Pues llevas razón, F.C. Aunque el foto-reportaje en realidad tiene una lectura mucho más simple y literal: la gigantesca botella de ron es la famosa “raspadura” (que está justo detrás de la estatua de Martí); desde donde dicta el Heredero en Jefe (que, según las malas lenguas, empina el codo). El contenido etílico de la botella no es en vano: sólo tres dinosaurios borrachos desfilan a su altar.
La raspadura la reconocí, pero a mi me gusta mucho buscarle punta a las cosas y con los dinosaurios desfilando, eso de la brujería me vino de perilla y por asociación de ideas llegué. F.C.
Ah! estimado Bustro, y yo que pense que era su botiquin: Usted se bebio el contenido del frasco, se miro en el espejo y empezo a ver dinosauros. Y hasta me preocupe.
Estoy tranquilo, mi amor, hoy es sábado en la noche, un amigo está en cana. Oh, mi amor, desaparece el mundo. Si los pesados, mi amor, llevan todo ese montón de equipaje en la mano. Oh, mi amor, yo quiero andar liviano. Cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada. Imaginen a los dinosaurios en la cama.
Dejen aquí alguna nota lectores de buena entraña, residentes en España, jugadores de pelota, castristas en bancarrota, amigos y forajidos, escritores malnutridos, el paisano y el hidalgo... Mucho o poco: ¡digan algo! ¡No sean tan aburridos!
Parece una brujería prehistórica...
ResponderEliminarF.C.
Pues llevas razón, F.C. Aunque el foto-reportaje en realidad tiene una lectura mucho más simple y literal: la gigantesca botella de ron es la famosa “raspadura” (que está justo detrás de la estatua de Martí); desde donde dicta el Heredero en Jefe (que, según las malas lenguas, empina el codo). El contenido etílico de la botella no es en vano: sólo tres dinosaurios borrachos desfilan a su altar.
ResponderEliminarLa raspadura la reconocí, pero a mi me gusta mucho buscarle punta a las cosas y con los dinosaurios desfilando, eso de la brujería me vino de perilla y por asociación de ideas llegué.
ResponderEliminarF.C.
...pero los dinosaurios van a desaparecer...
ResponderEliminarComo aquella canción de Charly
N
Ah! estimado Bustro, y yo que pense que era su botiquin: Usted se bebio el contenido del frasco, se miro en el espejo y empezo a ver dinosauros. Y hasta me preocupe.
ResponderEliminarDon Eu: Dio con la clave. Como siempre.
ResponderEliminarF.C.: La raspadura vino de perilla...
N: Canta.
Estoy tranquilo, mi amor,
hoy es sábado en la noche,
un amigo está en cana.
Oh, mi amor, desaparece el mundo.
Si los pesados, mi amor,
llevan todo ese montón
de equipaje en la mano.
Oh, mi amor,
yo quiero andar liviano.
Cuando el mundo tira para abajo
es mejor no estar atado a nada.
Imaginen a los dinosaurios
en la cama.
Gracias, Charly.