miércoles, octubre 15, 2008

Réquiem por una ninfa

(a Guillermo Cabrera Infante y Miriam Gómez)

Esa ninfa inconstante que se abruma
—entre bromas ingenuas y macabras,
entre jugos y juegos de palabras,
entremeses y mesas y la espuma,

en la tierra del son y la yagruma,
de los machos cabríos y las cabras,
de descalabros y de descalabras—,
que no sabe cuándo es el tren a Yuma

y tampoco se da por enterada
de que tanta inconstancia me cautiva
a imaginar la luz de aquella vela

—da lo mismo encendida o apagada—,
es música y es musa y es nativa

de un hombre que es ciudad, memoria. Estela.

4 comentarios:

  1. Ahora sí que tiraste la casa por la ventana, es bello el sóneto.

    Saludos
    F.C.

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  2. Bustro, muy bien. Esos dos últimos versos le van bien a todo Cabrera Infante. El arquitecto espiritual de La Habana.

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