostraban carteles con los rostros de los prisioneros políticos cubanos.
En medio de esta efervescencia, en la acera este, la Misión de Cuba ante la ONU, un aburrido edificio de ladrillos marrones, permaneció casi a cal y canto durante toda la protesta, con la excepción de sus ventanas del segundo piso, desde las que unos ruidosos altoparlantes trataban de apagar las voces de los congregados, al reproducir, a todo volumen, canciones de músicos y orquestas que respaldan al gobierno de la isla.
Es necesario que esta imagen de la “diplomacia cubana” se conozca: seres que cuando no tienen la oportunidad de pegarles a los manifestantes, intentan ahogar su reclamo valiéndose de la guitarra desafinada de Silvio Rodríguez o de las canciones más folclóricas de los Van Van.
Mientras se gasta el lujo de exhibir una inmadurez rayana en lo cómico, no sorprende, por predecible, la actitud de los denominados “diplomáticos cubanos”: recuerda al chiquillo impertinente que se tapa los oídos y empieza a dar gritos con tal de no escuchar que no tiene la razón.
Si en el reciente Clásico de Béisbol, la novena cubana —por orientaciones “de arriba”— amenazó con abandonar el torneo producto de la combinación de dos palabras (abajo, Fidel) en un cartel a ojos vista, en esta protesta neoyorquina, los representantes de la dictadura ante la ONU dieron testimonio de la obcecada voluntad de su gobierno de no escuchar criterios adversos. La conexión entre ambas respuestas es sencilla: tanto el equipo nacional de pelota en Puerto Rico como los diplomáticos en Nueva York siguieron al pie de la letra el modus operandi del régimen, cuya divisa es: “my way or the highway” —en inglés—, “a Pepe Cojones” —en cubano—.
Por estas tierras, todavía los admiradores del Comandante recuerdan un detalle significativo de su temprana estadía en Nueva York, a principios de la década del sesenta: Fidel Castro viajó a La Gran Manzana con sus gallinas. Esto es literal. Cuentan que el objetivo de este aviario era servir de alimento al pichón de dictador, que temía ser envenenado. Desde entonces ha llovido mucho, pero el tipo no ha perdido la costumbre. Siempre ha sido así: un viajero precavido. Se lleva sus gallinas al Bronx. Se lleva su censura a Puerto Rico. Se lleva sus bocinas a Manhattan.
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Cosas que aún no conocemos
Transcribo un poema de Carlos Pintado, del libro Los nombres de la noche.
***
Cosas que aún no conocemos
Pero el recuerdo vuelve con las cosas
que sin saberlo están como esperándonos.
Una conversación a solas siempre
ha de mostrarme el rostro del insomnio.
El oro de los cuernos y las máscaras
consumarán mi historia en el patíbulo.
Una lámpara ardiendo con la noche,
hará mi cruz más cerca del olvido.
Secretas son las armas de la noche,
secretos sus temores y esqueletos.
De sucesivas muertes estoy hecho.
A solas me contemplo: soy terrible.
Como Odiseo bajo a los infiernos.
He vertido mi sangre con descuido.
El tigre de mi sombra me consume.
Pacto en mí el incesto con la noche.
***
Cosas que aún no conocemos
Pero el recuerdo vuelve con las cosas
que sin saberlo están como esperándonos.
Una conversación a solas siempre
ha de mostrarme el rostro del insomnio.
El oro de los cuernos y las máscaras
consumarán mi historia en el patíbulo.
Una lámpara ardiendo con la noche,
hará mi cruz más cerca del olvido.
Secretas son las armas de la noche,
secretos sus temores y esqueletos.
De sucesivas muertes estoy hecho.
A solas me contemplo: soy terrible.
Como Odiseo bajo a los infiernos.
He vertido mi sangre con descuido.
El tigre de mi sombra me consume.
Pacto en mí el incesto con la noche.
domingo, febrero 01, 2009
El Palace de G y 25
Un lector, que firma Omar Mantra, me dejó el siguiente comentario a propósito de un post sobre el edificio Palace. A petición suya y porque me parece interesante, lo comparto con los lectores de Belascoaín y Neptuno. (Gracias, Omar).***
El Palace de G y 25.
En ese edificio estaba lo que fue la residencia de uno de mis tíos, periodista por más señas, y expedicionario de Cayo Confites. Hecho que recuerdo perfectamente, no por sus valores bla bla bla… sino por un accidente personal que me dejó una cicatriz en la cabeza, cuando me puse las botas del tío que le dieron en Cayo Confites, cuando salió de La Cabaña. Eran tan grandes, que me las puse sin esfuerzo, y yo tan chiquitito que me resbalé y caí de la Iglesia de Jesús del Monte y me rompí la cabeza.
