miércoles, julio 30, 2008

La serpiente se muerde la cola

Barbuda, brutal y desenfrenada
la gran revolución de pacotilla
diseñó al Hombre Nuevo con arcilla,
plomo, miedo y sangre coagulada.

Y el Hombre Nuevo, en balsa improvisada,
salió a buscar la luz de la otra orilla,
cansado ya de guerra y de guerrilla,
hediondo de consigna y marejada.

El Hombre Nuevo —golem de un sistema
que (cual Saturno) devora a sus nietos—
se echó a la mar y encomendó su suerte

a Dios, al viento y cualquier teorema
y aferrado a recuerdos y amuletos
gritó su redundante: «¡Patria o muerte!».

9 comentarios:

  1. Excelente, gracias. Niobe.

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  2. En esos versos se escucha el tres del guateque campesino y el tronar de la rabia fabril del obrero, ese pueblo que llora a Naborí, indio que enfrentó a indio (por buenas razones). Al regio Regino, pedroso en su cantera, su taller. A Ferrer, dando clase descalzo en Narcisa. Reciba felicitaciones de un guajiro, de áspera agnosia poética.

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  3. Estupendo, muy fuerte...

    Saludos
    F.C.

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  4. Que lindo, y que verdad
    Felicitaciones

    Omara

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  5. "Hombre Nuevo con arcilla,
    plomo, miedo y sangre coagulada"
    A eso le pusieron "pasta de oca"
    N

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