miércoles, marzo 26, 2008

Demiurgo de Remedios, la bella

García Márquez tiene quien le escriba
(aunque le hago un soneto inoportuno).
El Gabo va a tomar su desayuno
a la ciudad que es trampa boca arriba.

Sus colegas de oficio y de calibre
aglutinan palabras inmediatas
y se pudren en cárceles baratas…
Y el Premio Nobel bebe un Cubalibre.

Vivió para contarla a su manera:
una historia parcial, desvencijada.
José Arcadio, Aureliano y sus compinches:

héroes de una nube pasajera,
caudillos de ilusión apasionada…
Y el Nobel: en La Habana y sus bochinches.

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