Desde aquel tiempo sentía mucha admiración por el tío, claro, no por mi caída, sino por su aventura, y visitar ese edificio y ser recibido por el tío, era el mayor de los honores para nosotros los sobrinos.
Un día en una de esas visitas, me regaló La República de Platón, y nunca lo leí, ni siquiera lo hojeé. En aquel tiempo, era yo estudiante de Ciencias Políticas de La Universidad de la Habana, y el Co. Aldana (no sé si lo recuerdan) me había dicho personalmente que todos esos libros eran basura burguesa, y que leerlos me iban a confundir aun más de lo que yo estaba.
Evidentemente yo estaba muy “confundido”, según el tovarich Aldana (perdón, quise decir compañero) tan confundido como lo estoy actualmente.
Claro que me resultaba difícil identificar a Platón con las teorías burguesas comentadas por un tribuno marxista, y quizás porque el Co. Aldana, era un cuadro militante de la Juventud Socialista y tenía cierto poder, era mejor evitar choques con él y sus ideas filosóficas.
Fíjense a donde llegó después, aunque se cayó de todas maneras, estaba yo claro de no chocar con él y dejar al tío y Platón tranquilos.
Este mismo tío, que después estuvo exiliado en USA, durante la etapa de Batista, nos contaba del triste papel jugado por el Comandante en Jefe, en Cayo Confites.
Yo desconfiado como soy, casi paranoide, creía que eran relatos producto de su envidia y sus fracasos, pero parece que más bien lo hacía por caridad con los sobrinos para que idealizáramos al aguerrido Comandante, y vacunarnos contra el llamado “culto a la personalidad”, pues parece que Stalin no le caía nada bien.
De adolescente, eran otros tiempos, de ser guiados por los mayores, y por aquella misma vía, pasando frente al Edificio Palace, la casa de mi tío, mi abuela Chunga, me llevaba al médico en el Hospital Reina Mercedes, bautizado después Fajardo, y nos decía que esa era la calle de su Presidente José Miguel Gómez, “Tiburón”, que se bañaba, pero salpicaba, y que era cierto que malversaba a la a dos manos , pero que les daba a los demás, es decir según ella a los pobres. A mí no me pregunten pues no puedo siquiera imaginar cómo lo hacía...
Primeras lecciones de política familiar para aprender a admirar ladrones de altas esferas.
Ya más grande y con novia “con consentimientos” por allí nos dirigíamos hasta la Escuela de Filosofía y Letras Martín Dihigo, y ya tarde en la noche al regresar, por la misma vía, detrás del Calixto García, bajo los frondosos árboles de la Avenida de los Presidentes rendíamos culto al Eros tropical, exacerbados por nuestra juventud, más bien de ella, pues ya yo entrado en la treintena.
Muy cerca de allí, de ese lugar, mi padre también hizo su historia, como escolta del Príncipe fue atacado por presos comunes que trataron de asesinarlo para quitarle su arma de reglamento.
Pobre hombre, de origen campesino, nombrado policía por Antonio Guiteras en una plaza de alto riesgo y sin ninguna consideración social, a pesar de ser gentil y amigo de muchos presos políticos que tuvo que proteger.
Sí, esa esquina me trae muchos recuerdos, tantos como la esquina de Neptuno y Belascoaín donde pase toda mi adolescencia y mi juventud y me inicie en mis labores de venta de vendedor en la tienda La Popular de Manuel Canoura, presidente de la Artística Gallega, y después en los portales de Belascoaín, desde Neptuno hasta San Miguel frente al café El siglo XX y la Casa Prado. Pero esta es otra etapa que les contaré en otra ocasión.
Desde aquel tiempo sentía mucha admiración por el tío, claro, no por mi caída, sino por su aventura, y visitar ese edificio y ser recibido por el tío, era el mayor de los honores para nosotros los sobrinos.
Un día en una de esas visitas, me regaló La República de Platón, y nunca lo leí, ni siquiera lo hojeé. En aquel tiempo, era yo estudiante de Ciencias Políticas de La Universidad de la Habana, y el Co. Aldana (no sé si lo recuerdan) me había dicho personalmente que todos esos libros eran basura burguesa, y que leerlos me iban a confundir aun más de lo que yo estaba.
Evidentemente yo estaba muy “confundido”, según el tovarich Aldana (perdón, quise decir compañero) tan confundido como lo estoy actualmente.
