Entrada la noche, tejo fantasías;
invento mujeres de insomnio y de miedo.
Las amo, las pierdo, las dejo escondidas.
Súplica de rosa, conjunción del fuego.
Entrada la noche, tejo fantasías
y juego a esconderme de los malos tiempos:
del verso pausado, del verso violento,
del candil oscuro. Ráfaga de invierno.
Se fuga la noche. Su telón de estrellas
se esparce en azules y trinos de aves.
Así me sorprende otra vez la mañana,
jugando a la alquimia, destejiendo sueños.
Guardo mi armadura cuando llega el alba,
el héroe se esfuma, me deja en silencio.
Se cierra otro ciclo. Espero a la noche,
a que me sorprenda. Estaré tejiendo.
asere eso es de Buesa ¿no?
ResponderEliminarPasarás por mi blog sin saber que pasaste.
ResponderEliminarAy, pero qué cosas más bellas estoy leyendo. Yo no soy lo que se dice romántica pero eso está ¡precioso!
ResponderEliminarComo diría Caín; esas son velaciones y revelaciones...
ResponderEliminarSaludos
F.C.
Estimado Bustro acá te pongo un epigrama acerca de Doña Penélope y su hobby.
ResponderEliminarPENÉLOPE
Una vez deshecho el mantel
la emprende con sus cabellos
hasta sólo quedar sobre el suelo de la habitación
un hilo de lino
y otro de sangre.
Otro poemazo por el gûiro. Está siendo demasiado castigador.
ResponderEliminar