(a R. Darío, E. González Martínez y G. Valencia)
Tuércele el cuello al cisne. Al cisne. El cuello
haz de torcerle al puro cisne manso.
En su leve garganta, el fiel garbanzo
hazle atorar. ¡Un cisne muerto es bello!
Ven a la cofradía del camello,
al vendaval de arena del desierto.
(No olvides desterrar al cisne muerto,
su graznido, sus plumas, su destello).
Y si algún día el cisne resucita,
con su delicadeza soberana,
su pedigrí de radiante criatura
y aquella potestad de ave infinita,
déjale ver el alba, la mañana…
¡y tuércele el pescuezo con ternura!
Una vez mas el poeta me sorprende, ese poema tiene muchas lecturas...
ResponderEliminarSaludos
F.C.
Coño, para mi siempre fue viola al cisne salvaje, no el estrangulamiento con premeditación y plumas
ResponderEliminarEFE
Muy bueno. Isis, no habia un poema de Wichy al cisne?
ResponderEliminarernesto g. el poema de Wichy es al que me referia sobre la violacion del cisne. Ama al cisne salvaje.
ResponderEliminarEFE
Gracias, EFE.
ResponderEliminar