Claro que me resultaba difícil identificar a Platón con las teorías burguesas comentadas por un tribuno marxista, y quizás porque el Co. Aldana, era un cuadro militante de la Juventud Socialista y tenía cierto poder, era mejor evitar choques con él y sus ideas filosóficas.
Fíjense a donde llegó después, aunque se cayó de todas maneras, estaba yo claro de no chocar con él y dejar al tío y Platón tranquilos.
Este mismo tío, que después estuvo exiliado en USA, durante la etapa de Batista, nos contaba del triste papel jugado por el Comandante en Jefe, en Cayo Confites.
Yo desconfiado como soy, casi paranoide, creía que eran relatos producto de su envidia y sus fracasos, pero parece que más bien lo hacía por caridad con los sobrinos para que idealizáramos al aguerrido Comandante, y vacunarnos contra el llamado “culto a la personalidad”, pues parece que Stalin no le caía nada bien.
De adolescente, eran otros tiempos, de ser guiados por los mayores, y por aquella misma vía, pasando frente al Edificio Palace, la casa de mi tío, mi abuela Chunga, me llevaba al médico en el Hospital Reina Mercedes, bautizado después Fajardo, y nos decía que esa era la calle de su Presidente José Miguel Gómez, “Tiburón”, que se bañaba, pero salpicaba, y que era cierto que malversaba a la a dos manos , pero que les daba a los demás, es decir según ella a los pobres. A mí no me pregunten pues no puedo siquiera imaginar cómo lo hacía...
Primeras lecciones de política familiar para aprender a admirar ladrones de altas esferas.
Ya más grande y con novia “con consentimientos” por allí nos dirigíamos hasta la Escuela de Filosofía y Letras Martín Dihigo, y ya tarde en la noche al regresar, por la misma vía, detrás del Calixto García, bajo los frondosos árboles de la Avenida de los Presidentes rendíamos culto al Eros tropical, exacerbados por nuestra juventud, más bien de ella, pues ya yo entrado en la treintena.
Muy cerca de allí, de ese lugar, mi padre también hizo su historia, como escolta del Príncipe fue atacado por presos comunes que trataron de asesinarlo para quitarle su arma de reglamento.
Pobre hombre, de origen campesino, nombrado policía por Antonio Guiteras en una plaza de alto riesgo y sin ninguna consideración social, a pesar de ser gentil y amigo de muchos presos políticos que tuvo que proteger.
Sí, esa esquina me trae muchos recuerdos, tantos como la esquina de Neptuno y Belascoaín donde pase toda mi adolescencia y mi juventud y me inicie en mis labores de venta de vendedor en la tienda La Popular de Manuel Canoura, presidente de la Artística Gallega, y después en los portales de Belascoaín, desde Neptuno hasta San Miguel frente al café El siglo XX y la Casa Prado. Pero esta es otra etapa que les contaré en otra ocasión.
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sábado, enero 31, 2009
Foto de familia
El cuentista con barba se retrata
y al fondo un negro asoma la cabeza.
Patrocina el encuentro la cerveza
Cristal (en primer plano hay una lata).
Borrachos se aprestan a la faena,
unidos en abrazo jubiloso.
Grita la hija del poeta baboso:
«¡Ven, Barnet, que la cosa está bien buena!».
Y Barnet, el viajero, se apresura,
se cuela en el encuadre del retrato,
recuerda tantos viajes por Europa
y le escribe un tributo a la censura,
que lo hizo truhán, torpe y timorato:
lo enseñó a nadar y a guardar la ropa.
y al fondo un negro asoma la cabeza.
Patrocina el encuentro la cerveza
Cristal (en primer plano hay una lata).
Borrachos se aprestan a la faena,
unidos en abrazo jubiloso.
Grita la hija del poeta baboso:
«¡Ven, Barnet, que la cosa está bien buena!».
Y Barnet, el viajero, se apresura,
se cuela en el encuadre del retrato,
recuerda tantos viajes por Europa
y le escribe un tributo a la censura,
que lo hizo truhán, torpe y timorato:
lo enseñó a nadar y a guardar la ropa.
***
“Chinatown” escribió las dos primeras cuartetas (que aquí modifiqué a mi antojo).
viernes, enero 30, 2009
Estampas habaneras (XV)
El secreto de los elfos o Quinta de los Molinos II
Teresa Dovalpage
Pues señor, fast forward quince años y heme aquí otra vez en la Quinta de los Molinos. En esta ocasión no me acompañan mis compañeritos de clase, sino un grupo algo más variopinto: los miembros del Círculo de La Llama Violeta y el Maestro San Germán. La mayoría de los asistentes estaban ya iniciados en el culto a los Maestros Ascendidos, pero había algunos de pegote, como una servidora. Yo iba invitada por un socio, Vladimir el Astral.
Cruzábamos en camello por los duros noventa y los habaneros nos habíamos vuelto de súbito seres altamente espirituales. (No hay como el hambre para estimular las más elevadas funciones del espíritu, eso está comprobado). Allí todos buscábamos algo: la trascendencia, la comunicación con el más allá, la iluminación o una visa para casa de las quimbambas. Pero aquella tarde lo único prometido era una experiencia iluminatoria, nos advirtió el organizador de la actividad que era un trigueño larguirucho, natural de Banes. Le decían el Mago de las Hierbas. Aunque eso sí, agregó el Mago, podíamos contar con visiones de los elfos y criaturas elementales que pululaban entre las altas hierbas de la Quinta.
Llegamos y nos sentamos en círculo, con las piernas cruzadas a estilo yoga. Pronto empezó a circular un porrón con porte y aspecto militar, que tenía su forrito de camuflaje y todo. “Es agua de la campana,” me explicó el Astral. Pero como el tal porrón exhalaba un efluvio vegetal poco grato, me excusé de probarlo. Súper finoda que era yo (siútica, me decía mi novio chileno), no me hacía gracia colocar mi delicado hocico donde ya lo habían puesto otros diez. En fin.
Al cabo de un buen rato todos los asistentes estaban viendo más trasgos, elfos, y gnomos varios que los que pueblan El Señor de los Anillos.
―Mira a uno rojo con calzoncillos verdes.
―¡No, el que está al lado mío es azul!
―Caballeros, todos están mal, fíjense en las haditas esas, qué graciosas, qué astrales, si hasta tienen cuatro alas cada una ―aquello lo dijo el Astral, naturalmente.
Yo seguía sin ver más que matas, yerbajos y alguna que otra lagartija despistada. Al fin me aburrí y me fui con viento fresco. Y no fue hasta muchos años más tarde que descubrí el secreto de los elfos. Y ustedes, mis queridos lectores, ¿también lo adivinaron?
Teresa Dovalpage
Pues señor, fast forward quince años y heme aquí otra vez en la Quinta de los Molinos. En esta ocasión no me acompañan mis compañeritos de clase, sino un grupo algo más variopinto: los miembros del Círculo de La Llama Violeta y el Maestro San Germán. La mayoría de los asistentes estaban ya iniciados en el culto a los Maestros Ascendidos, pero había algunos de pegote, como una servidora. Yo iba invitada por un socio, Vladimir el Astral.
Cruzábamos en camello por los duros noventa y los habaneros nos habíamos vuelto de súbito seres altamente espirituales. (No hay como el hambre para estimular las más elevadas funciones del espíritu, eso está comprobado). Allí todos buscábamos algo: la trascendencia, la comunicación con el más allá, la iluminación o una visa para casa de las quimbambas. Pero aquella tarde lo único prometido era una experiencia iluminatoria, nos advirtió el organizador de la actividad que era un trigueño larguirucho, natural de Banes. Le decían el Mago de las Hierbas. Aunque eso sí, agregó el Mago, podíamos contar con visiones de los elfos y criaturas elementales que pululaban entre las altas hierbas de la Quinta.
Llegamos y nos sentamos en círculo, con las piernas cruzadas a estilo yoga. Pronto empezó a circular un porrón con porte y aspecto militar, que tenía su forrito de camuflaje y todo. “Es agua de la campana,” me explicó el Astral. Pero como el tal porrón exhalaba un efluvio vegetal poco grato, me excusé de probarlo. Súper finoda que era yo (siútica, me decía mi novio chileno), no me hacía gracia colocar mi delicado hocico donde ya lo habían puesto otros diez. En fin.
Al cabo de un buen rato todos los asistentes estaban viendo más trasgos, elfos, y gnomos varios que los que pueblan El Señor de los Anillos.
―Mira a uno rojo con calzoncillos verdes.
―¡No, el que está al lado mío es azul!
―Caballeros, todos están mal, fíjense en las haditas esas, qué graciosas, qué astrales, si hasta tienen cuatro alas cada una ―aquello lo dijo el Astral, naturalmente.
Yo seguía sin ver más que matas, yerbajos y alguna que otra lagartija despistada. Al fin me aburrí y me fui con viento fresco. Y no fue hasta muchos años más tarde que descubrí el secreto de los elfos. Y ustedes, mis queridos lectores, ¿también lo adivinaron?
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